La periodista platense y socia de Gimnasia María Belén Bartoli mantuvo un fuerte cruce con el presidente de Gimnasia, Gabriel Pellegrino, luego de la represión policial contra el público tripero. En inmediaciones del estadio lo increpó por no estar junto a los hinchas para que los uniformados que participaron del operativo de seguridad no golpeen ni le disparen balas de goma y gas lacrimógeno a la gente y por poner a la venta entradas generales.
“¿Dónde carajo estabas? Te lo pregunto como socia”, le dijo Bartoli, a lo que Pellegrino respondió: “Estaba donde tenía que estar, que es en el palco”.
Acto seguido, la hincha tripera no se quedó callada y cuestionó a la dirigencia por vender entradas, cuando la capacidad del estadio del Bosque estaba casi completa. “En el palco no tenías que estar, tenías que estar acá abajo pidiendo que no nos caguen a gases lacrimógenos y a tiros. Quisiste vender entradas. No se podía vender entradas…no tenés cara Gabriel (Pellegrino)”, le recriminó, al tiempo que agregó: “Tenés que adelantar las elecciones e irte. No estás a la altura de las circunstancias”.
En ese momento, los pares de comisión directiva de Pellegrino se pusieron delante del presidente el club para evitar que la situación pase a mayores. “Me cagaron a palos y soy socia”, manifestó Bartoli.

Por su parte, otra mujer que estaba en el lugar expresó: “No estabas en la tribuna sintiéndote que te morías, porque sentías que te morías”.
El tenso cruce fue registrado por varios hinchas y delante de las cámaras que estaban en el lugar y se viralizó en las redes sociales.

Momentos de gran tensión se vivieron en las afueras del estadio del Bosque, en el marco del partido entre Gimnasia y Boca, debido a serios enfrentamientos entre hinchas y efectivos de la Policía Bonaerense. Como consecuencia, el encuentro se detuvo a los 9 minutos del primer tiempo y un hincha del Lobo falleció de una insuficiencia cardíaca.
Según trascendió, los incidentes se habrían generado luego de que el personal afectado a la Seguridad intentara cerrar las puertas de un estadio ya colmado. Testigos aseguran que un efectivo habría empujado a una nena, lo cual desató la furia de los hinchas.

A raíz de esta situación, los uniformados reprimieron con balas de goma y gases lacrimógenos. Tal fue la magnitud que el humo terminó ingresando al campo de juego, por lo que el árbitro Hernán Mastrángelo debió suspender el partido.