viernes 01 de mayo de 2026

Cuál es el hábito sencillo que permite acelerar el metabolismo y quemar grasas

La temperatura del agua es clave al momento de tener en cuenta cómo impacta en nuestro organismo y los beneficios que otorga.

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En la era de la inmediatez, gran parte del público todavía intenta adelgazar con formulas o dietas mágicas que difícilmente puedan mantenerse en el tiempo y que más temprano que tarde los devuelve al inicio del camino. En este sentido, se están intentando llevar a la práctica planes que conduzcan a una alimentación sana a la par de la realización de actividad física, convirtiéndolo en un hábito sin restricciones en la ingesta diaria, dependiendo de la necesidad y capacidad de cada persona.

Para poder llegar a concretar este tipo de rutinas, existe un hábito que se recomienda incorporar en el día a día y que puede activar la circulación sanguínea o reducir del dolor post entrenamiento: se trata ni más ni menos que de la ducha fría, una actividad que se ha popularizado en el último tiempo por sus beneficios y complemento para afrontar la rutina diaria.

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En concreto, lo que la denominada terapia de agua fría genera, más allá de que como consecuencia de ella se evidencie un descenso de peso o no -probablemente no-, es la aceleración del metabolismo. El único problema es que la temperatura ideal al momento de la ducha es de fría a prácticamente helada, lo que dificulta su aplicación durante el invierno, pero mayormente utilizada en verano.

Los estudios en la materia hallaron que el agua fría acelera el metabolismo y es a partir de allí que se cree que puede ser una aliada clave para quemar más grasa. Aunque más allá del resultado visible, los beneficios de ducharse con el agua a esta temperatura activa nuestro cuerpo y nos encontrará con mayor capacidad para, por ejemplo, enfrentar el entrenamiento de la mañana.

Al mismo tiempo, los especialistas recomiendan que cada persona consulte con su médico antes de probar esta terapia, ya que el agua fría/congelada afecta a la presión arterial y la circulación y puede no estar recomendado en todos los casos, aclararon que “requerirá cierto tiempo que esta terapia surta efecto, es decir que no bastarán un par de duchas frías para notar diferencias en el peso corporal”, aunque también se recomienda no atarse a esta terapia con el fin de adelgazar ya que se trata de una terapia popularizada y siempre será más importante tener en cuenta tanto el hábito alimentario como la actividad física realizada por día.

Para muchos el momento del baño diario -más allá de sus fines higiénicos- es una oportunidad para relajarse y hacer un alto en la jornada para dedicarse al autocuidado. En este sentido, la temperatura del agua suele generar controversias: están quienes gustan de ducharse con agua caliente, casi hirviendo, y aquellos que en el último tiempo se sumaron a la tendencia de bañarse con agua fría y en este sentido, son muchos los aspectos positivos de esta costumbre.

  • Fortalece el sistema inmune. Un estudio publicado en la revista Plos One comprobó que, de una muestra de 3.018 participantes, el absentismo laboral por enfermedad se redujo en un 29% en el grupo que siguió un régimen de duchas frías.

  • Activa la circulación sanguínea, ya que los vasos sanguíneos se contraen y el pulso se acelera.

  • Evita la aparición de varices y celulitis. Dado que estimula la circulación, el agua fría también alivia la sensación de piernas cansadas y combate la retención de líquidos.

  • Después de un entrenamiento duro o en aquellas personas que practican running, alivia la inflamación muscular y ayuda a la recuperación del rendimiento.

  • Despeja la mente. Esto es así porque el cuerpo responde al frío para mantener la temperatura corporal.

  • Incrementa la energía. Esto es debido a que las terminaciones nerviosas de la piel se activan como respuesta al frío.

  • Refuerza el sistema cardiovascular y mejora la función cardiaca. Del mismo estudio anterior también se extrajo que la exposición al frío produce una vasodilatación compensatoria en el sistema vascular más profundo, lo que resultó en un aumento del flujo sanguíneo a los tejidos subyacentes al sitio de exposición.

  • Es bueno para el pelo. Ayuda a cerrar los poros capilares y limpiar profundamente el cuero cabelludo.

  • Es bueno para la piel. El agua caliente reseca la piel, mientras que el agua fría la descongestiona, desinflama y activa la circulación. Como consecuencia, tanto la piel del rostro como de todo el cuerpo se verá más firme, elástica y luminosa.

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