El exjugador de Estudiantes de La Plata, Diego García, fue autorizado judicialmente a jugar en Emelec y residir en Ecuador, trámite necesario ya que el futbolista uruguayo está procesado por abuso sexual con acceso carnal, delito que tiene una alta pena en expectativa y, generalmente, no son excarcelables.
La autorización fue emitida por el juez de Garantías platense Pablo Raele, quien ya elevó a juicio la causa, tal como en su momento informó 0221.com.ar.
La justicia manifestó que a través de una nota que presentó Diego Bandín, abogado del jugador, se tomó conocimiento del nuevo domicilio fijado por el futbolista uruguayo en Ecuador, luego de concretar su pase a Emelec, y deberá regresar al país cuando inicie su juicio en La Plata.
La denuncia de "abuso sexual con acceso carnal" se produjo luego de una reunión en una quinta del barrio El Rodeo. Durante la tarde y noche del 24 de febrero de 2021 algunos futbolistas (entre ellos Nazareno Colombo, Luciano Gastón Squadrone, Darío Sarmiento y Lucas Ariel Rodríguez) se juntaron con un grupo de chicas a compartir la jornada. En ese marco, el acusado (según la denuncia) metió a la víctima al baño, la golpeó y abuso sexualmente.
Los días posteriores a la visibilización del caso, fuentes judiciales le habían confirmado a este medio que "para la fiscalía no hay duda de que la autoría de la violación está probada, pero por el momento no le solicita la detención porque cree que no hay riesgos procesales, sin embargo planteó que el acusado no pueda salir del país ni que se acerque por ningún medio a la víctima".

La joven es asistida por el abogado Marcelo Peña y al cumplirse un año del ataque sexual habló en sus redes. Sostuvo que se dio de baja como socia del club y aseguró sentirse "decepcionada" por la institución: "Decidí utilizar este medio porque realmente la situación me está sobrepasando. Como muchos de ustedes sabrán, hace alrededor de dos meses hice una denuncia contra Diego García, jugador de Estudiantes de La Plata, por abuso sexual. Y quiero hacer de público conocimiento mi desacuerdo e indignación con las decisiones tomadas por el club", expresó entonces.
"Desde que nací, soy de Estudiantes. Fui jugadora de hockey, representé la camiseta toda mi vida, adentro y afuera de la cancha. Siempre sentí que fue mi segunda familia y mi segunda casa, pero hoy lamentablemente no lo siento así. El club dejó de representarme en el mismo segundo que no supo defenderme ni cuidarme. Hoy en día me di de baja y no soy más socia justamente por esto. El club no tomó las medidas necesarias para cuidarme. Se resguardó en lo legal hablando de los derechos del denunciado, pero mis derechos se los olvidaron", agregó.

"Sé lo que se habla, sé lo que se dice y a pesar de que sé que tengo el apoyo de muchos de ustedes, también sé que hay gente que cree que hago esto por dinero o por fama. Créanme que amaría que esta fuese la situación porque me ahorraría el trauma que me generó vivir todo eso, y mientras el jugador denunciado va a ser transferido a otro club en el cual podría salir del país para jugar una copa a mí me toca sufrir desde casa y estar con tratamiento psicológico, con mil miedos e inseguridades", continuó. Y para cerrar, dejó un duro mensaje contra el club: "Por eso pido por este medio justicia y coherencia. Yo ya lo viví, ya el daño lo tengo, pero sigo fuerte y sigo con la denuncia en pie para que a otra no le toque vivir mi situación. Si Estudiantes es una escuela, enseñen primero a respetar a la mujer. Sean la familia que dicen ser".