ver más

"Si vamos a elecciones para pedir dos diputados más, somos una casta de izquierda"

El diputado y precandidato a presidente del Partido Obrero llegó a La Plata para presentar su libro y habló con 0221.com.ar de la campaña electoral.

El precandidato a presidente del Partido Obrero, Gabriel Solano, llegó este viernes a La Plata para presentar su libro "Por qué fracasó la democracia" en la Facultad de Humanidades de la UNLP y, de visita en la redacción de 0221.com.ar, habló de sus propuestas de cara a las elecciones, de las diferencias en el Frente de Izquierda, del "peligro" que encarna el diputado de La Libertad Avanza, Javier Milei, y de la decisión de Alberto Fernández de no ir por la reelección que movió el tablero político del oficialismo y la oposición.

¿De qué se trata el libro?

—El libro lo que sostiene es que los resultados prometidos originalmente por la democracia, no se dieron. Entonces es un título duro, pero creo que es un título duro que refleja una realidad dura. Me parece importante que la izquierda participe de un debate que este año se va a dar obligadamente, porque se cumple los 40 años de la vuelta a la democracia en Argentina. 

—¿Hay propuestas en el libro?

—Sí, pero primero un diagnóstico porque cualquier propuesta tiene que partir de un diagnóstico. Lo que yo sostengo en el libro es que la democracia fracasa porque continúan los intereses de la dictadura militar. A tal punto es así que uno puede corroborar en la deuda externa, que viene la dictadura y la democracia mantuvo; en los grupos económicos, que finalmente fueron los que gobernaron con Jorge Rafael Videla y Emilio Massera y que hoy siguen siendo los que tienen la sartén por el mango en el país. O las leyes, en mi libro está documentado el 10% de la legislación vigente proviene de la dictadura militar y no cualquier tipo de legislación, quizá la que es más central como la ley que refiere al sistema financiero, al código aduanero, al comercio exterior, al régimen penal juvenil, o sea, leyes que son pilares de un sistema institucional vienen de la dictadura militar. Es decir que ningún gobierno democrático del año 83 a la fecha, y hubo varios distintos colores políticos, se animó a modificar eso. ¿Por qué? La explicación que yo doy es que esta es una democracia muy peculiar, una democracia de los ricos, de una minoría, por eso la mayoría cada vez vive peor. Tenemos 40 años de democracia y 40% de pobreza. Y la izquierda tiene el desafío de presentar una alternativa sistémica a una crisis sistémica. Porque gobernaron todos. Es decir, acá gobernó el radicalismo, el peronismo, el macrismo, el peronismo en sus diferentes versiones. Y el país está mal. 

—¿Qué medidas propone como candidato presidencial? 

—Si yo soy presidente, si la izquierda gobierna, tomaremos medidas muy de fondo. Procederemos a un aumento de salarios y jubilaciones de inmediato. Hoy Argentina tiene los salarios más bajos de su historia, el salario mínimo son 150 dólares, estamos en el escalón más bajo de América Latina. Cuando decimos esto, me adelanto a objeciones que puedas llegar a ver, te viene un (Javier) Milei y te dice, "ah, mirá que vivo, eso va a generar inflación". No hay ninguna razón para que genere inflación, porque la riqueza la genera el laburante en el proceso productivo. Y esa riqueza se divide en dos: una parte vuelve al laburante, bajo la forma del salario, y la otra va al empresario bajo la forma del beneficio. Si yo aumento una cosa, reduzco la otra. Entonces,  si la riqueza es 100, hoy una parte se lleva 20 y la otra 80. Si le aumento el salario de 20 a 50, se queda 50 el capitalista.

Otra propuesta es ir contra la ley de entidades financieras de la dictadura militar, buscando una banca nacional única para evitar la fuga de capitales. Hoy la inflación que tenemos es voraz, es la más alta en los últimos 30 años. En buena medida se explica porque no tenemos moneda porque la fuga de capitales la destruyó. Evitaríamos esa fuga con una banca nacional única y el ahorro se transformaría en inversión. Nada más que bajo el gobierno de Alberto Fernández, que hoy renunció a su presidencia, tuvimos un superávit comercial de 50.000 millones de dólares. ¿Dónde está esa guita? El país no tiene dólares. Argentina no tiene futuro con esta fuga de capitales.

Tercero, nosotros buscaríamos un comercio exterior distinto al que tenemos. Estableceríamos una relación con el mundo planificada para que la venta de los productos primarios se haga en función de la tecnología. Hoy el comercio exterior de Argentina lo manejan cinco empresas internacionales y la relación de Argentina con el mundo ha sido delegada en un grupo de empresas norteamericanas. 

Y hace falta un plan de viviendas. Tenemos tierra, lo que falta es construir la vivienda, poner la plata para eso. Vengo de la toma de Los Hornos. Es espeluznante. No se puede admitir. Solamente en La Plata hay más de 260 tomas. 200.000 personas viviendo en una situación que es inhumana. 

—En seguridad, ¿cuál es la propuesta? 

—Recién vengo ahí de Los Hornos, me decían las compañeras que estaban ahí, las vecinas, no pueden mandar a los pibes a colegios porque les roban, no entran los colectivos, hay que caminar 20 cuadras de noche porque no hay iluminaria pública, la policía no entra. La Izquierda tiene un problema con la seguridad y yo quiero reflexionar sobre ese tema. ¿Por qué hay un problema con la seguridad desde el punto de vista de la izquierda? Porque las salidas que siempre se da es más policía, y más policía es más delito. Pasa con el narcotráfico también, que está cooptando a los pibes nuestros de 13, 14 años para bandas delictivas. Entonces acá hay que ir al fondo. Por un lado, tenemos que establecer un control de la ciudadanía sobre las fuerzas de seguridad y por otro tenemos que lograr que nuestros pibes no sean cooptados con las bandas delictivas. Y para eso hace falta un trabajo social de otra naturaleza. Finalmente hay que llegar a los narcos de los barrios que son un factor absolutamente de disolución del tejido de los propios barrios.  

—¿Cómo evalúa la decisión del presidente Alberto Fernández de no buscar la reelección?

—No la iba a encontrar (risas). Renunció a lo que no tenía. No es que Alberto renuncie a la reelección, es como si yo renunciara al Mundial de Fútbol, al que nunca me convocaron. Alberto no tenía la menor posibilidad de ser electo: este gobierno es un fracaso a la vista. Tenemos la inflación más alta de los últimos 30 años, una pobreza creciente, un gobierno dividido. El renunciamiento es el fracaso de todo un gobierno, no solamente de él porque ahora todos los que están con él se hacen los tontos. Y para mí este es el gobierno del Frente de Todos. Todos es Alberto, es Cristina (Kirchner), es (Sergio) Massa, es la CGT, son los gobernadores, son los intendentes bonaerenses, todos. Los líderes de las fuerzas políticas tradicionales no se pueden presentar a las urnas y no es que no se puedan presentar porque la ley se lo impide, Cristina puede ser candidata, Macri puede ser candidato, Alberto puede ser candidato, pero no se presentan porque no pasarían exitosamente el escrutinio de las urnas.

—¿Hay una oportunidad ahí para la Izquierda?

—La izquierda tiene que tomar nota del fracaso de estas fuerzas tradicionales y presentar una alternativa para superarlas. En términos programáticos, pero en términos también de construcción política. Y sobre esto me importa porque es un debate que tenemos dentro del Frente de Izquierda. La izquierda cometió un error grave en la historia argentina. Siempre siguió el peronismo. El peronismo está liquidado como alternativa popular: gobernó 18 de los últimos 22 años. Acá la izquierda tiene que ponerse las pilas y construir la alternativa popular en los barrios, en los sindicatos, en la fábrica y no una cuestión exclusivamente electoral. Hay que acumular poder de verdad y el poder se acumula conquistando al pueblo. Porque si no lo hacemos, y si llegamos al poder en combinaciones con los partidos del sistema, es para hacer lo que siempre se hizo. Y si llegamos para hacer lo que siempre se hizo, vamos a defraudar al pueblo. 

—Frente a la crisis de los partidos tradicionales vemos la irrupción de Javier Milei con fuerte adhesión entre los jóvenes del público, que era el votante de izquierda. ¿Cómo evalúan esto?

—Primero, con preocupación. Milei es lo peor, no tengo la menor duda. Ahora bien, una cosa es lo que él expresa, una bronca que existe. ¿Y por qué lo expresa él y no lo expresa la izquierda? Mi respuesta es la siguiente, que es una hipótesis para verificar. ¿Hoy quién nos gobierna? Un gobierno que desde el punto de vista político, de su imagen, de su retórica, de algunos de sus integrantes aparece como un gobierno medio de izquierda, nacional y popular, progresista. ¿Qué medidas toma este gobierno? Una ley de alquileres que fracasa y aumentan los alquileres. Dice que va a controlar la inflación con. Precios Justos y los precios se triplican. Hace un cepo cambiario para evitar la fuga de capitales y se sigue fumando todo y la moneda se devalúa. Es decir, hace un intervencionismo pedorro, que fracasa. Entonces, ¿qué dice la gente? Bueno, entonces si esto fracasa vamos a lo contrario. ¿Qué es lo contrario? Que no intervenga el Estado en nada. Es decir, la propuesta de Milei aparece como la antítesis de lo que se está implementando en la actualidad. Si uno ve ese 2001 como contraparte de esto, parece ser lo contrario. Había un gobierno claramente de derecha, acá tenemos un giro más a la derecha porque parece que fracasa algo de izquierda.

—¿Y cómo sale de esa situación la Izquierda?

—Nos obliga a subrayar todavía de una manera más clara que nada tenemos que ver con el kirchnerismo, porque si nosotros aparecemos identificándonos con el kirchnerismo caemos en la volteada. Y nosotros no estamos gobernando el país, no se implementó el programa de la izquierda, el programa del socialismo. Entonces es importante delimitar aguas de una manera categórica con el kirchnerismo. En lo personal yo estoy empeñado en hacer una gran campaña contra Milei. Nadie está combatiendo realmente a las posiciones de Milei, en parte por oportunismo, por mezquindad electoral y sobre todo porque no tienen la forma programática de hacerlo. Porque ¿cómo vas a combatir la propuesta de Milei si vos estás fracasando en el gobierno? Es muy difícil combatirlo desde el fracaso. Entonces lo de Milei es un problema y nosotros tenemos que pelearla a morir. 

—¿Cómo se resuelve la interna dentro del Frente Izquierda? ¿Por qué nunca pueden llegar a unificar candidato? 

—Nosotros en el año 2011 formamos el Frente de Izquierda que hoy lo integran cuatro partidos. Hay, es cierto, unas fuerzas que no están dentro del Frente de Izquierda, pero son marginales, nunca han pasado las PASO. Y después que las PASO concluyeron y vamos a la general, la izquierda fue con una sola lista. La izquierda realmente ocupa un lugar en el país más relevante que en el pasado. Reivindico eso que hicimos pero, ahora que lo hicimos, descubrí los límites que tiene. No nos podemos conformar con eso. Volviendo a Milei, algunos dicen: "A ustedes Milei les sacó votos". Hasta ahora no está corroborado eso. Por ejemplo, yo soy diputado por la Ciudad de Buenos Aires, me tocó encabezar la lista del año 2021, sacamos el 8% de los votos y en la elección anterior habíamos sacado el 5%. Por lo tanto, nosotros crecimos, no perdimos votos. Entonces, al Frente de Izquierda, que lo tenemos y lo defendemos, lo vamos a mantener. Ahora el 1° de mayo hacemos un acto del Frente todos juntos.

—¿Cuáles son los límites y las diferencias?

—Tenemos un problema: los límites de ese acierto están hoy muy a la vista y estamos pagando un alto costo de oportunidad. Y en relación a los temas políticos que tenemos para superar, eso trae las diferencias. ¿Qué pasa con el kirchnerismo? Por ejemplo cuando se conoció el veredicto sobre Cristina Fernández de Kirchner en la causa Vialidad, los medios llamaban a los dirigentes del Frente de Izquierda. Me preguntaban a mí, le preguntaban a Myriam Bregman, que es la precanndidata del PTS y a otros. Las preguntas siempre eran: ¿acá hay persecución o acá hay corrupción? En la visión del Partido Obrero, no hay esa disyuntiva, no existe. ¿Cristina es responsable de los hechos de corrupción? Yo no tengo la menor duda. El caso es un escándalo, ahora con Macri pasó lo mismo, también es un escándalo de corruptela de todo tipo y no se lo investiga. Entonces yo veo una corruptela que se investiga y otra que no se investiga, entonces ¿qué concluyo? Que acá hay corrupción pero también hay una persecución, es decir, la justicia actúa de una manera desigual. Entonces nosotros dijimos eso pero, en el caso de los compañeros de PTS, dijeron: "No podemos afirmar que hay corrupción kirchnerista". Es un grave error. En un momento en que el gobierno se cae a pedazos, que es un descrédito público, nosotros no podemos aparecer pegados al kirchnerismo. Es un grave error.

—¿Qué otra diferencia marca?

—Si vos vas a un acto de Frente de Izquierda, vas a ver que el Partido Obrero aporta el 85% de la concurrencia. Y a mí no me gusta eso porque no es que nosotros aportamos mucho, pero los demás aportan muy poco. ¿Y por qué? Porque es una construcción casi exclusivamente electoral y yo te puedo asegurar que en ningún país del mundo, en ninguno, en la historia de la humanidad las transformaciones que se hicieron fueron exclusivamente electorales, son fenómenos sociales más profundos donde los pueblos participan con otro tipo de intensidad. Y si uno no está metido en eso, no está metido en nada.Y si nosotros solamente vamos a las elecciones para pedir tener dos diputados más, somos una casta de izquierda. Tenemos acuerdos, sí, pero tenemos diferencias. Entonces propusimos formas de resolver las diferencias, o al menos el ámbito para la resolución. Dijimos hagamos un congreso del Frente de Izquierda, una gran cancha de fútbol, vamos a hacer debates en asamblea. No hay acuerdo en ese sentido. Entonces tenemos dos meses todavía de acá a que se presenten las listas para ver si arribamos o no a una lista común. Ojalá podamos tenerlo, porque nosotros no queremos en una elección distraer la atención que es confrontar con nuestros adversarios de clase. Pero bueno,para bailar tango hacen falta dos. Y si uno no quiere, no lo podemos forzar.

Te puede interesar

En Vivo