La variante Ómicron de coronavirus puso en jaque al mundo por el nivel de contagiosidad y transmisión que se vio en las últimas semanas. Los expertos sostienen que la infección sigue un patrón similar en las personas infectadas, pero puede haber personas donde las manifestaciones sean singulares o asintomáticas.
La comunidad científica afirma que luego del período de incubación, los síntomas pueden comenzar a aparecer al tercer día de la infección. De todas maneras, se advirtió que hay pacientes que en los primeros días presentan síntomas leves y después pasan a síntomas más agresivos.
Los síntomas más comunes son los de vías respiratorias altas; a una sensación de afectación faríngea, como un catarro, que puede acompañarse de fiebre, de tos, de dolores musculares, de malestar general, de escalofríos, debilidad general, diarrea o vómitos, entre otros.
Cuando una persona tiene síntomas, tenga diagnóstico o no, debe aislarse, de acuerdo a los expertos. En el principio de la pandemia, eran 14 días de aislamiento que luego se establecieronen 10 cuando se comprobó que la posibilidad de ser infeccioso a partir de ese día era menor.
Con Ómicron se vio que los síntomas son menores, los pacientes se recuperan mejor, y la carga viral decae a partir del quinto, sexto o séptimo día y el aislamiento también se acortó.
“Algunos países han decidido llevar al límite de los cinco días los aislamientos, en una evaluación de riesgo-beneficio, de forma que los trabajadores se pueden incorporar antes a la vida laboral. Pero España ha tomado una decisión intermedia y ha bajado ese aislamiento a siete días”, explicó Rafael Cantón, miembro de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC) y remarcó que, si pasaron siete días y los síntomas siguen siendo notorios, la persona debe continuar con el aislamiento o practicarse un nuevo PCR diagnóstico.