El salvaje crimen de Fernando Báez Sosa continúa sumando detalles estremecedores mientras se define el futuro de los ocho rugbiers acusados de "homicidio doblemente agravado por alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas". La brutalidad del caso tiene diferentes puntos de inflexión en los que se apoyará la Justicia al momento de determinar la culpabilidad de cada uno de los imputados que se encuentran cursando su cuarto día en la fiscalía de Dolores, tras su traslado desde la Alcaidía de Melchor Romero en La Plata.
Los resultados de la autopsia del joven asesinado, en ese marco, son claves al momento se escuchar los testimonios de los testigos que lograron identificar entredichos, golpes y los rostros de los acusados aquella noche.
Según indica el informe, Fernando murió "en forma traumática producto de un paro cardíaco traumático por shock neurogénico producido por múltiples traumatismos de cráneo que generaron hemorragia masiva intracraneana intraparenquimatosa sin fractura ósea".
"Una parte del sistema nervioso central se llama tronco encefálico y es la que domina las funciones involuntarias (respiración, presión arterial, temperatura corporal, sudoración, ritmo cardíaco). Un traumatismo de cráneo o golpe en la cabeza puede generar un daño cerebral que directa o indirectamente lesione al tallo cerebral y, en consecuencia, todas sus funciones podrían fallar al instante", explicó a TN.com.ar Roberto Rey, médico neurólogo, profesor de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y jefe del área de neurología del Sanatorio Finochietto, cuando se conocieron los resultados. Y agregó: "El denominado shock neurogénico se produce por una lesión (traumatismos, coágulos, hematomas) dentro del cerebro. Si el tronco encefálico se daña, puede ser fatal".

En este sentido, los testimonios recogidos hasta el momento en los primeros días de transcurrido el juicio en dicha localidad bonaerense complican la situación de los ocho defendidos por el letrado Hugo Tomei.
Junto a algunos de los hermanos Pertossi, Maximiliano Thomsen es uno de los imputados más comprometidos hasta el día de la fecha. Tomás Bidonde, testigo del ataque y quien declaró este jueves, apuntó directamente contra el rugbier y contó que "le pegó dos patadas en la cabeza, como puntinazos". "Después recuerdo que lo agarró y le volvió a dar dos patadas. Lo agarró de la cabeza", cerró en medio de un estremecedor testimonio.