Hablar de Bilardo y Sabella en Estudiantes, sin dudas que es cosa seria. Ambos son próceres en la historia del club, y no todos los hinchas del León saben la manera en la que estos dos nombres se unieron bajo el manto de la familia Pincha.
Fue por obra del Narigón, en el arranque de su ciclo como entrenador del conjunto albirrojo en 1981. En ese momento el Doctor comenzaba a armar el plantel y puso sobre la mesa el nombre de Alejandro Sabella, quien se encontraba en el Leeds de Inglaterra sin terner mucho protagonismo.
En una nota publicada recientemente en Infobae, se cuenta detalladamente la manera en la que se dio la negociación, los artilugios hechos por el Carlos y la forma en la que le regateó el precio del pase al club inglés, para traer luego a Pachorra con un pasaje pagado en cuotas.
“El viernes 1° de enero de 1982, después de almorzar, armé un bolsito, tomé unos dólares y le indiqué a mi esposa ‘me voy a Inglaterra a buscar a Sabella’. Salí para el aeropuerto de Ezeiza y a las seis de la tarde estaba arriba de un avión de Aerolíneas Argentinas que volaba hacia Londres con apenas 2.000 dólares en el bolsillo (mil me los había dado el presidente de Estudiantes, Raúl Correbo y los otros eran míos), para conseguir la transferencia del jugador. Yo ya le había adelantado a Sabella que iba para allá y, ni bien llegué a Leeds, le expliqué mi proyecto”, cuenta en su autobiografía de 2014 titulada “Doctor y Campeón”.

Alejandro Sabella también rememoró como fue aquella situación: “Habíamos jugado el sábado 2 de enero contra el Wolverhampton por la FA Cup y después de ahí lo fui a buscar a Carlos a la estación de tren, lo dejé en el hotel y el domingo a la mañana lo pasé a buscar para juntarnos con el manager de la institución y su asistente. Nunca me voy a olvidar que Bilardo había traído unos recortes de diarios sobre la crisis económica que había en Argentina y que por ello, Estudiantes estaba haciendo un gran esfuerzo”.
En su biografía, el Narigón se explayó acerca de aquel cónclave que a la postre resultó decisivo, pero con detalles de su estilo inconfundible: “Alejandro se mostró muy interesado y organizó la reunión con los dirigentes para el domingo. Ellos aparecieron con sus esposas, arregladas para salir: era el día libre. Al ver a las mujeres preparadas para pasear, se me ocurrió que, si la discusión se dilataba, podía cerrar un buen acuerdo, porque los tipos, presionados por sus parejas que esperaban en un coche, iban a decir que sí a cualquier propuesta con tal de irse rápido. Con Sabella como traductor, y tratando que la reunión se alargara, de 250.000 dólares, bajamos a unos 150.000. A los directivos les di 1.000 dólares para el pasaje de Alejandro y los otros 1.000 se los entregué al jugador para los gastos y anuncié que la operación se realizaría una vez que el futbolista fuera revisado por los médicos de Estudiantes. Los hombres de Leeds aceptaron y, cuando salimos de la reunión, le pedí a Sabella que me devolviera mis dólares. ¡No me había quedado nada, no tenía ni para comer!”.

La parte restante de la historia es la dirigencia de Estudiantes y fue Nelson Ottolina el encargado de ello: “Antes de irse, con la intensidad que lo caracteriza, Carlos me dijo un montón de veces que estuviera atento al teléfono, mientras yo solo pensaba en la plata, porque el club no tenía un mango partido por la mitad (risas). Como era de esperar, a los dos días sonó el teléfono y era él, para decirme que estaba todo cerrado y que recién habían terminado la reunión. Me puso en comunicación con Sabella, que me pedía: ‘Señor, por favor, lléveme, porque tengo una nena chiquita y no queremos estar más acá, hagan un esfuerzo’, a lo que le respondí que estábamos dispuestos a hacer ese esfuerzo, porque Bilardo nos había pedido su pase sí o sí. Le pasó el teléfono a Carlos, que me puso en contacto con uno de los dirigentes para acordar los detalles, con Alejandro de traductor. Empezamos la negociación y llegamos a un acuerdo de unas 80.000 libras esterlinas aproximadamente”.
Así se dieron las negociaciones y fueron los pormenores del arribo de Pachorra a Estudiantes. Pedido, avalado y gestionado por Carlos Salvador Bilardo, Alejandro Sabella llegó al León y conoció la familia de Estudiantes, lugar en el que con el tiempo se convertiría en una figura icónica y representativa.