La investigación por los presuntos abusos ocurridos en la panadería La Ideal lleva más de 10 meses, pero salió a la luz en la última semana cuando el personal de la Dirección Departamental de Investigaciones (DDI) de La Plata allanó la confitería ubicada en diagonal 73 y 64 y detuvo a S.D.M., de 46 años, acusado del delito de "abuso sexual gravemente ultrajante" contra varias de sus empleadas. Ahora, mientras avanza la investigación, se conocieron estremecedores detalles de la mecánica de los ataques a los que el hombre sometía a sus víctimas en el lugar.
"En la panadería había cámaras de seguridad, pero no llegaban a determinados lugares, como el pasillo de sandwichería y los baños", contó Sofía Caravelos, la abogada de la empleada de limpieza que se animó a contar los reiterados ataques que sufrió a largo de sus jornadas laborales desde su ingreso al comercio, en 2019. La letrada explicó que el presunto abusador aprovechaba los "puntos ciegos" del comercio, donde las cámaras no llegaban a filmar, para abusar de sus víctimas.
"Era habitual que la saludara cuando llegaba, luego pasaba por un lugar donde estaba limpiando y la tocaba. Le decía lo que se le ocurría, sin filtro", contó Caravelos y agregó que el hombre incluso "tenía escondidos profilácticos y geles íntimos en los huecos donde van las lámparas dicroicas" del comercio.
La abogada de la denunciante relató, en ese marco, un incidente en particular ocurrido a 2 años de su ingreso a la panadería. Caravelos explicó en diálogo con Infobae que el acusado "encerró en el baño" a su clienta e intentó bajarle los pantalones", pero "ella gritó y lo arañó, no soportó más, tomó sus pertenencias y se fue". "Al bajar las escaleras, se sacó el delantal, miró a una de las cámaras de seguridad, hizo una seña de fuck you -con su dedo medio- y se fue", detalló la letrada. A pesar de los reiterados manoseos, la joven necesitaba el dinero de su trabajo y al día siguiente se presentó en el lugar para intentar dialogar con su jefe, pero él le negó la entrada y ella se consideró despedida.
Por el temor que le causaba dar a conocer el tormento que había vivido, la víctima esperó 3 años para contar su historia. Fue para el 8M, el Día Internacional de la Mujer, del año pasado, en que finalmente se animó a hacerlo y relató todo en una publicación de su cuenta de Instagram. El posteo llevó a otras trabajadoras y exempleadas a contactarla, solidarizarse con ella y relatarle los aberrantes episodios que también habían sufrido.
En ese marco, la víctima contactó a Caravelos para asesorarse antes de denunciar penalmente a su abusador. "Tenía miedo de denunciar por temor a represalias. Es un hombre acomodado en La Plata. (A las víctimas) les decía 'ustedes hagan lo que quieran'. Se les reía en la cara", aseguró la letrada y explicó que, a pesar de ello, cuatro víctimas declararon en su contra. Todas relataron sus propias experiencias, aunque dos de ellas pidieron reservar su identidad. La abogada cree que la lista de víctimas podría crecer en los próximos días y es que al menos otras dos mujeres más ya se contactaron con la denunciante.
El panadero, por su parte, continúa detenido mientras la fiscal Lacki esperaba recibir nuevos testimonios de víctimas y el análisis de su iPhone, secuestrado en el allanamiento. En el lugar también se incautaron los registros de cámaras de seguridad, que podrían resultar claves en el marco de la investigación en la que también interviene el Juzgado de Garantías N°6, a cargo de Agustín Crispo.