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La increíble historia de cómo Carlos Bilardo llegó a dirigir a la Selección argentina

A pocos días del estreno de la serie con su historia, se conocieron detalles sobre la curiosa e inesperada llegada del Narigón al mando del conjunto nacional.

En pocos días se estrena la serie que cuenta la vida de Carlos Salvador Bilardo y, en las últimas horas, salieron a la luz detalles sobre cómo llegó a dirigir a la Selección argentina, el inicio de una etapa exitosa que lo llevó a lo más alto.

Tras el Mundial de España en 1982 y la salida de César Luis Menotti, Bilardo no era el elegido para tomar las riendas del conjunto nacional y mucho menos de los predilectos de Julio Grondona, en ese entonces presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). Sin embargo, una serie de situaciones curiosas e inesperadas dieron lugar a que el Narigón tomara el mando del equipo albiceleste.

“No. ¿El fútbol de Bilardo en la Selección? ¡Por favor!”, decía en un primer momento Grondona cuando le sugirieron a Bilardo, quien además tenía en carpeta a Carlos Timoteo Griguol y a Miguel Ángel López. Pero pronto las puertas se fueron abriendo para quien en ese tiempo era el técnico de Estudiantes, ya que los miembros de la Sociedad de Distribuidores de Diarios, Revistas y Afines organizaron la propuesta "El Mes del Deporte" dedicando un día de la semana a una disciplina diferente en cuatro sesiones consecutivas. El viernes 24 de septiembre de 1982 estuvieron Alberto Tarantini (mundialista del 78 y 82), Jorge Benítez (jugador de Boca Juniors), Carlos Bilardo (director técnico de Estudiantes de La Plata), José Francisco Sanfilippo (ilustre e inigualable goleador de los 60) y Julio Humberto Grondona (presidente de la Asociación del Fútbol Argentino).

Esa reunión producida por una entidad, con unos panelistas del riñón del fútbol, un técnico campeón de la temporada y un presidente de la AFA, empezaron a delinear el camino de Bilardo hacia la Selección, quien tuvo una exposición ingeniosa y novedosa, arrancando aplausos. Según se conoció, en ese momento Grondona cambió su parecer sobre quien se convertiría en el DT campeón del mundo en México 1986.

A Julio Grondona, tal lo expresado por él mismo, le gustaba para director técnico de la Selección nacional Miguel Ángel López, un brillante exmarcador central ganador de todo con Independiente tras sus exitosas etapas en Estudiantes y River. Ya como técnico había dirigido a Diego Armando Maradona en Argentinos Juniors en 1979 y luego a Independiente con quien logró torneos y predicamento hasta llegar como conductor a Boca. Pero el ZurdoLópez estaba enojado con Pedro Iso, presidente de Independiente y gran amigo de Julio Grondona.

La alternativa era Carlos Griguol, un maestro del fútbol y de la vida quien bajo la presidencia de Santiago Leyden habían convertido a Ferro Carril Oeste en un club modelo. La institución tenía por entonces más de 70.000 socios, había salido doblemente subcampeón en 1981 (Metropolitano y Nacional) y marchaba como enorme candidato al Campeonato de 1982, primer logro que obtuvo brillantemente.

El doctor Leyden era muy valorado por toda la comunidad futbolística y, en una reunión con Grondona, le ganó de mano: "Julio, por favor, no se te ocurrirá sacarnos a Timoteo, ¿no?", le dijeron al presidente de AFA, que respondió: "Quedate tranquilo, estoy pensando en otro".

De esa manera, Grondona apeló al nombre de Carlos Bilardo y llamó al entonces presidente de Estudiantes, Raúl Correbo: "Raúl, ¿te perjudica si tengo una charla con tu técnico, con Bilardo, para ver si encuadra con lo que quiero para la Selección?", preguntó, a lo que el dirigente albirrojo contestó: "Al contrario Julio, para nosotros sería un honor que un hombre de Estudiantes agarre la selección nacional".

Bilardo no dudó tomar el cargo pero, antes de firmar, le había dicho a Grondona tres cosas: que le agradecía porque para él era un honor haber llegado a ser el técnico de la Selección nacional; que los términos del contrato ni pensaba leerlos: "Firmo en las condiciones que usted ponga Julio, esto no es por plata"; y que "antes que nada presidente y quiero que lo sepa de entrada, vamos a hacer una Selección que acompañe a Diego a quien le voy a dar la capitanía".

Tres años antes del Mundial, Carlos Bilardo tenía claro aquello que quería. Por cierto su primer viaje a Europa fue para hablar con Maradona y con otros actores fundamentales del fútbol mundial: Alfredo Di Stéfano, Ulrich Stielicke, Enzo Bearzot y Paolo Maldini, entre muchos. A Diego le aclaró reglas de juego y le transmitió las ideas tácticas de un nuevo diseño estratégico. O sea que Bilardo asumió el liderazgo desde el primer día y el equipo jugaba con quien él designaba y de la forma en que él lo planteaba.

El azar llevó a Bilardo a una charla que habría de compartir con un archienemigo de gusto futbolístico, Grondona, y luego de dar una buena impresión, los otros candidatos elegidos no afrontar el desafío. Finalmente, Bilardo se convirtió en el entrenador de la Selección argentina y se consagró campeón (1986) y subcampeón del mundo (1990).

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