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De la derrota a campeón del Mundo: el camino de la Selección para ganar la Copa

El conjunto de Scaloni fue de menor a mayor en el certamen y se consagró jugando contra quien era el principal candidato a quedarse con el trofeo.

"Un tropezón, no es caída", esa fue una de las frases que se repitió en la concentración argentina luego de haber caído en el primer partido de la fase de grupos ante Arabia Saudita. Desde aquella derrota, el equipo se vio obligado a ganar cada partido que disputó y así lo hizo

El arranque del Mundial para Argentina fue sin dudas lejos de lo que se esperaba. Los dirigidos por Scaloni cayeron ante los árabes, luego de haberse puesto en ventaja con un tanto de Lionel Messi, y sufrir dos goles en cinco minutos de parte de los verdes. El cimbronazo ocasionado por la remontada de Arabia desacomodó a Messi y compañía, impidiendo que encontraran la forma de siquiera empatarlo. Así, se terminó el récord de 36 partidos invictos que llevaba hasta ese momento, y cargó con la obligación de jugar sin margen de error. 

Ya en el segundo duelo por fase de grupos, apareció un "viejo conocido": México. Los dirigidos por el Tata Martino llegaban cargados de expectativas para derrotar a una golpeada Argentina. Sin embargo, no pudieron contra Messi que supo abrir el encuentro en un momento justo, y Enzo Fernández, que lo sentenció con un verdadero golazo. 

Luego llegó el momento de sellar la clasificación en la última fecha del grupo, frente a Polonia. El seleccionado europeo mostró una tibia imagen y la albiceleste supo manejar el trámite en todo momento. Alexis MacAllister y Julián Álvarez fueron los autores del 2 a 0 que le dio a los de Scaloni el pase a octavos de final. 

En esta instancia, apareció la sorpresiva Australia. Los oceánicos se mostraron como una dura selección, pero Argentina supo abrir el encuentro con un tanto de Messi a los 35 del primer tiempo, y amplió la diferencia Julián Álvarez -a los 12 de la segunda etapa-. En aquel partido, la albiceleste terminó sufriendo con algunas arremetidas sobre el final, ya que los amarillos descontaron a 15 minutos del final y tuvieron chances de poder empatar el tanteador, pero el Dibu Martínez se hizo gigante y dejó el resultado en su favor. 

Ya en cuartos de final, apareció la siempre temible e histórica Holanda -o Países Bajos-. En este encuentro, el equipo de Scaloni dominó la mayor parte de las acciones y, con un Messi deslumbrante, a los 35 minutos de la primera etapa Nicolás Molina puso en ventaja a albiceleste. Luego, casi a los 30 minutos del complemento, la Pulga cambió por gol un tiro de los 12 pasos para estampar el 2 a 0. Sin embargo, una ráfaga holandesa en los últimos siete minutos generó el empate y obligó a que se definiera todo por penales. La historia ahí es conocida, y tuvo como protagonistas al Dibu atajando dos remates, a Messi, Lautaro Martínez y compañía

Y cuando muchos pensaban que en las semifinales se reeditaría una edición del clásico sudamericano entre Argentina y Brasil, fue Croacia la que sorprendió y derrotó a la verdeamarela. Para el elenco argentino fue quizás el partido que ganó con mayor comodidad y contundencia, con un Leo Messi fenomenal -abriendo el marcador de penal a los 34 minutos del primer tiempo- y con Julián Álvarez redondeando una actuación consagratoria, marcando los otros dos goles para sellar el 3 a 0 final.

Con Francia, todo concluyó con final feliz, a pesar de lo trabajada de la victoria y los momentos en que parecía que el sueño se escurría entre las manos. Así, la Selección argentina consiguió su tercerca Copa del Mundo. Teniendo a Messi como gran figura, junto a algunos jugadores de experiencia a su lado, pero principalmente toda una nueva generación que da esperanza al fútbol argentino.

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