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La robaron recién nacida, creció en Bragado y tras 48 años halló a sus papás en La Plata

La historia de Ana Paula Tolosa Safigueroa y la búsqueda de identidad que marcó su vida. Supo que había sido robada y sus papás nunca dejaron de buscarla.

La historia de Ana Paula Tolosa Safigueroa, todavía legalmente Marcela Elías, está marcada por una vida en busca de sus padres y su verdadera identidad. Después de conocer la verdad sobre su nacimiento, pasó 24 años intentando encontrar a su verdadera familia. A través de las redes sociales, una prima vio una foto suya y le llamó la atención el parecido con su hermana. Un ADN con el 99,9% de coincidencia terminó con las dudas.

Ana Paula Tolosa Safigueroa siempre tuvo la sensación de que su familia no eran aquellos padres con los que se crío. No se sentía como ellos y en muchas oportunidades les preguntó sobre su origen.

La mamá de Ana Paula tenía 13 años cuando sufrió el robo de su beba en la casa de la partera en La Plata, minutos después de dar a luz. Los padres de crianza, aquellos que compraron a Ana Paula, la rebautizaron como Marcela Elías y se instalaron apenas a 20 cuadras de distancia de los biológicos.

Su mamá estuvo encerrada dos meses en la casa de Aurora Souto hasta que dio a luz a Ana Paula: “Cuando nací, la partera le dijo a mi madre que yo era varón y que me habían entregado a unas personas en Magdalena. Todo era mentira, para que jamás pudieran encontrarme. Durante mi infancia estuve a 20 cuadras de la casa de mi verdaderos papás”, contó Ana Paula a TN.com.ar.

A los trece años la pareja con la que se crió preparó la mudanza a Bragado. Durante las tardes de siesta, ella revolvía papeles buscando pruebas que confirmaran sus sospechas. Ana Paula dijo que su partida de nacimiento “es una vergüenza, no tiene ni los documentos de ellos” y agregó que sus padres adoptivos “repetían un discurso armado, que su madre sustituta había perdido un bebé antes de mi nacimiento y que yo había nacido en un parto natural en casa“.

A los 21 años, Ana Paula tuvo a su primera hija y su madre sustituta le pasó unas revistas para que se entretuviera durante el trabajo de parto. Rápida, la mujer retrucó: “cómo se nota que nunca pariste”. Tuvo que llegar una segunda hija y finalmente, con 24 años encontró la evidencia que tanto había buscado.

“Los que tenemos identidad sustituida necesitamos la corroboración”, expresó.

EL VIAJE A LA PLATA Y LA HISTORIA OFICIAL

A los 25 viajó hasta La Plata y se enteró de la mano de una tía sustituta: “Ella estaba pelando papas en la cocina, de espaldas a mí y yo le dije ‘viste que al final me dijeron la verdad, que soy adoptada’. Cuando se dio vuelta, vio en mi cara que era ella quien me estaba confirmando mis sospechas”.

“Todos lo sabían menos yo. Mi primo fue el que me impulsó a ir la casa de la partera”, explicó.

La partera no le dio información pero sí le confirmó que había nacido en ese lugar.

Su madre de crianza admitió todo después de la confrontación. Desde ese momento, Ana Paula pasó 24 años tratando de localizar a sus padres biológicos: “golpeé puertas en la secretaría de Derechos Humanos, fui a Abuelas, escribí a programas como ‘Gente que busca Gente’ pero sabía que era buscar una aguja en un pajar”.

“Fueron 24 años en los que no me di por vencida. Nunca dejé de buscar a mi mamá. Hace 10 años empecé a usar las redes sociales para mandar mensajes a ver si obtenía respuesta. Para mi cumpleaños subía un video contando mi historia”, contó.

En plena pandemia, uno de sus posteos llegó hasta la pantalla de su verdadera prima, que reconoció a la mujer porque era idéntica a su hermana. La prima de Ana Paula sabía que a sus tíos les habían robado un bebé: “mis papás les habían contado que había sido robada, pero la partera les había mentido sobre mi identidad: creían que era varón”, relató.

La prima se contactó con una de las hermanas biológicas de Ana Paula y el parecido fue innegable. Las fechas y lugares de las historias coincidían y también sus partidas de nacimiento, que tenían en común el nombre de la misma partera.

Sus papás biológicos nunca la olvidaron y la buscaron siempre, por eso mismo su prima pudo reconocerla: “papá y mamá les contaron a mis hermanos que yo había nacido el 1° de noviembre de 1972. Que habían tenido un bebé y que mi abuela lo había entregado a la partera”, explicó.

Ana Paula supo que sus padres iban a los corsos de Magdalena y buscaban varones parecidos a su hermano menor. En ese entonces, “volvían de los corsos y se tiraban en la cama a oscuras en silencio. Me los imagino y me produce dolor”, relató.

EL ADN 99,9% POSITIVO

Con su hermana decidieron hacerse un estudio de ADN que el 19 de agosto de 2020 dio un 99,9% de coincidencia por parte de madre y padre. Ese día, organizó una videollamada con sus padres.

Ana Paula estaba con su esposo y esos momentos en el teléfono fueron únicos, vio la cara de su madre y lo primero que le salió fue decirle “mamá”.

“Mi papá lloraba y ella me decía ‘mi amor’”, remarcó. Sin embargo, el abrazo tardó en llegar por las restricciones de la pandemia.

“Cuando finalmente abracé a mi mamá después de 48 años me di cuenta, al escuchar su corazón con el que había estado en contacto durante los nueve meses de la gestación, que no necesitaba ningún ADN. Era ahí donde siempre debía haber estado. Lo mismo me pasó al escuchar la voz de mi papá”, relató.

LA HISTORIA REAL

Ana Paula no dejó de hablar con sus padres ni un día después de aquel encuentro.

“Me contaron que ellos eran muy jovencitos. Mi mamá tenía 13 años y mi papá 16 cuando se enteraron de que estaba embarazada. Mi abuela, que había sido madre soltera, no confió en su relación y decidió sin respetar el deseo de mis padres de tenerme, entregarme a la partera”, explicó.

“A mi mamá la tuvieron en cautiverio dos meses en la casa de la mujer y a mi papá le ocultaron a dónde me habían llevado. Él recorrió la ciudad para encontrarnos pero no lo consiguió. Mi abuela me dio a la partera y ella me vendió como si fuera una cosa a las personas que me criaron”, remató.

Sus padres tuvieron cuatro hijos más: “Mi hermano me dijo que cuando se enteraron de la verdad sobre lo que había hecho mi abuela conmigo, empezaron a buscarme y en el afán de encontrarme, se sumó mi prima, la que vio mi posteo”.

AHORA QUIERE FORMALIZAR SU NOMBRE

Legalmente, en los papeles, Ana Paula sigue siendo Marcela Elías y quiere recuperar su identidad de origen, la que debería haber sido.

Una de sus hermanas nació el mismo día que ella, 24 años después. En noviembre pasado, celebraron el primer cumpleaños doble en familia. Fue la primera vez que se concretó el sueño: “Durante 47 años, mi mamá siempre brindaba mirando las estrellas y esta vez lo hicimos mirándonos a los ojos”, concluyó Ana Paula Tolosa Safigueroa, la mujer que luchó 24 años por conocer su historia y ahora vive lo que siempre debería haber vivido.

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