Con la exposición de los alegatos de las partes este lunes se desarrollará una jornada clave en el juicio oral por el asesinato de Pablo Nievas (30), ejecutado en La Plata de un disparo delante de su hijo y un amigo, el 10 de septiembre de 2016. En el banquillo de los acusados está Franco Quinteros quien fue reconocido en la sala de audiencias por el amigo de la víctima al señalarlo delante de los jueces como el autor del crimen. Al momento del hecho el procesado tenía 18 años de edad y poco tiempo antes había salido de prisión.
Familiares y amigos de la víctima se movilizaron a la sede del fuero Penal de La Plata (calle 8 entre 56 y 57) para reclamar “justicia” y que se condene al acusado, quien fue reconocido por un testigo central de la causa.
Durante el juicio, Leandro, amigo de Pablo, no dudó en señalar al acusado y complicó su situación procesal. También declaró otro testigo que escuchó el disparo, se acercó hasta el lugar y auxilió al hombre herido que estaba tendido en el piso. El juicio comenzó el 7 de febrero último, estuvo varios días suspendidos por el contagio de coronavirus de una de las juezas.
La familia Nievas está representada en el juicio por el abogado Gonzalo Alba. El debate está a cargo del Tribunal Oral Criminal II de La Plata. La fiscal de juicio es Rosalía Sánchez.
En la noche de aquel día la víctima había salido con su hijo a realizar compras domésticas. En la zona de 144 y 44 del barrio de San Carlos, los interceptaron dos sujetos en motos, uno de ellos intentó robarle a Pablo y le disparó un tiro en el pecho. Pablo comenzó a gritar que lo agarren y el asesino, en la huida, amenaza a su amigo que declaró ayer y también le dispara pero, afortunadamente, el tiro no sale.

Pablo fue trasladado al Hospital Alejandro Korn de Melchor Romero herido de muerte donde posteriormente falleció.
Su amigo, que fue testigo presencial del hecho, identificó al asesino como Franco Quinteros que ya había estado en prisión por delinquir y que tres meses después fue detenido por otro nuevo delito.

Los familiares de Pablo, luego de este asesinato, vieron al acusado limpiando vidrios a tres cuadras de la casa de su víctima en lo que considerado fue una clara demostración de burla a su familia y demostrando una absoluta impunidad.
Su familia, lejos de intentar hacer justicia por mano propia, llevó el caso a los tribunales. Sus familiares y amigos quieren que este asesinato no quede impune.