Era un día más en la vida de Victoria mientras viajaba al centro platense con sus cinco hijos arriba de un micro de la línea Oeste, hasta que uno de ellos se desvaneció y por momentos parecía no tener signos vitales. Sin embargo, el inspector del transporte intervino para salvar al chico aplicándole RCP para que ocurra un hecho realmente milagroso.
"Yo estaba yendo al centro con mis cinco nenes. Tenía a upa a mi bebé, iban otros dos sentados adelante y el resto estaban parados, entre ellos Román", dijo Victoria a 0221.com.ar al recordar el episodio que vivió junto a su familia. Según contó, en aquel momento su pequeño hijo, Román, comenzó a quejarse de que le dolían las piernas, pero creyó que se debía a que el chico padece hemofilia tipo B, un trastorno hemorrágico que no permite la correcta coagulación de la sangre y puede llevar a contraer este tipo de dolores.
La mujer contó que cuando lo notó molesto, le hizo lugar y lo sentó entre sus piernas para que dejara de quejarse, pero allí comenzó la peor parte. "Siguió quejándose hasta que empezó a desvanecerse y cuando le bajé el barbijo estaba pálido y con los ojos blancos. Pensé que se estaba desmayando y lo empecé a zamarrear, pero nada funcionaba", relató.
"Mi nene no respira, tiene los ojos en blanco", fue la exclamación de Victoria. En ese momento es cuando apareció Fernando Olivetto, uno de los inspectores de la empresa, quien sin dudarlo actuó para reanimar al chico aplicando la técnica de RCP (reanimación cardiopulmonar) y primeros auxilios mientras aguardaban a la llegada de la ambulancia del SAME.
"Quisiera darle las gracias públicamente a los hombres de la línea Oeste, estoy súper agradecida. Todavía no pude hablar con el inspector", expresó Victoria, y luego volvió a reconocer la intervención de los trabajadores del micro en el que iba a bordo y dijo que "si no fuera por él, hoy mi hijo quizás no estaría".
Días más tarde, luego del episodio, la mujer contó que a Román le hicieron estudios del corazón y "afortunadamente salió todo perfecto". Además, el médico le dijo que todo se debe a "un problema de presión cuando está en lugares cerrados". Según el experto, el chico se habría sentido encerrado entre tanta gente y su presión comenzó a subir hasta desvanecerse, pero no corre peligro ya que los estudios salieron bien.