sábado 04 de abril de 2026

El Arzobispo platense bendijo la fábrica que abrirá en la cárcel de Olmos

En línea con el papa Francisco, Víctor "Tucho" Fernández aseguró que el  "el trabajo de los presos se convierte en una alabanza a Dios".

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El arzobispo de La Plata, Víctor Fernández, visitó este martes la Unidad 1 de Olmos para bendecir la nueva fábrica de carpíntería y técnica textil que funcionará en esa cárcel y aseguró, en línea con el Papa Francisco, que "el trabajo es muy importante para dignificar e incluir a las personas".

Acompañado del ministro de Justicia y Derechos Humanos de la Provincia, Julio Alak, recorrió este polo que cuenta con cuatro plantas distribuidas en más de 4.200 metros cuadrados para la fabricación de productos textiles y de carpintería.

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“Uno quiere vivir la dignidad del trabajo, quiere producir con sus manos algo que sirva, que le aporte algo al mundo. Y qué lindo que un padre le pueda preguntar a un hijo ¿Qué haces en la cárcel?, y que él le pueda decir 'Trabajo en una fábrica que produce cunas para evitar la mortalidad infantil'”, señaló Fernández. Y agregó: "El trabajo es muy importante para dignificar e incluir a las personas, para que sientan que no están encerradas, que están vivas y que puedan hacer algo útil por la sociedad".

Los cuatro polos productivos que se ubican en la Unidad 1 de Olmos, la Unidad 8 de Los Hornos, la Unidad 32 de Florencio Varela y la 47 de San Martín, pertenecientes al Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB), producirán los elementos que componen los kits del Plan Qunita – Nacimiento con Equidad.

Se trata de cuatro polos de producción en serie que pasan de la formación al trabajo efectivo, y suman más de 4.200 metros cuadrados. Se trata del primer proyecto industrial a gran escala de América Latina, con tecnología de última generación.

La iniciativa se enmarca en el Programa Más Trabajo Menos Reincidencia, en el que 450 personas privadas de libertad reciben capacitaciones certificadas por la Dirección General de Cultura y Educación y el Ministerio de Trabajo. De esta manera, cada 90 días se suman aspirantes a estos diplomas en oficios para reinsertarse en el mundo laboral y así disminuir los índices de reincidencia.

Al hablar tras la recorrida, el Arzobispo insistió en la dignidad que tiene cada privado de libertad por el hecho de ser humano, "ya que la dignidad humana no se pierde por los errores cometidos. Por eso mismo ellos tienen derecho a la posibilidad de trabajar, de desarrollar sus capacidades y ofrecerle algo a este mundo. Dios, que ama infinitamente a cada ser humano, espera que cada uno de sus hijos crezca, se desarrolle, se levante de sus caídas y se sienta fecundo en la sociedad. Por eso, el trabajo de los presos se convierte en una alabanza a Dios".

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