Un pedido de nueve años de prisión recayó sobre Luis Miguel Giménez y Gonzalo José Valle, acusados por la muerte de Miguel Colque, asesinado a golpes de puño y patadas en una de las zonas de juegos de Plaza Moreno, hecho ocurrido en la mañana del 10 de enero de 2010. Las defensas solicitaron que el caso sea encuadrado como legítima defensa y que actuaron bajo emoción violenta. La resolución de Tribunal Oral Criminal III de La Plata se conocerá el lunes 29 de agosto al mediodía.
Se trata del segundo juicio oral de caso. En el primero el acusado Valle resultó absuelto y Giménes fue condenado por homicidio preterintencional. La parte acusadora apeló ante el Tribunal de Casación provincial, donde emitieron un reenvío para que se aplique una condena por “homicidio simple”.
La jornada fue abierta por dos testigos de concepto solicitados por la defensa de Valle a cargo del abogado Julio Beley. Señalaron que son amigos del joven a quien definieron como una buena persona, trabajadora, educada, correcta, voluntariosa, predispuesta para hacer el bien, con valores de vida y solidaria.
Los acusados sostuvieron durante la investigación –y luego lo ratificaron en el juicio oral– que agredieron a Colque porque éste les practicó o intentó practicarles sexo oral mientras estaban durmiendo sobre el portón de ingreso a la aseguradora Federación Patronal, en calle 11 entre 50 y 51, tras haber pasado noche juntos. Lo persiguieron hasta Plaza Moreno. En una de las zonas de juegos infantiles se produjo el ataque de puños y patadas que apagó la vida del joven empleado de comercio.
La familia Colque negó la acusación; mientras que una pericia determinó que en el pene de Giménez había dos tipos de ADN masculino, uno del joven y otro que, se cree, es de Colque, lo cual finalmente pero no se puedo determinar.
En su alegato, la fiscal Rosalía Sánchez aseveró que no está probado el presunto abuso o intento de abuso sexual que sostienen los acusados. También señaló que el elevado grado de alcohol en sangre que tenía la víctima no le habría permitido realizar movimientos de motricidad fina (desabrochar botones de dos pantalones). “No hay elementos objetivos que prueben el abuso de Colque”, afirmó.
Para la funcionaria los acusados intentaron hacer “justicia por mano propia” y dejó en claro que “de ninguna manera se puede justificar ese accionar”.
Como agravantes de la pena valoró la pluralidad de intervinientes, la multiplicidad de golpes (de puño y patadas) y el grado de ebriedad de la víctima que no ejerció defensa alguna.
A su turno el defensor Beley consideró que “está ciertamente probado que el alcohol quita los frenos inhibitorios de las personas” que llegan a “ejercer conductas que no harían estando sobrios”. También recalcó que “está sumamente probado el abuso sexual de Colque” e hizo foco en que los dos acusadas “estaban con los pantalones bajos”.
“Existió una causal de justificación, fue una legítima defensa, no debe existir reproche ni condena”, requirió el defensor quien como planteo secundario y en caso de condena solicitó que sea de 8 años (el mínimo de la escala penal) y que se cumpla bajo la figura de arresto domiciliario con salidas laborales. Valle es soltero, vive en La Plata y se dedica al mantenimiento y reparación de fotocopiadoras. Además colabora en el coro de alumnos del Normal 1 de La Plata.
Marcelo Oregioni, defensor de Giménez, consideró que la fiscal hizo “una conclusión subjetiva de la prueba” ya que “no hay elementos que refuten la versión de los acusados” y recordó que “el simple tocamiento constituye un abuso sexual, no hace falta que haya intercambio de fluidos”.
En otro tramo de su alegato señaló que al momento de los hechos los acusados “eran dos chicos de 20 años que salieron a divertirse, tal vez en esa situación yo viera hecho lo mismo al sentirme abusado”. Para el defensor su asistido actuó bajo una “emoción violenta” ya que “perdió el freno inhibitorio, reaccionó, fue a buscar una respuesta (por la persecución previa) y no la encontró”.
El letrado realizó el mismo planteo subsidiario que Beley e hizo foco en que Giménez “hace 11 años que se somete todos los meses ante el Patronato de Liberados”. El joven trabaja en un mayorista hace 4 años, tiene familia y arraigo en la ciudad de La Plata.
La fiscal refutó jurídicamente la aplicación de las figuras de legítima defensa y emoción violenta y dio sus argumentos para que sean rechazadas.
En sus últimas palabras los acusados pidieron “perdón” a la familia de la víctima y se mostraron arrepentidos de lo ocurrido. Ambos sostuvieron que no querían este trágico final.
La resolución de juicio se conocerá el lunes 29 de agosto al mediodía, según dispusieron los jueces Santiago Paolini, Andrés Vitali y Claudio Bernard con el acuerdo previo de las partes.
DECLARACIÓN
Gonzalo Valle declaró durante la jornada de juicio desarrollada este jueves 18 de agosto. Rememoró que esa mañana “nos encontramos con esta persona (la víctima) en medio de nosotros dos, con la cabeza de él en la pelvis de (su amigo) ‘Lucho’, los dos estábamos con los pantalones bajos, nosotros nos sentimos abusados, por eso fue la persecución, para que nos aclare” quién era y qué había hecho.
“Nunca tuvimos la intención de matar a nadie, pido disculpas a la familia de la víctima”, dijo entre lágrimas. “No me gusta la violencia, me pone nervioso”, describió para luego recordar que ambos acusados al ver el cuadro de situación se sintieron abusados “sexualmente”.
En relación a la persecución previa declaró que “fue por esa situación, por miedo y temor”.
Los jueces se mostraron interesados en conocer detalles de la vida de los acusados. Les hicieron preguntas en ese sentido sobre la conformación de sus familias, estudios cursados, situación laboral y estado civil. Ambos aportaron información sobre arraigo en la ciudad, trabajo estable y familias que los contienen.