Los García, la familia de libreros más antigua del país | 0221
Los García, la familia de libreros más antigua del país

Los García, la familia de libreros más antigua del país

Fundada en 1892 la librería “La Normal” nació como la iniciativa de un joven maestro inmigrante español cuyos descendientes apuestan a continuar el legado

La primera vez que Jorge Octavio García vendió un libro tenía 7 años. Junto a unos primos sacó del fondo del garaje de su casa una pila de viejos volúmenes que su padre había guardado al parecer sin motivo alguno, los desempolvó y le pidió permiso a su mamá para poner una mesa y una silla en el frente de su casa en 8 entre 69 y 60.

Lo que más le llamó la atención al pequeño Jorge no fue que casi nadie le comprara, sino la expresión de asombro de la gente que se paraba a leer los títulos.

Una de las sedes de La Normal en el siglo pasado. Siempre la vidriera como gran invitación a la lectura

Pero cuando su padre regresó del trabajo, lo vio y casi se muere: Jorgito había sacado a la venta los libros de autores prohibidos por la dictadura que él había escondido como una forma de autopreservación. Corría el año 1983 y el país se disponía a recuperar la democracia y dejar atrás el más oscuro período de su historia reciente.

Hoy Jorge O., con 45 años, está al frente de la librería con más años de actividad ininterrumpida de todas cuantas existen en el país que en marzo próximo cumplirá 130 años.  Aunque parezca un detalle, no lo es: “La Normal Libros” sigue funcionando hasta hoy en manos de la misma familia desde sus inicios en 1892, cuando La Plata todavía estaba en pañales.

El fundador de "La Normal" trabajó como maestro en el primer colegio privado que hubo en La Plata

De acuerdo con los registros disponibles, el negocio fue inaugurado el 9 de marzo de aquel año. Lo fundó Martín García Fernández, un inmigrante español nacido el 30 de enero de 1869 en Anguiano, un pueblo de labradores en la provincia de Logroño, al norte de España. García dejó atrás su vida bucólica y cruzó el océano con ansias de progreso y sus modestos saberes de maestro a cuestas. 

Cuentan sus descendientes que se aventuró guiado por una convocatoria laboral para docentes que le hizo llegar un amigo, al que siempre recordó como Manuel Diez. Lo intrigaba el hecho de que fuera para una ciudad nueva y promisoria -de la que casi no tenía información- que se levantaba cerca de Buenos Aires.

Los García buscan permanentemente adecuar su propuesta a los tiempos

Las memorias que recuerdan a García indican que habría llegado al Río de La Plata el 25 de marzo de 1889 con apenas 20 años procedente de Barcelona. Sin embargo, sus descendientes tienen un certificado emitido por el Museo de Inmigrantes que marca el desembarco el 25 de febrero de 1885. Misterios comunes a muchas historias de inmigrantes en el país. 

Como sea, tras pasar sus primeros días en el Hotel de Inmigrantes frente al muelle del puerto porteño, se trasladó a La Plata, donde empezó a dar clases en el colegio Hispano-Argentino, ubicado en 13 y 55, el primer colegio privado que funcionó en la ciudad. Paralelamente habría ejercido también la docencia en la Capital Federal.

LIBRERÍA DE DON MARTÍN

Poco después, con la ayuda de un amigo que tenía en la librería de la familia Oitavén, se lanzó a montar su propio comercio, un local que estaba ubicado en 8 entre 57 y 58, frente a lo que por entonces era el edificio de la Escuela Normal Popular. Allí, años más tarde, funcionó durante largo tiempo el colegio Normal N° 3, que terminó por darle el nombre de “La Normal”.

El fundador: Martín García Fernández, maestro y viceconsul de España en La Plata

Años atrás el escritor Jorge Carrión recorrió en su trabajo Librerías (Anagrama 2013) la historia de los comercios dedicados a la actividad en el mundo entero. En el capítulo argentino señaló a la librería Ávila (inicialmente llamada Del Colegio), cuyos orígenes se remontan a fines del siglo XVIII, como la más antigua del mundo. Jorge Octavio García se apresura a corregir al autor catalán y hace la siguiente distinción: “Esa librería cambió de dueños y de nombre, además de haber estado cerrada muchos años y hasta su edificio fue demolido. Sus actuales propietarios la compraron en 1994”, señala. A falta de documentos y testimonios certeros que los desacrediten, los García arriesgan que su negocio no sólo es el más antiguo en el rubro en el país sino también lo sería en toda América Latina.

En los primeros tiempos de "La Normal", cuando todavía era conocida como la “librería de Don Martín” contemplaba también el rubro papelería, incluyendo artículos escolares y de oficina.

El progreso del negocio generó en 1903 la mudanza a un local más amplio, ubicado en 7 y 55. Para entonces, Martín convocó a sus hermanos menores, Francisco, Manuel y Pedro que estaban en España, para sumarse a la empresa. En poco tiempo, ellos habilitaron nuevas librerías en La Plata y Buenos Aires. Dieron vida así a “El Ateneo”, una de las más importantes del continente, y la “Hispano Americana”, donde solían reunirse personalidades como Joaquín V. González, Agustín Alvarez y, entre otros, los legisladores socialistas Alfredo Palacios y Enrique Del Valle Iberlucea.  

Martín García acostumbraba a recibir en su negocio a artistas, intelectuales y políticos con los que se vinculaba. Era el caso de Alfredo Palacios

Fruto de la unión del librero con Fermina Navarro nació el único hijo de la pareja, Martín Manuel García Navarro, que llegó al mundo el 30 de enero de 1907, el día que su padre cumplía 38 años.

DE LIBRERO A VICECONSUL

Don Martín abrazaba las ideas liberales del republicanismo y en más de una oportunidad descuidó el negocio enfrascado en asuntos de la política. La Plata, en efecto, buscaba posicionarse como un faro cultural y las librerías eran espacios de reunión de intelectuales.

El 10 de septiembre de 1932 Martín García Fernández fue nombrado vicecónsul honorario de España en La Plata, además de Oficial de la Orden de la República Española por su “dignidad irrenunciable y acendrado patriotismo”. En el bando de su designación se destacó que “ha sabido trabajar por la aproximación espiritual de España, su patria nativa, y la Argentina, su tierra de destino”. 

En 1932 García fue nombrado vicecónsul honorífico

En su librería platense funcionó el primer Centro Republicano Español de Sudamérica, según se consigna en el libro Homenaje a D. Martín García publicado en 1943 por el colectivo Sociedades Españolas de La Plata. Cuando a mediados de 1936 se desató la Guerra Civil Española, el librero participó activamente en los grupos de apoyo formados en Buenos Aires para recibir refugiados. Tomó aquella misión con tal compromiso que hasta vendió varias propiedades que había adquirido como inversión para reunir fondos para la causa y puso a la librería al borde de la quiebra. 

Fue, asimismo, editor de más de 60 libros, muchos de los cuales llegaban a imprenta sólo por su interés personal y los terminaba repartiendo entre conocidos. Además, brindó conferencias en diversos colegios e instituciones y colaboraba frecuentemente en periódicos y revistas políticas y culturales como La España Republicana.

Martín García Fernández fue reconocido por la ayuda que brindó a refugiados que huían de la Guerra Civil española

El 21 de septiembre de 1935, su hijo Martín Manuel se casó con Delia María Eliggi. Tuvieron tres hijos; el mayor, nacido el 4 de julio de 1936, fue Jorge Tomás García. Para entonces, el hijo de Don Martín ya manejaba los hilos de la librería.  

El fundador de La Normal murió en 1949 aquejado por una enfermedad que lo había mantenido alejado de la actividad durante casi un año. Su velatorio fue todo un acontecimiento, hasta se recibió un mensaje de Augusto Barcia, quien fuera presidente del Consejo de Ministros durante la Segunda República Española.

LA TRADICIÓN FAMILIAR

Jorge Tomás García estaba predestinado a trabajar en la librería familiar, sobre todo después de la muerte de Don Martín. Pero fue sólo a partir de 1955 cuando, tras terminar el secundario que aceptó la propuesta de su padre de sumarse efectivamente.

El 17 de septiembre de 1964 Jorge T. contrajo matrimonio con María de las Mercedes Abdelnur, de cuya unión nació, el 17 de agosto de 1976, su único hijo, Jorge Octavio.

Jorge Octavio García, encargado de llevar las riendas de "La Normal" en esta etapa

En sus largos años de vida "La Normal" se trasladó varias veces. En 1986, llegó a 7 Nº 1125, entre 55 y 56, el sitio en el que hoy todavía funciona. Por iniciativa de Jorge Tomás en 1993 se inauguró un novedoso sistema de exhibición que había demandado varios años de estudio. El principal cambio a los ojos del cliente fue que se ubicaron los libros en las estanterías de frente y no de lomo como ocurre habitualmente. “Esto facilita a los clientes la búsqueda de un título y permite ver el diseño de las tapas”, aseguran los García.

Durante casi tres años Jorge T. estudió junto a su amigo Héctor Depino un nuevo sistema para exponer los libros. Así construyeron las estanterías especialmente que hoy tapizan las paredes del amplio salón de 10 por 30 metros donde hay lugar hasta para un museo en el que se atesoran documentos, fotos y objetos de este verdadero linaje de libreros.

La familia García ya lleva cuatro generaciones al frente de "La Normal" y aspira a llegar a la quinta 

A partir de 1994 "La Normal" colaboró en la organización de la Expo feria del Libro en La Plata. El perfil solidario de la firma proviene de la propia historia de su fundador, que entregaba libros en diversos lugares de la Argentina y España. En este último tiempo, la librería donó materiales a escuelas de frontera y a bibliotecas y colegios platenses, así como  al Hogar Tres Veces Admirable del Padre Cajade para chicos en situación de vulnerabilidad. A raíz de esas entregas, un sector de la Biblioteca Florentino Ameghino lleva el nombre de Martín García.

"La Normal Libros" un sello distintivo en la ciudad que en marzo cumple 130 años

Los vaivenes de la industria editorial acompañaron la historia de la librería. Tras el éxito de la saga de Harry Potter, "La Normal'' comenzó a trabajar especialmente con la temática de la lectura infantil. Inauguró una sucursal virtual y lanzó una serie de talleres para chicos. Para ello se adecuaron especialmente uno de los espacios del salón comercial, incorporando efectos de sonido e iluminación y desplegando contenidos atractivos para incentivar la participación de los niños. “Apostamos mucho al mundo de los niños lectores. Tenemos gran confianza en ese segmento y apostamos a que se mantenga así”, dice Jorge a 0221.com.ar.

Según el librero, la pandemia generó un resurgir de la lectura: “Mucha gente viene a buscar ese clásico que había postergado o está interesada en dedicar más tiempo a la lectura”, asegura.

APUESTA POR LA CONTINUIDAD

"Somos la cuarta generación y espero que mi hijo sea la quinta”, asegura ahora Jorge Octavio García -el de los libros prohibidos- y recuerda que también él, como su abuelo y su padre, arrancó en plena adolescencia. Si bien desde niño colaboraba en distintas tareas, fue cuando terminó el colegio secundario que se metió de lleno en el mundo de la librería. “Tenía 17 años y cuando llegué el primer día mi viejo me ordenó que agarrara una franela y empezara a limpiar los libros. Al día siguiente le dije a los demás empleados que limpiaran conmigo y, como me dicen en casa, me convertí en gerente”, relata entre risas.

En la librería hay un espacio dedicado a la historia del negocio con fotos, documentos y objetos

Según la tradición familiar, cada nueva generación que se incorpora a la actividad debe recorrer todas los quehaceres del negocio, aún los más sencillas. “Siempre recuerdo que aquel primer día mi papá me dijo que leyera el título y el autor de cada libro que limpiaba y, así, poco a poco me fui familiarizando con autores y temáticas”. En la familia se repite que Martín, el fundador, fue el que más supo de libros. Dicen que tenía una memoria prodigiosa. Para él era muy fácil ubicar los libros en las estanterías sin apelar a ningún registro ni ayudas de memoria. Además, era capaz de conversar con los clientes sobre el contenido de los volúmenes con gran solvencia.

Jorge tiene todas las fichas puestas en que su hijo Octavio, de 10 años, se sume y tome la posta, como alguna lo hizo él. Por eso, siempre que puede lo lleva a la librería y le pide que lo ayude con algunas cosas. Al fin y al cabo, así empezaron todos en la familia.