"Que nuestra mirada se llene de los rostros de los hermanos y hermanas ucranianos, que viven esta Navidad en la oscuridad, a la intemperie o lejos de sus hogares, a causa de la destrucción ocasionada por diez meses de guerra", convocó el Papa al dar la bendición "Urbi et Orbi" (A Roma y el Mundo) desde el balcón central de la Basílica de San Pedro.