El robo a la fábrica de helados Thionis en la localidad de Ensenada salió a escena en el juicio oral que se le sigue al exjuez de Garantías de La Plata, César Melazo, acusado de ser el jefe de una asociación ilícita integrada por policías, ladrones, narcos y sicarios. Por este hecho declararon el propietario de la empresa y el actual secretario de Seguridad de Ensenada, que es amigo de la víctima y al momento del robo, se desempeñaba como concejal.
Diego Tioni es el dueño de la famosa cadena de helados premium. La fábrica se encuentra en San Martín y Don Bosco de la vecina localidad. Allí, en la madrugada de 4 de enero de 2010 ingresó un delincuente por el techo, desconectó las alarmas, los teléfonos, las cámaras de seguridad, se apoderó de una fuerte suma de dinero para la época (unos 250 mil pesos destinado al pago de proveedores), del dispositivo de DVR de las cámaras de seguridad y fugó.
En su relato judicial confirmó el hecho y que nunca se esclareció. Su fábrica queda ubicada a menos de 200 metros de la comisaría Primera de Ensenada. Por este hecho fue denunciado el entonces titular comisario José Luis Paniagua y al poco tiempo desplazado de la seccional.
Otro que declaró fue Martín Slobodián, amigo del empresario y actual secretario de Seguridad de la localidad de Ensenada. Confirmó que a los pocos días del robo se reunió con Juan Roberto Farías, exintegrante de la banda asesinado, quien negó ser el autor del atraco, prometió entregar al responsable pero nunca aportó alguna identidad. “Nunca iba a aparecer nadie, yo supongo que fue él”, dijo el funcionario.
“Él y su banda eran especialistas en este tipo de hechos, siempre contaba con información previa, sabía lo que iba a buscar”, agregó, para luego recordar que Farías le comentó que para “trabajar” tranquilo él siempre era “agradecido” con el comisario de la jurisdicción “iba a trabajar” es decir, a robar.
En relación al robo aseveró que “nunca” vio “avances en el investigación”. Sobre el exjuez Melazo sostuvo que “siempre colaboró con las investigaciones, iba personalmente a los allanamientos y le daba órdenes al personal policial”.
Slobodián también recordó que se entrevistó al menos en tres oportunidades con el comisario Panigua para consultarlo por la investigación del robo a la fábrica de helados, pero siempre contestaba con evasivas.
La relación de Farías con el comisario quedó plasmada en el expediente judicial que investigó la fiscal Betina Lacki. Incluyó parte de una denuncia realizada en asuntos internos de la Policía, de identidad reservada, en la que se afirmó que el robo fue cometido por Juan Farías, y que este trabajaba “para Paniagua, titular de Ensenada primera”.

En la denuncia se dijo que días después, el 15 de enero de 2010, vio el auto Minicooper rojo de Farías, y a éste último tomando mate en el despacho del comisario. La jueza precisó que esa denuncia motivó el desplazamiento del jefe policial y su traslado a otra jurisdicción. “Este hecho permite revelar que entonces Farías se manejaba con impunidad y poseía estrecha vinculación con los titulares de distintas comisarías (como vengo sosteniendo), como en este caso con el titular de la comisaría primera de Ensenada”.
En el juicio oral que se desarrolla en La Plata, en la lista de procesados, junto a Melazo, aparecen el excomisario mayor Gustavo Bursztyn (hasta su captura prestaba servicios en el Comando de Patrullas); el oficial Gustavo Andrés Gregorio Mena (ya cesanteado por otra causa); Adrián "Quichua" Manes (detenido por homicidio); Carlos Bertoni (hermano del jugador de fútbol campeón del mundo ); Carlos "Macha" Barroso Luna; Héctor "Pepe" Vega; el exbarra de Gimnasia, Martín Ezequiel "Gaucho" Fernández; y Enrique Edgardo "Quique" Petrullo.
En tanto, en otros expedientes conexos esperan por su futuro el exfiscal Tomas Moran, el exjuez de Casación Martín Ordoqui y su exsecretaria, Eugenia Mercado.

Según la investigación, los policías Bursztyn, Mena y Chiusaroli liberaban las zonas para los robos de autos, fábricas y viviendas marcadas, Bertoni ayudaba con los autos robados mellizos fraguando siniestros de autos de los presuntos integrantes de la banda. La mano de obra, logística, teléfonos y armas de fuego las aportaban Ronco, Yalet, Manes, Barroso Luna, Vega y Fernández.
El expolicía Mena y Manes vendían drogas. Si en alguno de los golpes algo salía mal, Gómez de Saravia era el encargado de introducir falsas líneas de investigaciones en las causas, mediante llamados telefónicos en los que simulaba ser fiscal o juez federal para comenzar con el camino de la impunidad, siempre según la investigación de la fiscal Betina Lacki.
En tanto, Petrullo era el nexo el entonces juez de Casación bonaerense, Ordoqui quien, se sospecha, otorgaba arrestos domiciliarios a cambio de fuertes sumas de dinero. El magistrado fue destituido y detenido.