Tras la salida de la dupla Leandro Martini-Mariano Messera, que no fue de común acuerdo sino una decisión puramente dirigencial por “no haber cumplido los objetivos”, la CD que encabeza el empresario tendrá que elegir al séptimo entrenador de esta conducción, que heredó a Gustavo Alfaro (traído por Daniel Onofri) y que se terminó yendo después de la eliminación de Copa Sudamericana y la derrota en un clásico jugado en cancha de Quilmes.
A Alfaro no lo “bancaron” y el hoy entrenador de la selección de Ecuador pegó un portazo. No era del gusto futbolístico de los dirigentes y de parte del plantel,y apuntaron a otra cosa. Mariano Soso fue el elegido y duró sólo 12 partidos, porque el rosarino decidió irse cuando le habían prometido refuerzos y a los pocos días le dijeron que no podían traer a nadie. Su ciclo duró apenas 12 partidos (36,11%).
Su sucesor fue Facundo Sava, que también tuvo una salida controversial. El Colo no quería dejar su cargo, pero tenía algunos problemas en el vestuario y la directiva le soltó la mano. Su ciclo también fue breve, apenas 12 partidos (25% de rendimiento).
El elegido para tomar la posta fue una vez más Pedro Troglio. Ahí la dirigencia se volcó al clamor popular, buscó calmar las aguas y dejó de lado el “paladar” pretendido por los conductores de la institución. Primer gran golpe mediático de Pellegrino. El proceso se extendió por 25 partidos y después de algunos resultados negativos decidieron despedirlo. La salida no fue prolija y el ciclo tuvo una eficacia del 40 por ciento.
Darío Ortíz, que había sido elegido como coordinador del fútbol, tomó la posta y luego de un comienzo auspicioso el rendimiento del equipo se fue desinflando y luego de una derrota con Argentinos en La Paternal el trabajo del Indio llegó a su fin por decisión de la directiva. Fueron apenas 19 partidos con un rendimiento del 42 por ciento.
Ahí Pellegrino y su gente, como él mismo llegó a confesar en La Revolución del Fútbol por 221Radio, buscó algo más que un técnico, buscó un golpe de efecto, posicionar al club mediáticamente y lo consiguió pero sin los resultados futbolísticos deseados. Diego Maradona causó una explosión de alegría y de amor.
Su trabajo tuvo como positivo que muchos jugadores quisieron llegar para estar con el “10”. Nada terminó como se pensó. Incluso el propio Pellegrino señaló alguna vez que “no le hubiera renovado el contrato”. Llegó la peor noticia, que fue la muerte del 10 e inmediatamente Méndez anunció que se iba y no seguía un minuto más en la institución.
Atrás quedaron 24 partidos, una pandemia y la eficacia de un equipo que alcanzó el 43,05 de efectividad. En ese momento Martini y Messera tomaron el equipo en el peor momento anímico, debutaron con un triunfo en cancha de Vélez, el equipo levantó en el juego. Se recuperaron algunos jugadores que estaban con poca participación y en el último tiempo el equipo perdió consistencia.
Dos flojos mercados de pases. Se fueron jugadores que habían sido importantes y, salvo Fatura Broun por Rey, nunca fueron reemplazados. En el pasado reciente se apuntó a la figura del último año y llegó Luis Miguel Rodríguez. El golpe mediático generó entusiasmo pero luego todas las demás incorporaciones fueron apuestas. Aparecieron las lesiones, las expulsiones y un “Equipo ideal” que la dupla no pudo formar.
Eliminado Gimnasia en la Copa Argentina, invicto como local en la actual competencia pero cinco partidos sin victorias y un rendimiento que perdió consistencia. También hubo fallos que perjudicaron (el gol de Domínguez a Huracán era válido porque estaba habilitado) y se podrían enumerar otros; aunque también hubo algunos a favor.
La decisión de la directiva estaba tomada. Nada hubiera cambiado un triunfo el último sábado. El ciclo de 29 partidos llegó a su fin. Un rendimiento del 40,22 por ciento. Una pena porque es gente del riñón del club, hinchas de Gimnasia, que no fueron protegidos como correspondía.
El balance futbolístico está en el debe de esta conducción. Si tomamos sus decisiones pasaron 6 técnicos, 121 partidos, 36 victorias, 34 empates y 51 derrotas (39,11% de eficacia) y si las cuentas se sacan desde Alfaro, el técnico heredado y el interinato de 7 partidos de Martini-Messera fueron 145 partidos y una eficacia muy pobre, del 40 por ciento.
El tema promedios no se puede subestimar y el tiempo de acertar es ahora; mañana puede ser muy tarde. Esta vez, Pellegrino fue por alguien con más experiencia: Pipo Gorosito tomó las riendas de un equipo que sí o sí debe empezar a levantar cabeza.