Los análisis de los expertos en la materia indican que ya habríamos ingresado en una nueva fase de La Niña, el fenómeno climático que suele repetirse periódicamente y está asociado con la falta de precipitaciones y el aumento de las temperaturas promedio en todo el país. De confirmarse, sería la primera vez desde 1950 que este proceso ocurre por tercer año consecutivo.
La Niña es un fenómeno climático que forma parte del ciclo natural global del clima conocido como El Niño-Oscilación del Sur y puede durar de 9 meses a 3 años, siendo más fuerte cuando menor sea su duración. En el momento en el que existe un régimen de vientos alisios fuertes desde el oeste, las temperaturas ecuatoriales disminuyen y comienza la fase fría o La Niña.
En ese marco, el climatólogo Leandro Díaz, miembro del Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera (CIMA) dependiente del CONICET y la Universidad de Buenos Aires (UBA), explicó en las redes sociales cómo es que este fenómeno podría afectar a la Argentina. "En promedio las Niñas se asocian con condiciones más secas hacia el este y más frías de lo normal. Aunque el efecto de las temperaturas compite con las tendencias positivas propias del calentamiento global", sostuvo el experto.
Tal y como lo pronosticó hace varios días el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) todo indica que habrá mayores probabilidades de tener precipitaciones por debajo de lo normal en buena parte del país, especialmente al Este y Sudoeste. Por ello, además, con el correr de los próximos meses es probable se observe un agravamiento de la sequía sobre el centro y norte de Argentina, lo que no solo responderá a la presencia de La Niña con un enfriamiento de las aguas del Pacifico ecuatorial oriental, sino también a una fase negativa de otra teleconexión llamada Dipolo del Océano Indico.
Hace algunas semanas, la agencia meteorológica de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) estimó que las probabilidades de que el actual episodio de La Niña perdure durante el período comprendido entre septiembre y noviembre es del 70%. Y la Organización Meteorológica Mundial (OMM), por su parte, también estimó que existe un 55% de posibilidades de que La Niña continúe hasta febrero de 2023.
El fenómeno climático comenzó en septiembre de 2020 y se reforzó gracias a la intensificación de los vientos entre julio y agosto de ese año. Si se prolonga hasta fin de año, abarcaría tres inviernos boreales consecutivos, por lo que se lo consideraría como un "episodio triple".
En la ONU explicaron que el cambio climático no influye en la formación de este fenómeno y destacó que, en cambio, se trata de "un fenómeno natural recurrente que ha estado ocurriendo durante miles de años".