El presidente ruso, Vladimir Putin, llamó hoy al Ejército ucraniano a "tomar el poder" en Kiev y derrocar al presidente Volodimir Zelenski y a su entorno, a los que calificó de "pandilla de neonazis y drogadictos", poco después de que un portavoz anunciara que Rusia estaba dispuesta a negociar con Ucrania en Minsk y mientras combates en las afueras de Kiev creaban un clima de pánico en la población civil.
Sin embargo, las dilaciones a la hora de acometer concretamente las negociaciones eran tomadas por Moscú como un recurso de Ucrania para desplegar lanzacohetes múltiples en barrios residenciales. "La pausa continúa un largo tiempo. Desafortunadamente, esa pausa va acompañada de que en ciudades grandes (...) los elementos nacionalistas efectúan el despliegue de lanzacohetes múltiples en barrios residenciales, incluido Kiev", dijo Peskov.
A su vez, el papa Francisco buscaba también aportar una posibilidad de apoyar cualquier instancia de negociación en una visita que hizo al mediodía al embajador ruso ante el Vaticano, Alexander Avdeev, según confirmó Télam en exclusiva.