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Habló el hijo del inspector atropellado: "Cuando vi a mi papá pensé que estaba muerto"

Todavía angustiado por la situación, el joven relató cómo vivió la dramática secuencia en la que un conductor arrastró por tres cuadras a su padre.

"Mi papá está un poco mejor, tenía un cuello ortopédico y ahora se lo sacaron. Está comiendo y está yendo al baño, se ríe, se puede levantar. Antes no podía porque se mareaba producto del golpe y empezaba con vómitos. Está mejor, un neurocirujano le dio el okey, está pasando los últimos momentos en el hospital. A la tarde le dan el alta". El que habla es Brian Tapia, hijo del inspector municipal que fue atropellado y arrastrado tres cuadras por un automovilista que se negó a parar en un control.

El dramático hecho ocurrió el domingo por la madrugada, en 13 y 50, y quedó registrado en las cámaras de seguridad de la Comuna.

Más aliviado por la mejoría que presentó su padre, Tapia contó que ese día estaba trabajando en el operativo y fue testigo del accionar que tuvo el conductor. "Estaba en el operativo ese día, trabajo con mi papá. Somos los dos agentes de la Guardia de Prevención. Veo desde el momento en el auto lo levanta y lo llevan en el capot", relató en diálogo con TN.

En ese sentido, Tapia recordó que "cuando hace la seña, (el auto) frena; pero cuando le toca la rodilla con el paragolpe, ahí el conductor decide acelerar de vuelta y a él (por su papá) no le quedó otra opción que agarrarse del capot". "Se lo llevó desde calle 13 y 50, dobló por diagonal 73 y en 15, con sentido a 14. Mi papá se soltó y cayó contra el asfalto. Ahí es donde se hizo el golpe en la cabeza y le quedó una fractura de cráneo", indicó.

Asimismo, el joven señaló que su papá se acuerda de todo, desde el momento que "lo levantó hasta que se soltó del capot". "Eso lo contó él, le iba diciendo que frene y el conductor le decía que no. Iba con una menor de 16 años, que se no sé si está en la causa y la menor le decía que frene al conductor. Cuando ya no le quedaba otra opción, mi papá decidió soltarse".

Fuentes allegadas al caso indicaron que la víctima cayó al asfalto y se golpeó en reiteradas ocasiones, quedando tendida en el suelo en estado crítico. La Policía montó rápidamente un operativo cerrojo y alertó al SAME para asistirla ya que perdía mucha sangre y tenía golpes de gravedad en su cabeza. "Cuando vi a mi papá pensé que estaba muerto", reveló Tapia.

A dos cuadras de allí, sobre calle 15 casi 46, un taxista comenzó a hacer luces y señas para alertar a los oficiales. Una vez en el lugar, dieron con el vehículo del implicado que estaba estacionado a mitad de cuadra y sin ocupantes.

El taxista le dijo a los policías que vio cómo los acompañantes se bajaron y se fueron caminando a un kiosco de la cuadra a comprar agua. Al instante, lograron dar con ellos y los detuvieron ahí mismo. "El conductor siguió y abandonó el auto a 150 metros. Se armó un operativo de la Policía y lo encontraron en una estación de servicio que estaba comprando una gaseosa. No sabía si había matado una persona y el señor estaba comprando una gaseosa. En ese momento lo detuvieron y se lo llevaron a la comisaría. Dijo que no frenó en el operativo porque tenía un espejo roto y tenía miedo que le secuestren el auto. Eso no es motivo de secuestro porque si tenés toda la documentación no te van a joder con eso", concluyó Tapia.

El agente fue trasladado al hospital Italiano donde se le detectó una fractura de cráneo y por el momento se encuentra estabilizado. Tanto su familia, compañeros y funcionarios se encuentran esperando los partes médicos y haciendo un seguimiento sobre su estado de salud.

Por último, Tapia contó que en los controles de prevención trabaja con cuidado porque estas situaciones de maltrato a los agentes son moneda corriente. "El auto había frenado. Te tenés que meter adelante y ponerlo en el corral del operativo, en los conos. La decisión que tomó fue porque la quiso tomar. No tuvo miedo, si era eso hubiese frenado a los dos metros. Lo hizo queriendo", concluyó.

Cabe señalar que, al momento de la detención, el conductor dijo de manera tranquila y relajada: "Me faltaba un espejito y pensé que me iban a sacar el auto". Ambos ocupantes fueron trasladados de inmediato a la comisaría Primera, donde se determinó que quien conducía el vehículo era un joven de 20 años acompañado por una menor de 16, situación que agrava aún más la causa, que fue caratulada como "tentativa de homicidio agravado por el vínculo de una menor".

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