Una mujer terminó detenida luego de extorsionar a su mejor amiga con contar una infidelidad y sacarle unos 200.000 pesos. La acusada, Andrea Noemí Fernández, amenazó durante meses de manera anónima a la víctima con revelar cuestiones de su vida privada, pero fue descubierta y atrapada in fraganti por las autoridades.
Según fuentes oficiales, todo comenzó en agosto del 2021 cuando la sospechosa inició la extorsión a través de WhatsApp y redes sociales y comenzó a exigir dinero a cambio de su silencio. Con esa modalidad, sospechan que estafó a su amiga a lo largo de siete meses en donde recibió varios pagos con abultadas sumas de dinero.
Sin embargo, la situación fue subiendo de tono ya que los mensajes se pusieron más violentos y hasta llegó a amenazar con violar a sus hijas: "Con el tiempo el tono de cada mensaje fue incrementándose. Llegaron a amenazarla con que junte más dinero sino iban a violar a sus hijas. Allí le cuenta a su madre, que sacó un crédito por 80.000 pesos para pagar la nueva extorsión", detalló un investigador, y agregó que "en los mensajes hacían comentarios íntimos de la pareja, que sin darse cuenta le había dicho a las amigas y la extorsionadora utilizó a su favor para amenazarla".
"Dale ‘Millo’, poné la plata, sabemos que la tenés. No te hagas la pilla. Si no querés que reventemos la casa de tu vieja o te violemos a una nena, entrega la plata", decían algunos de los intimidantes mensajes que recibía la damnificada, que también llegaron al celular de su hija: "Tu mamá no quiere pagar, entonces te tengo que contar que tiene un novio, que engañó a tu papá. Te vamos a mandar un video para que lo conozcas", decía el escrito.

En ese marco, la situación se hizo insostenible y la víctima decidió realizar la denuncia el pasado 28 de febrero en la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 7 de Quilmes, a cargo de la fiscal Ximena Santoro. En total, entre agosto del 2021 y febrero de 2022, la mujer realizó cuatro pagos de casi 200.000 pesos, que fueron dejados en estaciones de servicio de las localidades de Berazategui y Quilmes.
Además, después de que una de sus hijas recibiera amenazas, le desapareció un teléfono celular y unos 50.000 pesos de la jubilación de su madre, algo que le pareció sospechoso a la víctima: "Luego se estableció que los elementos fueron sustraídos por la imputada, ya que poseía las llaves de la vivienda porque, al ser de su confianza, la víctima se las había dado para que le cuidara la vivienda durante las vacaciones y pudiera utilizar la pileta con su familia", explicó un vocero judicial.

El viernes pasado, mientras la mujer ampliaba su declaración, le llegó un nuevo mensaje solicitándole más dinero, por lo que rápidamente la fiscal ordenó un operativo de urgencia a cargo de la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) de Quilmes. Ese mismo día por la tarde, la víctima dejó 10.000 pesos previamente marcados en uno de los depósitos del baño de mujeres de una estación de servicio céntrica de Quilmes y se retiró del lugar.
"A las 18.20 apareció una de sus mejores amigas. Se dirigió hacia el kiosco de la estación, compró unos chocolates y pidió las llaves del baño. Había una veintena de oficiales de civil esperando en los alrededores que llegara. La dejaron salir y cuando estaba a la altura de los surtidores de nafta, fue detenida", expresó una fuente vinculada a la causa.

En su poder tenía la suma de dinero marcada y dos celulares, uno de los cuales era utilizado para enviar los mensajes extorsivos. En tanto, se llevaron a cabo allanamientos en la casa de la imputada, donde se incautaron teléfonos celulares, una notebook y elementos de interés para la causa que serán analizados.
Por su parte, Fernández seguirá detenida tras negarse a declarar el sábado por la tarde ante la fiscal Santoro, quien la imputó por el delito de extorsión, que prevé una pena de entre cinco y diez años de prisión.