En los últimos días, el dueño de la tintorería Gran París de La Plata tomó la decisión de cerrar el negocio tras 65 años. Se trata del histórico lugar de la esquina de 21 y 44 que ya no puede funcionar porque no hay trabajadores que quieran dedicarse a planchar y lavar.
El local abrió sus puertas en 1957 y Juan Carlos lo compró en 1973: desde ese momento, lo atendió semana tras semana y se convirtió en referente en el rubro, a tal punto que presidió el grupo de tintoreros de la ciudad, impulsado por los inmigrantes japoneses que son referentes en este mundo del lavado y el planchado.
El hombre que acostumbró a sus clientes a tener el negocio abierto de 7 a 19, tuvo que hacer un parate en la cuarentena: el horario de apertura se modificó hasta las 13 y luego hasta las 15, pero ya no puede sostener más el ritmo.
Juan Carlos llega a la tintorería a las 5.30 para encender la caldera -que tarda una hora y media para levantar presión- y de esa manera puede comenzar a planchar a las 7.30. "No me dan más las piernas", contó a El Día con lágrimas en los ojos.

De las 120 tintorerías que hubo alguna vez, solo sobrevivieron ocho, resume el hombre. "Yo me conozco las direcciones de todos los clientes", cuenta y agrega que llegó a trabajar entre 300 y 400 prendas por día, en la época en que tenía tres planchas. Ahora, todo se complicó porque no encuentra personas que trabajen y cumplan con los requerimientos de un oficio que parece estar en extinción.