Un matrimonio y su hija de 14 años fueron víctimas de un violento robo, cuando seis delincuentes ingresaron a su vivienda de 46 entre 147 y 148, San Carlos. Los ladrones golpearon a la pareja, los apuntaron un arma y se llevaron dinero, celulares y otros objetos de valor. La Policía sospecha que se trata de los mismos sujetos que este sábado protagonizaron una entradera en Ringuelet.
Todo ocurrió pasadas las 22, cuando el hombre regresaba a su casa y advirtió la presencia de un Nissan March de color oscuro aunque en un primer momento creyó que se trataba de un remis o un delivery. En diálogo con El Día, la víctima relató que cuando abrió el portón eléctrico para guardar su auto, se preguntó si esas personas no estaban ahí para robarle.
En ese momento, escuchó un golpe en la luneta del vehículo y cuando giró la cabeza para saber qué estaba ocurriendo, fue sorprendido por el estallido de la ventada. Rápidamente, uno de los delincuentes que estaba encapuchado le abrió la puerta y lo agarró del cuello para obligarlo a salir del auto.
El ladrón le quitó la alianza y luego le dio un culatazo. La víctima advirtió que el resto de los sospechosos intentaban romper la puerta de la casa a patadas pero no los consiguieron. “No rompan nada, llévense lo que quieran”, dijo el hombre y le dio las llaves.
Dentro de la vivienda estaban su esposa y la adolescente de 14 años, quienes no escucharon lo que ocurría en el garaje hasta que los delincuentes arrancaron a patadas una ventana. La mujer se acercó a mirar y uno de los sujetos la tomó del pelo y la arrastró hasta el comedor, a donde también llevaron a su marido. La menor, en tanto, se encerró a su cuarto y llamó al 911, aunque no alcanzó a contar lo que estaba sucediendo.

“Le rompieron la puerta a patadas y nos juntaron en la cocina. Querían la plata ‘grande’, no sé qué dato tendrían, pero apenas si guardaba $27.300 para pagar la tarjeta de crédito”, contó el damnificado. Y agregó que tomaron ese dinero, dos celulares, una tablet, el otro anillo y una PlayStation. “Entraban y salían continuamente”, indicó.
Los ruidos fueron escuchados por el vecino de la vivienda contigua, que se asomó por la ventana. La maniobra fue advertida por el malviviente que permaneció en el auto, que descendió del mismo y le rompió el vidrio. “También le pateó la puerta para que saliera, hasta que por suerte se fueron”, añadió la víctima. Los teléfonos fueron rastreados por medio del GPS, que los ubicó en 154 y 42, “pero la Policía nos aseguró que no encontraron nada”, sostuvo.

Los vecinos denunciaron que es el quinto robo que sufre una familia bajo la modalidad entradera “piraña” y señalaron que el barrio se convirtió en zona liberada para actividades delictivas.