Eduardo Muñoz (66), conocido como "Tata", volverá a ser operado la semana entrante debido al brutal ataque a golpes sufrido a mediados de abril en la localidad de Berisso. Su familia contó que tiene que ser sometido a una cirugía de reconstrucción facial y que los médicos les aseguraron que se preparen "para lo peor" porque "puede pasar cualquier cosa en la operación".
Cabe mencionar que, además, días atrás se le practicó una traqueotomía y que su estado sigue siendo delicado, ya que permanece con respirador artificial. En este contexto, los profesionales no descartan colocarle un botín gástrico durante la próxima intervención.
Tal como había informado previamente 0221.com.ar, Muñoz sufrió la "fractura de uno de los huesos de base y fractura del macizo facial" debido al salvaje ataque a palazos del que fue víctima en 162 y 18. Además, los médicos confirmaron que "perdió ambos ojos" producto de la agresión.
Por el hecho, se encuentra detenido Ismael Martínez (35), quien está acusado de "homicidio en grado de tentativa, con alevosía y saña". De acuerdo a fuentes de la investigación, el hombre utilizó una pala de parrilla para golpear a Eduardo por motivos que aún no fueron esclarecidos. "Al primer palazo, el Tata cae y ahí le empieza a pegar a matar", contó una de las sobrinas de la víctima y agregó: "Estaba como poseído con la pala en la mano. Se iba y volvía para seguir pegándole, a matarlo".

"Le colgaba el ojo y le seguía pegando, lo quería matar", añadió otro de sus sobrinos. El joven destacó que su tío yacía en el suelo y explicó que el agresor le causó heridas en los pómulos, el maxilar y el cráneo. "Lo rompió por completo", resumió.

Por otra parte, la familia de Muñoz aseguró haber recibido una llamada amenazante. "Se comunicaron por teléfono y me preguntaron cómo estaba mi tío. Atendí creyendo que era de la clínica, pero luego me dijeron que lo mismo (que le pasó a él) nos podía pasar a nosotros. No sabemos quién fue porque era un numero privado", detalló la sobrina del parrillero en diálogo con El Mundo de Berisso.
"Quiero confiar en la Justicia. La fiscal nos dio esa cuota de confianza. El Municipio se solidarizó con nosotros. Estamos en contacto con Marina Peñalba, que se acercó para apoyarnos, darnos un botón antipánico y garantizarnos un rondín policial que nos brinde mayor seguridad", completó la mujer.