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La historia de Ernestina, la nena platense que regala condimentos para "hacer rico tuco"

Tiene 5 años y con su papá y su mamá ideó una forma de compartir con el resto de los vecinos lo que cultivan en el fondo de su casa.

Ernestina Pascual Aguirre es el nombre completo de la niña que se hizo viral en los últimos días después de que una usuaria de Instagram subió a su cuenta una foto de los condimentos que ella dejó pegados en un árbol de la puerta de su casa para que se lo lleven los vecinos que lo necesiten. De ese modo, con apenas 5 años la pequeña es la creadora de una verdadera iniciativa solidaria. 

"Para hacer rico tuco", dice el cartel con el que se sorprendieron los vecinos de 58 entre 14 y 15, como ya contó 0221.com.ar. Una de las sorprendidas fue  Analía Agostinelli, quien no dudó en compartir una imagen en su propia cuenta. "Por más Ernes en el mundo", agregó la joven y pidió a todos los que pasen por el lugar que le den "amor".

Pero 0221.com.ar fue a buscarla para contar su historia. "Ernes" tiene tan sólo cinco años, hace natación, le gusta el maquillaje, tiene un gato, un conejo y es amante del patio de su casa dónde pasa las horas jugando en una casita de madera.

En el fondo de su casa tiene una huerta que sus padres Ezequiel Pascual y Manuela Aguirre se encargan de llevar adelante. "Somos de campo, de Roque Pérez y Balcarce, para nosotros tener este patio es espectacular", comenta su papá mientras Ernes recorre el lugar. "La idea fue de todos, cada tanto realizo limpieza, por ejemplo en la planta de romero, y da cosa tirarlo. Como Ernes en el jardín que ella va están con todo ese tema, nos pusimos a embolsar los condimentos para no tener que desperdiciarlos", explicó.

En ese espacio verde de no más de 30 metros de largo la familia tiene la huerta, las plantas de condimentos, los árboles y un compost dónde reciclan residuos orgánicos. Y Ernestina convive permanentemente con eso.

"Mi comida favorita es el tuco de mi papá y la tarta de atún de mi mamá", dice la nena que embolsó los condimentos y dibujó un papel para pegarlo en el árbol de la vereda. Contó que lo hace "para que las personas que no tienen huerta porque viven en un departamento también puedan comer tuco".

Sus padres, que no pueden creer la hija que tienen, recuerdan que el temporal del fin de semana arruinó el cartel que fue viral y por eso tuvieron que . "Durante todo el invierno vamos a hacerlo, ¿o no Ernes?", le pregunta el padre a la nena y ella asiente sin dudarlo.

Ella misma se encargó de preparar un afiche más grande que contiene una instrucción clara y simple junto con su nombre ahora completo. "Todavía no sé escribir, sé las letras y mi papá me ayudó con lo que tengo que poner. Acá en 'para' me equivoqué y puse una 'r' en vez de una 'p', nada que ver" se ríe la nena, quien no muestra pizca de vergüenza a la hora de expresarse.

Además de escribir se encargó de decorar el cartel. "Estas de verde son las hojitas de romero y de laurel. Arriba hice espirales de colores", comenta mientras señala el nuevo dibujo al que ya le faltan dos bolsitas de condimento que alguien pasó a retirar, quizás hace pocos minutos.

La primer "oferta" de condimentos la pusieron en el mismo árbol de la semana anterior, cuando se convirtió en viral. "El otro día una mamá vino con sus hijos y se sacaron una foto", contó Ernestina, quien se enteró que su acción solidaria se volvió conocida porque lo vio publicado.

La historia es simple y maravillosa como el cartel. Una nena pensó en los demás: ella tenía para tuco entonces, ¿por qué los otros no?

La pregunta final en la visita a Ernestina pudo haber sido ¿qué te gustaría ser cuándo seas grande?. Mejor no hacerla, para que no tenga que imaginar que puede ser una sola cosa cuando tiene todo el mundo por delante y tantos intereses como deseos de que todos en el mundo puedan comer algo rico.

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