Un hombre vio a su hija y a otra mujer siendo asaltadas por un motochorro y decidió interceder: tomó un ladrillo que había en la vereda de su casa, lo tiró y le dio justo en la cabeza al delincuente, que emprendió la fuga de inmediato. Pero el rencoroso asaltante regresó luego para vengarse y terminó asaltándolo a él.
Todo ocurrió en la zona de 10 y 68. La víctima es un pizzero del barrio que, en un principio, había salvado del asalto a las dos mujeres y luego terminó siendo atacado él mismo.
Según contó la propia víctima, logró echar al motochorro gracias a un ladrillazo y las mujeres pudieron seguir su rumbo sin problemas. Una ora más tarde, sin embargo, el ladrón volvió para tomar represalias del pizzero: a la madrugada rompió uno de los vidrios del negocio, entró y se llevó $6.000 de la caja registradora, además de un teléfono celular. Hasta el momento la Policía no logró atraparlo.