El luto por la muerte de Edson Arantes do Nascimento, más conocido como Pelé, el máximo ídolo del fútbol brasileño y uno de los mejores jugadores de la historia se extiende por todo el mundo. La partida de “O Rei” generó una profunda tristeza en todos los fanáticos del fútbol y, en especial, en Brasil.
En ese marco, no son pocos los platenses que recordarán las veces que el Santos de Pelé estuvo en La Plata para verse las caras con Estudiantes y Gimnasia. En ninguna de las dos oportunidades, el astro brasileño pudo llevarse una victoria de la ciudad y tampoco marcó goles.
El Santo de la década de los años sesenta fue un grande del fútbol y era un verdadero fenómeno deportivo social. Es que ese equipo hacía giras por todo el mundo y eran una atracción para los fanáticos cada vez que pisaba suelo extranjero. La Plata tuvo el privilegio de recibir a ese equipo en dos ocasiones y, para sorpresa de propios y extraños, no consiguió desplegar su vistoso y ofensivo juego, conocido como “el ballet blanco”.
Un capítulo de esta historia se escribió en el Juan Carmelo Zerillo, en el corazón del Bosque. Fue en el marco de un amistoso que se disputó en febrero de 1962. Santos venía de derrotar por 8 a 3 a Racing y luego debía verse las caras con Gimnasia. El partido finalizó 2 a 2 pero el Lobo fue superior ante un conjunto que ese año obtuvo la triple corona: liga de Brasil, Copa Libertadores y Copa Europeo-Sudamericana.

El cuadro visitante contaba con siete jugadores del seleccionado brasileño que, unos meses más tarde, ganaría la Copa del Mundo en Chile: Gilmar, Mauro Ramos, Zito, Mengálvio, Pepe, Coutinho y Pelé.
Pero el Lobo, dirigido por Enrique Fernández Viola, tenía lo suyo y ese día formó con: Carlos Minoian; Pedro Galeano y José Marinovich; Water Davoine, Daniel Bayo y Domingo Lejona; Hugo Carro y Julio Cortés; Eliseo Prado, Diego Bayo y Óscar Gómez Sánchez.

El segundo capítulo de Pelé en La Plata ocurrió en el viejo estadio de Estudiantes de 1 y 57, un 4 de diciembre de 1969. Se trató de un cruce oficial, válido por la Supercopa de Campeones Intercontinentales, un trofeo que reunía a los clubes campeones del mundo, pero que tuvo apenas dos disputas. A pesar de que el choque no fue en el momento de auge de Santos, ni el conjunto brasileño ni el astro estaban acabados. El equipo blanco venía de ganar, en 1968, el torneo de Brasil y también ese selecto certamen que congregaba a los campeones intercontinentales (en la final había superado al Inter de Milán, en el propio Giuseppe Meazza). Además, Pelé sería clave en el Mundial México 1970 (cuatro goles en seis compromisos).
Estudiantes, por su parte, no era menos que el Santos y venía de dar cinco vueltas olímpicas en dos años y era el monarca vigente de la Copa Libertadores. El visitante tuvo como titulares a cinco jugadores que seis meses después, en el seleccionado verde-amarelo, se quedarían con la Copa del Mundo: Carlos Alberto, Joel, Clodoaldo, Edu y Pelé.
Sin embargo, a pesar de la envergadura del rival y de que el León platense tenía suspendidos tres hombres importantes (Alberto Poletti, Eduardo Manera y Ramón Aguirre Suárez), la formación ideada por Osvaldo Zubeldía, se impuso por 3 a 1. La alineación de Estudiantes aquella noche tuvo a Gabriel Flores; Rubén Pagnanini, Hugo Spadaro, Raúl Madero y Oscar Malbernat; Carlos Bilardo, Néstor Togneri y Daniel Romeo; Marcos Conigliaro, Camilo Aguilar y Juan Ramón Verón. Cabe aclarar que no se llevó a cabo el desquite en Brasil, porque ya ninguno de los dos tenía posibilidades de consagrarse.
El gran destacado de esa noche fue La Bruja, que marcó dos de los goles para su equipo. El restante lo firmó Conigliaro.