En Argentina todavía no hay registros de circulación comunitaria de la temida variante Delta del coronavirus. Sin embargo, y a raíz de su fuerte impacto a nivel mundial, los especialistas recomiendan acelerar el ritmo de inmunización, principalmente, respecto a la aplicación de las segundas dosis.
Si ante las variantes anteriores las vacunas ofrecían entre un 60% de protección transcurridos los 14 días de la aplicación de la primera dosis y entre un 80% y un 95% dos semanas después de la segunda, las informaciones más recientes indican que la cobertura del primer componente puede bajar hasta el 30% y, la del segundo, a entre 70% y 88%. De acuerdo a las declaraciones del jefe del Departamento de Medicina del Hospital Gutiérrez, Eduardo López, esto se explica "porque la variante Delta es un 60% más contagiosa que la Alfa, que ya era un 40% más transmisible que la cepa original de Wuhan".
En Argentina, el 19% de la población completó su plan de inoculación. Por eso, "necesitamos acelerar la vacunación e insistir en los testeos. Salir a detectar antes de la propagación. Hoy eso no se está haciendo. Frente a la variante Delta hay que salir a testear a los contactos estrechos de los contactos estrechos", explicó López a La Nación.
El especialista afirma que es posible contagiarse COVID-19 aún si se tienen ambas dosis de la vacuna y aclaró que "protegen principalmente contra las formas graves que requieren hospitalización y que terminan en muerte".
En esta línea, el jefe de Infectología del CEMIC y miembro de la Comisión Nacional de Inmunizaciones (CONAIN), Pablo Bonvehí, sostuvo que está comprobado que las personas vacunadas pueden contener "enormes cantidades del virus en nariz y boca, al igual que los no vacunados" y además afirmó que "quizás no todos se contagien, pero sí propagan el virus".
Mientras tanto, la recomendación de los expertos es continuar con el uso de barbijo, aunque se haya completado el plan de vacunación: "Se dice que una persona susceptible sin medidas de protección solo tarda segundos en contagiarse", afirmó Daniela Hozbor, directora de grupo en el Laboratorio Vacsal de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) e investigadora principal del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET).
Asimismo, si bien en el país es obligatorio el uso de barbijo para circular en la calle, suele suceder que, durante las visitas sociales, las personas se lo saquen. Los expertos coinciden en afirmar que "esto es un error" porque "hay que seguir con barbijo, distancia física y ventilación, más lavado de manos. Hay brotes en población completamente vacunada con igual cantidad de virus delta que en no vacunados", explicó Elena Obieta, miembro de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI).
"La gente tiende a relajarse y es allí cuando suceden los contagios. No hay que confiarse ni en el calor ni en el aforo ni en el hecho de estar al aire libre. En lugares donde se concentra mucha gente, la circulación del virus es alta", explicó Hozbor.
Por último, los infectólogos coinciden en que ya no es necesario desinfectar todo lo que ingresa dentro de una vivienda porque "no es una medida que sirva puntualmente para este virus respiratorio. Lo que debemos hacer es vacunarnos y no descuidar la protección de vías aéreas. Mejor barbijo es el que se deja puesto. Y no olvidar el lavado de manos, que es un importante complemento", finalizó Hozbor.