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Esperaba paso en un semáforo de La Plata con su moto y lo asesinaron: empezó el juicio

La víctima fue ejecutada de un disparo en el pecho. Murió en el hospital de Melchor Romero. El acusado podría ser condenado a prisión perpetua.

Con los lineamientos de la acusación y la defensa, más la declaración de testigos, comenzó el juicio oral para Fernando Bustamente un presunto motochorro acusado de ejecutar de un disparo en el pecho a Narciso Alejandro Celaya (27), hecho ocurrido en la noche del 30 de marzo de 2016 en la esquina de 520 y 139 donde la víctima estaba a bordo de su moto esperando paso en el semáforo.

Según dio por acreditado la fiscal de instrucción Betina Lacki el autor del crimen fue Bustamante con el objetivo de robarle la moto a la víctima. La causa se inició como un “homicidio en ocasión de robo” pero llegó a juicio bajo la carátula de “homicidio calificado criminis causa” y “robo calificado por el uso de arma de fuego”, delitos que tiene una pena en expectativa de prisión perpetua.

La acusación está en manos de la fiscal de juicio Helena De la Cruz. Por su parte el acusado es asistido en la defensa por Sofía Rezzónico. El caso es juzgado por el Tribunal Oral Criminal V de La Plata integrado en esta ocasión por Carmen Palacios Arias, Cecilia Sanucci y Ezequiel Medrano.

EL CASO

El hecho sucedió minutos después de las 20:00 horas de aquella jornada, cuando la víctima circulaba por el carril de la avenida 520 que conduce a La Plata. Iba solo, en su moto Yamaha YBR 125. Al llegar a la esquina de 139 la luz roja del semáforo le impidió avanzar. Y mientras aguardaba a que le diera paso, aparecieron dos sujetos que terminarían matándolo.

La escena no duró más que un par de segundos, los que demoraron los homicidas en abordar al muchacho, mostrarle el arma para quitarle la moto y dispararle a quemarropa.

La secuencia no alertó tanto a los vecinos como algún grito que anticipó el sonido seco e inconfundible del tiro.

Celaya cayó al piso, se arrastró unos metros y quedó tendido a un costado de la avenida, herido de muerte, mientras uno de los asesinos le arrebataba la moto y se trepaba para escapar en ella, junto con su compinche, que siguió en el vehículo en el que habían llegado.

Quienes estaban en la calle corrieron hacia dónde quedó la víctima, que llegó a arrastrarse algunos metros, mientras crecía la mancha de sangre en la vereda de tierra.Otros salían de sus casas para saber qué había pasado. Y no fueron pocos los que llamaron al 911 para apurar la llegada de la ayuda.

Al lugar arribaron policías de la Local, CPC, Destacamento La Unión y el Distrito Oeste, a quienes se les sumaron luego los detectives del gabinete de Homicidios de la DDI, la fiscal en turno, Betina Lacki y los peritos de Científica.

Para entonces, la cinta perimetral resguardaba la escena donde ultimaron al joven, a fin de no alterarla ni perder rastros.

Para sortear la demora de la ambulancia, los primeros policías que llegaron a la escena cargaron a Celaya en un patrullero y lo trasladaron al hospital de Melchor Romero.

“Llegó vivo, pero murió mientras los médicos lo revisaban”, confió entonces un jefe policial.

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