Uno de los coletazos de la pandemia de 2020 -entre muchos otros- fue la creciente demanda de una alternativa diferente de hospedaje: los alquileres temporarios. En la mayoría de las ciudades del país, esto responde a la tendencia del turista que quiere alojarse entre 15 y 30 días no ya en un hotel, sino en una casa o departamento que le ofrezca la mayor cantidad de comodidades. Pero en La Plata el fenómeno estaría asociado a la gran cantidad de estudiantes extranjeros que llegan a nuestra ciudad a formarse en la Universidad Nacional.
Manuel Ponce, martillero de 35 años y dueño único actualmente de Manuel Ponce Servicios Inmobiliarios, supo ver con rapidez la apertura de ese nicho e incorporó los alquileres temporarios como un servicio más en su empresa. A su entender, la baja en la demanda de compra y venta de inmuebles, post pandemia, también incidió en el crecimiento de este tipo de búsqueda, aunque sí comenzó a repuntar la tendencia a comprar departamentos como inversión para renta temporaria.
“Para el nuevo propietario le genera un mayor aprovechamiento de la renta, porque un alquiler común con una devaluación del peso, y con un dólar que pasó de $ 350 a $ 370, automáticamente la renta baja, en dólares, pero con el alquiler temporario esto hace que se maximice y se pueda tener mayor ganancia”, explica Ponce.
Así, los nuevos departamentos o casas que se ofrecen temporarios captan la atención de jóvenes de varios países de Centroamérica, entre ellos Brasil, Chile, Paraguay o Perú, que de antemano conocen la Universidad Nacional de La Plata, donde reciben una educación de excelencia sin costo o casi sin costo.
A lo anterior se suma, lógicamente, el gran porcentaje de argentinos que veranea en la costa bonaerense y elige hospedarse una quincena, por ejemplo, en un dúplex, cabaña, departamento o casa de veraneo, donde la inmobiliaria también ofrece propiedades para ese fin, en ciudades como Pinamar, Mar del Plata y Mar Azul.
En este contexto, y desde la mirada de la inmobiliaria, ofrecer un inmueble de renta temporaria requiere otro tipo de administración respecto de los alquileres habituales. “El propietario debe equipar completamente el departamento o casa: desde sábanas hasta electrodomésticos, todo lo que más le sea posible. Desde ya que hay unos más equipados que otros y allí también está la diferencia de precio. Pero, además, el departamento sufre otro tipo de desgaste lógico, porque quizás una semana está ocupado por un inquilino y la siguiente por otro, entonces es necesario un check in y ckeck out más frecuente, revisar que todo quede en condiciones, e intermediar con el inquilino y el propietario en caso de que no sea así”, explica Ponce, quien sin embargo concluye que la incorporación de este tipo de hospedaje ya ha dado sus frutos.
Es que esa característica de observar rápidamente dónde están las nuevas demandas, o readaptarse al contexto siempre variable de Argentina, fue el pilar sobre el que se sostuvo desde el día 1 la inmobiliaria de Manuel Ponce, que ya casi celebra sus 10 años en el mercado. Al principio, de la mano de dos socios para arrancar de cero con el emprendimiento; más adelante, con Ponce como único dueño pero abocado al trabajo de reunir un equipo sólido y profesional que es el que integra actualmente la empresa, ubicada en calle 10 n° 602 de La Plata.
LA INMOBILIARIA Y SUS DOS PILARES
No fue fácil dar los primeros pasos, por lo que Ponce y sus socios entendieron que si el objetivo inicial era instalarse, había que arrancar por dos premisas: una buena imagen y un tratamiento distinto al cliente.
“En este rubro toma mucha importancia la imagen. Cuando nos instalamos éramos muy jóvenes y nos costaba mucho llegar a un público más grande, por la desconfianza lógica de comenzar a tratar con gente joven que desde cero fundaba este lugar, por lo cual pensamos que teníamos que hacer una buena inversión en marketing”, relata Ponce.
La premisa se sostuvo en el tiempo y se comprueba rápidamente con un recorrido por la web de la inmobiliaria, manuelponce.com.ar, con un atractivo diseño y producción de imágenes, y la propuesta al usuario de una gran interactividad a la hora de elegir inmueble para alquilar, comprar o vender, inclusive con el agregado de una herramienta para poder comparar propiedades y sus valores.
Así, el trabajo en marketing se desplegó casi en simultáneo con algo que el grupo consideró clave para la construcción de confianza: el asesoramiento personalizado.
“El paradigma de cómo tratar al cliente cambió desde hace ya unos 15 años, se fue profesionalizando esta instancia. Nosotros hicimos foco en esto y nos hizo tener impacto en el mercado”, asegura Manuel, quien se ocupó desde entonces de transmitir a cada nuevo integrante del equipo la importancia del tratamiento al cliente. “Estoy detrás de cada cosa atento a que se respete el proceso, y cada paso que hay que seguir al momento de hacer una operación inmobiliaria. Siempre les digo que tenemos que tratar al cliente como si fuera la primera vez que está haciendo una operación inmobiliaria”, sostiene.
“Si bien hay clientes que tienen inmuebles y viven de las rentas, hay muchos otros que vienen a depositar en nuestras manos el dinero de toda su vida. Por eso es fundamental generar confianza, lograr primero un diálogo que nos permita entender qué está buscando, qué lo motiva a mudarse, y a partir de ahí siempre generar una relación para que haya confianza y se pueda concretar la operación”.
En el rubro alquileres, el buen tratamiento al cliente incluye necesariamente, para Ponce, la igualdad entre el inquilino y el propietario, consciente del preconcepto -que todavía pesa- de que las inmobiliarias se inclinarán a favor de quien es dueño de la propiedad. Romper con ese preconcepto fue otro de los objetivos del equipo a la hora de ganarse la confianza del potencial cliente.
Por último, la readaptación constante, el aggiornamento y saber que se forma parte de un mercado muy competitivo, completan la fórmula. Para Ponce, las franquicias inmobiliarias -ya instaladas en la ciudad- produjeron un cambio en el paradigma de cómo es el trabajo del martillero actualmente. Estar atentos a los avances tecnológicos y a las capacitaciones son, así, tareas excluyentes de quien hoy lleva adelante una inmobiliaria. “Más allá de la confianza, tiene que haber una respuesta rápida y tenemos que saber de lo que hablamos”, sintetiza.
La incorporación de su empresa a La Comunidad de Negocios Inmobiliarios fue un gran paso en ese sentido, a partir de la “sinergia” que se crea entre todas las inmobiliarias, desde la mirada de Manuel. Esta organización, que promueve el trabajo colaborativo y en red entre martilleros, inmobiliarias, desarrolladores y otros actores del rubro, les abrió las puertas no solamente a más capacitaciones, sino que además reforzó la premisa de trabajar más en equipo, compartir experiencias y generar una unidad muy positiva. Efectos que, a futuro, sólo pueden traer beneficios para profesionales como Ponce y su equipo, quienes, pese a apostar en un mercado altamente competitivo, lograron instalar su marca.