Escándalo bailable: de la gloria y la última noche del Potro Rodrigo al olvido silencioso | 0221
Escándalo bailable: de la gloria y la última noche del Potro Rodrigo al olvido silencioso

Escándalo bailable: de la gloria y la última noche del Potro Rodrigo al olvido silencioso

Fue quizá la bailanta que marcó la noche en la ciudad y templo de las bandas que hicieron bailar a los '90. Hoy se transformó en un complejo deportivo.

En los ’90, toda una generación fue testigo del auge de la movida tropical en la Argentina. Este ritmo musical relataba situaciones cotidianas de un sector de la sociedad que, por aquel entonces, no tenía una voz que los representara. Esa irrupción fue tan abrupta que los principales programas de radio y televisión se vieron obligados a darle visibilidad a un poderoso movimiento popular, que se instaló en todas las clases y fue testigo de cuanta fiesta se organizara. Es más, aún hoy los clásicos de Ricky Maravilla o Alcides, por citar algunos nombres, siguen siendo parte de casamientos y cumpleaños de quince.

Junto a esta nueva corriente tropical, aparecieron las denominadas bailantas, un lugar donde la cumbia predominaba y albergaba a las bandas más reconocidas del género.

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La Plata no estuvo ajena a esta tendencia que sonaba con cada vez más fuerza. De hecho, los vecinos de la ciudad fueron testigos de uno de los lugares más emblemáticos e históricos para la cumbia de la Argentina.

“Una fuerza incontrolable para este fin de semana”, era la invitación que hacía “Escándalo Bailable” en las radios platenses. El poderoso jingle era una autentica tentación para los fanáticos y el plato fuerte era poder ver en vivo a “los número 1 de la movida tropi-latina”.

Las luces, el sonido y la diversión a flor de piel constituían la oferta para que todos los seguidores de la movida tropical se acercaran a Camino Belgrano y 483. Para los entendidos en el tema, se trató de un lugar que marcó un antes y un después dentro de la noche de La Plata.

EL GIGANTE DE CITY BELL

La inauguración de Escándalo fue un 14 de noviembre de 1992. En aquella oportunidad, la presentación estuvo a cargo de artistas que convocaban una gran cantidad de público. Pocho La Pantera, Ricky Maravilla y Lía Crucet fueron los elegidos para dar el puntapié inicial a las noches tropicales.

Al principio, muchos platenses no comprendían esta nueva propuesta para disfrutar los sábados pero, con el correr de los fines de semana, el número de asistentes comenzó a ser más numeroso. Los bajos precios de la entrada, los tragos (cerveza, sobre todo) y las bandas
tropicales del momento, eran una auténtica tentación.

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El lugar era sencillo. De hecho, muchos habitués afirmaban que “sólo era un galpón con cuatro parlantes y algunas luces”. Sin embargo, el público iba en franco crecimiento y las bandas del momento decidieron hacer un lugar en sus abultadas agendas y realizar un show
en “El Gigante”.

“La cumbia de los ’90 era para personas marginadas. En Escándalo se vivía un clima muy particular, todos los sábados era una fiesta”, afirma Miguel, quien fue DJ desde 1996 hasta el 2004. En ese sentido, explica que “La Plata no tenía ni tiene un lugar para albergar a
siete mil personas, era una locura de gente”.

Era un galpón con capacidad para siete mil personas, donde pasaron los grandes de la movida tropical argentina. 

Los afiches comenzaron a empapelar las diagonales de la ciudad y el poderoso jingle era una invitación para cualquier desprevenido que no sabía de qué se trataba “el galpón” de Camino Belgrano. La noche en Escándalo circuló de boca a boca, y era tal la convocatoria que algunas bandas hacían doble show. 

A pesar de la distancia con los barrios más populares de La Plata, los dueños de Escándalo decidieron colocar micros para que todos los jóvenes puedan disfrutar de los mejores shows de la movida tropical argentina. Otros, por su parte, optaban por realizar largas caminatas con
una bebida espirituosa para hacer más corto el trayecto.

“Era un verdadero ritual”, remarca el DJ al recordar los sábados en Escándalo.

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Una vez dentro del galpón, se podía ver el escenario donde los músicos regalaban los mejores sonidos de timbal y güiro, que hacían delirar a todos los presentes. “Era una estructura de cemento con piso de madera. Igual, cualquiera que haya ido se acuerda de la barra de las palmeras y la barra ‘Simpson’, la llamaban así por lo dibujada que estaban las personas que iban a ese sector”, rememora Miguel.

DE GILDA A SOMBRAS

El Gigante fue cuna de grandes shows que marcaron un antes y un después en la vida de varios artistas reconocidos. Gilda, La Nueva Luna, Grupo Sombras o Comanche fueron los encargados de ponerle ritmo y entretener a los jóvenes de los barrios de La Plata.

Pero ocurría un fenómeno peculiar. Los asistentes no iban a ver una banda determinada, sino que la fidelidad era con Escándalo, más allá de que ciertos recitales tenían una convocatoria que era excepcional al resto.

“La Nueva Luna era algo mágico, era increíble la vibra que se vivía cuando tocaban ellos. Con Sombras, cuando estaba Daniel Agostini, también pasaba algo similar. Fue la época de esplendor de la movida tropical”, recuerda el DJ con un dejo de melancolía.

Fue entonces que la movida noctura amplió sus fronteras. Además de bandas de cumbia, Escándalo recibió a grupos del rock nacional como “Los Auténticos Decantes” o “Los Ratones Paranoicos”. Incluso, reconocidos grupos decidieron hacer su debut en Argentina en el galpón de Camino General Belgrano, uno de ellos fueron “Los Ángeles Azules”.

Otra de los artistas que deleitó a los platenses fue Gilda. De hecho, una semana antes de morir, “La Gitana” visitó el galpón ante siete mil personas que disfrutaron cada uno de sus temas. Quizás por obra o capricho del destino, ninguno de ellos tuvo conciencia de que
estaba en presencia de uno de los últimos recitales de una leyenda.

Hoy el viejo edificio de Escándalo aloja a un complejo deportivo (FOTO AGLP)
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Los hits “Se me ha perdido un corazón” o “No me arrepiento de este amor” sonaron una y otra vez, tras conocerse la triste noticia de la partida de la cantante.

No lo sabrían entonces, pero años después ocurriría algo semejante con otro emblema de la movida tropical. 

LA ÚLTIMA NOCHE DEL POTRO

“Por más que pase lo que pase y se diga lo que diga, voy a seguir siendo: lunes, martes, miércoles, jueves y viernes…”, el Potro hizo un breve silencio y su fiel público contestó con un grito unísono: “¡Cordobés!”.

Gente del público todavía guarda las entradas de cuando tocaron Gilda y Rodrigo, que visitaron Escándalo a poco  de sus inesperadas muertes. 

La madrugada del sábado 24 de junio del 2000 no fue una noche más para los fanáticos de la movida tropical de la Argentina. Esa noche, tras un recital en Escándalo, se despedía uno de los artistas del momento luego un accidente en la Autopista La Plata-Buenos Aires.

Todas las miradas estuvieron centradas en lo que ocurrió aquel viernes, cuando Rodrigo brindaba las mejores celebraciones de la noche tropical y entusiasmaba con sus movimientos sobre el escenario.

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Para aquel show la entrada costaba diez pesos que, para aquel entonces, era bastante si tenemos en cuenta que una noche normal salía $3,50. Rodrigo disfrutó el show con su hijo arriba del escenario.

Ese viernes, el Potro tenía programada una función a las 21 y otra a las 23 pero, finalmente, decidió realizar uno solo a las 22. “Cantó el tiempo que estaba estipulado y fue algo que marcó historia”, confiesa el DJ Miguel.

El legendario tema “Soy cordobés” retumbó durante muchos años después del triste desenlace del artista. La gran mayoría guardó la entrada de Escándalo como una verdadera reliquia.

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Los fanáticos no encontraron consuelo al enterarse de la noticia. El Gigante había sido testigo del último recital del ídolo cordobés. ¿El resto de la noche del boliche? A nadie le importaba, la historia ya había sido escrita.

CLAUSURA Y FINAL

A pesar de que la movida tropical había perdido la fuerza que tenía durante los ´90, Escándalo continuó funcionando con total normalidad en el neuvo siglo, pero debía soportar las quejas de los vecinos de la zona, quienes reclamaban su cierre por ruidos molestos.

La fiesta de la promoción CVI del Colegio Nacional de La Plata fue la última fiesta que entregó el boliche de City Bell. Ese viernes 12 de diciembre de 2005 fue el principio del fin de uno de los lugares más reconocidos por los artistas de la cumbia del país.

En la previa del evento, una gresca entre egresados y jóvenes del barrio “El Dique” casi termina de la peor forma. Efectivos de la comisaría de Villa Elisa lograron evitar que la situación se desbordara y la fiesta pudo realizarse. La música estuvo a cargo de los grupos “Altos Cumbieros” y “Supermerk2”.

En la previa del evento, una gresca entre egresados y jóvenes del barrio “El Dique” casi termina de la peor forma. Efectivos de la comisaría de Villa Elisa lograron evitar que la situación se desbordara y la fiesta pudo realizarse. La música estuvo a cargo de los grupos “Altos Cumbieros” y “Supermerk2”.

A pesar de que la fiesta pudo realizarse, la Municipalidad tomó nota de los hechos y, ante la presión de los vecinos de la zona, decidió clausurar el lugar de forma definitiva. Hubo algunos intentos de reabrirlo luego -en noviembre de 2018 había sido uno de los últimos, con la idea de un relanzamiento en 122 y 50- pero fue imposible. El Gigante había caído.

El galpón fue testigo de las mejores noches y vio cómo los grandes grupos de la movida surgían con fuerza desde Camino General Belgrano. Para muchos jóvenes de esa generación, ese boliche fue “todo” y representó el lugar para pasar un buen momento con amigos, bailar cumbia y tomar una bebida espirituosa.

Testigo de cientos de shows, encuentros amorosos y abrazos de reencuentros, Escándalo marcó a toda una generación que todavía recuerda, con una sonrisa, todas las bandas que desfilaron por City Bell. 

El final no fue el esperado pero la historia fue maravillosa. Literalmente, fue un “Escándalo”.