Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner no se veían desde hacía un mes en público, pero desde hace mucho más tiempo en privado. La fuerte disputa interna del Frente de Todos los tiene como personajes antagónicos y recién este lunes, después de designada Silvina Batakis como ministra de Economía en reemplazo de Martín Guzmán accedieron a tener un gesto de distensión y se juntaron para cenar en Olivos.
Antes, en la tarde noche del domingo de crisis, lograron hablar por teléfono para destrabar el nudo en que había quedado sumido el gobierno un día antes, cuando el ahora ex ministro de Economía publicó el portazo en sus redes sociales. El lunes la vicepresidenta volvió a la Quinta de Olivos para una cena a solas con el Presidente.
Era un reencuentro por el que venía presionando la recién formada Liga de las provincias, junto a intendentes y dirigentes del peronismo: la necesidad de una foto para llevar tranquilidad en medio del terremoto del fin de semana por la tempestuosa despedida del funcionario más defendido por el jefe de Estado.
Al parecer, ambos mandatarios hablaron como socios de cuestiones urgentes, como la posibilidad de nuevos movimientos en el gabinete en los próximos días, otros asuntos más de fondo sobre la gestión y también la manera de normalizar el vínculo para llevar a las elecciones del año que viene en condiciones competitivas.

La designación de la ministra de Economía, Silvina Batakis, no sólo sirvió para romper el hielo entre Fernández y Kirchner sino que todos coinciden en que es la piedra basal de un nuevo intento de reconstrucción de la relación entre el presidente y la vice. Por su perfil y su trayectoria, Batakis fue pedida por los gobernadores con quienes viene trabajando desde su cargo en el Ministerio del Interior en los últimos dos años y medio. No sólo es aceptada en el oficialismo sino también en la oposición: la flamante ministra es reconocida por dirigentes de la oposición, como Gerardo Morales y Gustavo Valdés, que la ven como un interlocutor confiable.