La justicia platense convirtió en prisión preventiva la detención de los policías Damián Antonio Aquino, Sergio Ceferino Miguel Martínez y Mauricio Walter Rodríguez Medina procesados por el crimen del repartidor Néstor Ramón "Lito" Costilla, quien murió en octubre de 2020 al caer de su moto mientras era perseguido por personal policial, presuntamente luego de que uno de los agentes le diera una patada.
La jueza de Garantías Marcela Garmendia ratificó todo los actuado por el fiscal Juan Cruz Condomí Alcorta y dictó el encierro preventivo para los policías procesados por los delitos de “Homicidio calificado por haberse perpetrado por integrantes de la fuerza policial abusando de su función o cargo, en concurso real con falsedad ideológica de instrumento público, agravada por su comisión por parte de funcionarios públicos con abuso de sus funciones”, delito que se paga con prisión perpetua.
En otro de los pasajes de la resolución judicial la magistrada ordenó que se formen “los correspondientes incidentes de atenuación de la medida de coerción” para, eventualmente, dictar el posible arresto domiciliario de los sospechosos.
El hecho ocurrió la noche del 7 de octubre del 2020, cuando Costilla (28) circulaba a bordo de su moto Honda Wave con la que hacía repartos y trabajaba como delivery.
En ese momento, según la pesquisa, le dieron una patada a la moto del repartidor, quien perdió el control del rodado y terminó impactando contra un poste de madera antes de caer a la cinta asfáltica y sufrir heridas mortales.
La primera versión oficial, suministrada por los policías Aquino, Rodríguez Medina y Martínez, fue que el joven circulaba a alta velocidad y perdió el control de su moto al agarrar un pozo.
Sin embargo, vecinos indicaron posteriormente a familiares de la víctima que, antes del hecho, el joven era perseguido por la Policía, secuencia que fue corroborada mediante el análisis de las cámaras de seguridad y de comercios de la zona. Según dictó la jueza esa persecución fue “sin balizas ni sirenas encendidas ni aparente motivo legal”.
“La conducta desplegada por los agentes policiales, en ejercicio de sus funciones, al perseguir, encerrar, y posteriormente, golpear a la víctima que manejaba una moto en horas de la noche y sin casco, haciéndola virar su marcha hasta impactar contra un poste de madera, denota a las claras que los tres oficiales se representaron como probable el resultado muerte de Costilla y aceptando ello, continuaron con su accionar”, detalló la jueza al justificar la figura de homicidio por dolo eventual.
En principio, en el caso intervino la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 10 de La Plata, a cargo de Carlos Vercellone, y fue caratulada como "averiguación de causales de muerte", sin imputados y con los policías siguiendo en sus funciones.
Tras el reclamo de familiares y las pruebas incorporadas, se cambió de carátula del expediente a "homicidio doloso" y pasó a la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 16 de Condomí Alcorta.
Ante este escenario, la Auditoría General de Asuntos Internos del Ministerio de Seguridad bonaerense separó de sus cargos a los tres agentes mencionados, y la subsecretaría de Derechos Humanos de la provincia de Buenos Aires se presentó como querellante en la causa.