martes 31 de marzo de 2026

Ocupación, "gestoría" y estafa: la trama detrás del crimen de la nena de 2 años

Crónica, testimonios de los vecinos e hipótesis desde un barrio que no sale de la conmoción por el ataque mafioso que terminó con la vida de Pía Larrea.

Sobre la cuadra de 123 casi esquina 50, en El Dique (Ensenada), reinaba este mediodía un silencio casi inmutable. Los transeúntes que iban y venían de comprar, o los y las estudiantes de Humanidades o Psicología que se dirigían a la facultad, no podían evitar detenerse unos segundos a observar la casa de la altura 948: reja abierta, puerta blanca entreabierta, impactos de balas en la madera. Unos pocos periodistas y camarógrafos rodeando el lugar; una mancha de sangre aún fresca en el suelo, precintos policiales rotos y la señalización con tiza ya gastada de los lugares donde cayeron las balas.

Este martes, entre las 22.30 y las 23, un tiroteo con trece disparos dejó como resultado la muerte de Pía Larrea, de dos años, que recibió un tiro en el ojo derecho y murió poco después en el Hospital Cestino de esa localidad. 

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En la casa, vacía, sucia y ahora ya deshabitada, aguardaba Carolina Salas, la abuela de Pía, mamá de su mamá. Mientras la familia transitaba el duelo lejos de la casa en disputa, Carolina se quedó para hablar con los distintos medios gráficos y de TV que fueron llegando al lugar desde la mañana, una vez conocido el caso. Además, quiso contar la historia desde el principio, ya que fue la compradora inicial de la casa en un acuerdo que, según denunció ante la policía, terminó siendo una estafa.

La información policial que trascendió al principio ya indicaba un conflicto por una pretendida venta de la casa. El detenido de 57 años, J.A.O., acusado de "homicidio agravado", se había presentado como legítimo dueño de la casa y la ofrecía en venta por dos millones de pesos, presuntamente con papeles. Carolina hizo la compra y arregló que pagaría los 180 mil pesos restantes una vez que estuvieran en posesión de la casa.

Este martes a las 17.30 pretendían mudarse pero se encontraron con un panorama desolador: había varias personas en la casa, según Carolina tomando alcohol y riéndose, que en patota quisieron obligar a la familia a irse (el modus operandi se investiga, ya que habrían cometido estafas similares). "Los 180 mil no los entregué nunca, ellos mismos me decían que no me iban a devolver la otra plata y que no nos quedáramos acá porque el marido (de una mujer presuntamente integrante de la "banda") era una persona muy peligrosa de San Martín, que yo no sabía con quién me había metido. Que la plata ya fue, que nos teníamos que ir, que nos había re cabido", contó Carolina a 0221.com.ar.

EL TIROTEO

Sin embargo ese episodio, ocurrido entre las 17,30 y las 18 del martes, no logró que la familia de Pía diese el brazo a torcer. Lograron echar al que se había identificado como propietario y a su grupo de cómplices, y permanecieron en la casa los padres de la nena, su hermana de 4 años, la tía de la nena y la abuela. 

Fue entonces que, por segunda vez en el día, los sospechosos volvieron a la casa e intentaron desalojar a la familia, que volvió a defenderse y quedó en alerta. Según contó luego Carolina, ella misma fue a hacer la denuncia a la comisaría Tercera de Ensenada y pidió protección, pero no les otorgaron custodia.

Su nieta, aseguró, estaba saliendo de la casa para subirse a un auto cuando los acusados llegaron en moto, se metieron en la antepuerta y balearon la propiedad casi desde adentro. Ella se desvaneció en el acto y murió en el hospital. La policía científica contó trece vainas servidas a lo largo de la entrada y la vereda. El único detenido hasta el momento no habría sido quien efectuó los disparos, pero sí iba a bordo de la misma moto, y tiene antecedentes por estafa y amenazas calificadas. Tras el ataque, familiares de la nena lo golpearon y lograron retenerlo. Gracias a eso la policía pudo llevárselo detenido, aunque primero debió atenderse en el hospital.

SOSPECHA VECINAL

0221.com.ar habló con varios vecinos de la zona, que dijeron conocer a J.A.O., el detenido y presunto ocupa de la casa. La propiedad, explicaron, está en sucesión y el alquiler era administrado por un hombre conocido en el mundo de las inmobiliarias. Al comienzo de la pandemia, el ahora acusado se mudó junto a su familia a la casa y luego quedó viviendo solo. Aseguran que solía recorrer casa por casa instando a los vecinos a que compren la propiedad, diciendo que era gestor y que tenía todos los papeles en regla, cuando en realidad estaba ocupando el inmueble y los papeles eran falsificados. 

"Entre los vecinos del barrio ya sabíamos en qué andaba, pero alguien de otro lado iba a caer", dijo a este medio una vecina que prefirió no ser identificada. Por lo pronto, Carolina pidió "que se tomen medidas, que esta gente pague como tiene que pagar, aunque a mi nieta no me va la va a devolver nadie. Quiero que ella descanse en paz, porque a mí me arrancaron la vida: mi hija está destruida y arruinaron a toda mi familia". 

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