Al tiempo que reivindicó los avances producidos por la introducción de la impronta de una mirada de género en la investigación por el crimen de Johana Ramallo a partir de intervención de la Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres (UFEM), su titular, Mariela Labozzetta, reconoció, sin embargo, que se trata de un caso en el que arribar a resultados es "muy dificultoso", por su complejidad y por el paso del tiempo y las pruebas no colectadas oportunamente.
Al cumplirse cinco años del hecho, Labozzetta dijo en diálogo con 0221.com que, pese a todo, la UFEM seguirá trabajando "con toda la energía para intentar esclarecer lo ocurrido".
La fiscalía especializada tomó intervención en marzo del año pasado, luego de que el expediente (número 76.789/2017) quedara en manos del juez Federal N° 1 de La Plata, Alejo Ramos Padilla, quien requirió su participación en la instrucción del caso, en la que también participa la fiscal federal Laura Roteta.
La primera consecuencia visible de este cambio de rumbo fue la detención de Carlos Omar Rodríguez, alias "El Cabezón", un hombre con activa participación en la zona roja platense que fue procesado por "comercio de estupefacientes", "explotación económica de la prostitución" y "promoción, facilitación y explotación económica de la prostitución ajena agravada por el abuso de la situación de vulnerabilidad en tres oportunidades", algunos de los delitos conexos con el asesinado de Johana del que este martes se cumplen 5 años.
La funcionaria judicial, que dispuso que cuatro instructores se aboquen especialmente al caso, explicó que el cambio de perspectiva "ha permitido repasar lo ocurrido, no ya sólo en función de lo que está en el expediente, sino de una mirada integral que apunta a buscar la raíz, el contexto y la motivación del hecho a partir de enmarcarlo, tal como plantea nuestro protocolo de acción, en un caso de violencia de género". Según la titular de la UFEM, "los casos de desaparición de mujeres están generalmente asociados a femicidios, a la trata y explotación y a otras situaciones que involucran violencia de género".
Si bien Labozzetta se excusó de adelantar detalles del nuevo dictamen, fuentes tribunalicias aseguraron que uno de los puntos que se introducirá será la necesidad de investigar el accionar de la policía en el funcionamiento de la zona roja, lo que vuelve todas las miradas sobre la Comisaría Novena que es la seccional con jurisdicción en ese sector de la ciudad y que desde un primer momento fue señalada por Marta Ramallo, la mamá de Johana. No obstante, se aclaró, hasta el momento no hay en la instrucción evidencias suficientes que involucren a algún uniformado.
Para los pesquisas existe, sin embargo, un cúmulo de información relevante respecto del escenario que rodea al crimen.
En el procesamiento del detenido Rodríguez el juez Ramos Padilla sostuvo: "Ese complejo entramado de comercio y abuso en el consumo de estupefacientes, de explotación sexual de mujeres y de violencia conformaron las condiciones de posibilidad para que esa desaparición y muerte ocurrieran". Y agregó: "En la etapa final de comercialización de drogas es cuando se advierte con mayor nitidez la ya mencionada vinculación directa entre el tráfico de sustancias ilegales y la explotación sexual. Ello pues la venta al ‘menudeo’ a los consumidores era materializada mayoritariamente por intermedio de las trabajadoras sexuales de la ‘zona roja’”. Para el magistrado, “el cuadro final resulta aún más delicado cuando se advierte que las trabajadoras explotadas sexualmente y utilizadas para la venta al menudeo de sustancias estupefacientes se encontraban en situaciones de extrema vulnerabilidad desde una perspectiva tanto social, como económica, vincular y familiar, presentando en algunos casos, además, fragilidad en su salud física y psíquica. Estas vulnerabilidades constituían las condiciones necesarias para la explotación y el abuso por parte de los integrantes de las organizaciones criminales".
Desde el juzgado confiaron que en el marco del reencuadre de la causa se han vuelto a realizar algunas diligencias y tomar numerosas declaraciones a personas que ya habían brindado su testimonio anteriormente. En tal sentido, se precisó que se viene realizando un trabajo coordinado con la querella, en la que interviene activamente un grupo de funcionarias del Ministerio de la Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual, intentando recuperar los testimonios de muchas de las mujeres que en el momento del hecho ejercían la prostitución en la zona de la Plaza Matheu, epicentro de la zona roja. Esos relatos a los que se sumaron informes realizados por distintos organismos del Estado coincidieron en describir un mecanismo de funcionamiento que liga la comercialización de estupefacientes y la prostitución.
Otro de los elementos que genera cierta expectativa al menos para determinar la mecánica del asesinato es el estudio sobre los restos desmembrados encontrados en forma fortuita en la playa de Palo Blanco, en agosto de 2018. Se trata de un brazo y una pierna derechos que, para los peritos, habrían sido desprendidos después de producida la muerte pocos meses después de que Johana desapareció.
Ahora, Labozzetta revisa los últimos detalles de la redacción de un dictamen que será presentado luego de la feria judicial. En dicho oficio se propondrían nuevas medidas en procura de profundizar la pesquisa.
—¿Será posible recuperar el tiempo perdido?, preguntó 0221.com a Labozzetta.
—Nosotros seguimos un protocolo de investigación que marca con claridad que es necesario desde el minuto cero trabajar la hipótesis de un femicidio porque si no se hace de ese modo las pruebas se pierden y sobre todo en un caso como este donde no hay escena del crimen, todo se vuelve muy dificultoso. Pero seguiremos poniendo toda nuestra energía para avanzar y esclarecer todo lo que podamos sobre esta organización y sus miembros que fueron quienes generaron las condiciones para que este crimen se cometa.