En un acto en Casa Histórica de la capital de Tucumán junto al gobernador Juan Manzur e integrantes de su gabinete, el presidente Alberto Fernández dijo que para el próximo día de la Independencia, en 2022, "millones de argentinos van a estar en sus calles en sus pueblos festejando el 9 de julio porque vamos a estar inmunizados".
El presidente recordó que Argentina ya lleva más de 5 millones de personas inmunizadas con las dos dosis y que la vacunación avanza lo más rápido posible. En varias oportunidades de su discurso se refirió a la oposición, y en particular a la "campaña" contra la inmunización que muchos dirigentes políticos llevaron adelante durante la pandemia de COVID-19.
"No se dan cuenta del daño que hicieron, a veces el odio nos nubla y nos hace ser injustos y dañinos. No nos damos cuenta que el odio siempre vuelve. A mí no me importó, seguí buscando vacunas. Dijeron que tenía un problema ideológico con la empresa que mayor provisión de medicamentos hace en Argentina, era difícil ponernos de acuerdo con el contrato porque yo tenía que defender los intereses de Argentina. Cuando pongo la firma estoy comprometiendo a cientos de generaciones", recordó el presidente e hizo alusión a la millonaria deuda que adquirió el gobierno de Mauricio Macri del Fondo Monetario Internacional (FMI). "Hubieran pensado en ese momento en esos jóvenes que hoy tienen su futuro hipotecado", retrucó Fernández.
"El 12 de julio conmemoramos el día de la hermandad entre Bolivia y Argentina porque ese día coincide con el natalicio de Juana Azurduy. Eran tiempos donde bolivianos y argentinos luchábamos por liberar la patria grande, y como dispensa le pido disculpas al gobierno de Bolivia porque un gobierno argentino haya mandado armamento para parar la protesta de un pueblo que se levantaba contra un golpe militar", dijo Fernández a la mitad de su discurso.
"Es casi irónico que tengamos que enfrentar el día de la hermandad anoticiándonos de semejante locura. Pero bueno, la Argentina de aquel entonces también tenia parte de esas locuras, y había una elite que no quería que le fuera bien a Guemes, a San Martín, a Belgrano. Cuando veo el pasado y lo que fueron capaces esos hombres y mujeres, digo: ¿cómo no vamos a ser capaces nosotros? Esos hombres y muejeres solo tenían adversidad enfrente, tenían que pelear, luchar sin claudicar. Estaban llenos de coraje, fuerza, convicciones, tenían la certeza de que tenían que ser libres", recordó.
Y siguió: "Cuando miro el presente veo que la historia se repite. Y que hay muchos que no quieren que seamos libres, soberanos, independientes. Muchos siguen pensando en una patria para algunos, pero la patria no es para algunos. Los constituyentes cuando declararon la independencia no hablaron de mí sino de nosotros. Y nos enseñaron que la libertad no es un acto individual. Porque la libertad entendida como algo individual es un tremendo acto de egoísmo, lo que garantiza la libertad es vivir en una sociedad libre, autónoma, independiente, capaz de garantizar su propio destino", opinó el Presidente.
Aseguró que "esos hombres y mujeres maravillosas pelearon como fieras para darnos el derecho de ser un país libre. Argentina hoy tiene otras batallas, pero la verdad es que estamos atravesando un tiempo único para la humanidad, de pandemia, que no es algo que ocurre habitualmente sino excepcionalmente. Y nos tocó este tiempo. Un tiempo fustrante, porque nos impide hacer un montón de cosas", planteó, haciendo hincapié en las múltiples pérdidas a nivel social que esto significó, sobre todo para los y las jóvenes.
"Lo entiendo, y no saben cómo, porque de joven me gustaba hacer todo eso. Pero me gustaría que entiendan y reflexionen conmigo que este tiempo de privación es para que disfruten de acá en adelante. Para que no arrebaten la vida de sus afectos, para que el resto de la vida de los jóvenes estudien, trabajen, salgan a recitales, se junten con sus amigos, amen. Es un tiempo muy difícil pero tenemos que pasarlo así", dijo.
Y recordó que "mi modelo no está entre los que mandan balas de goma a Bolivia, mi modelo siguen siendo San Martin, Guemes y Belgrano. Nunca esperen de mí que firme algo que arruine la vida del pueblo argentino. Y espero que me entiendan". "Cuando escuchen que siembran desesperanza, recuerden a nuestros próceres. Cuando quieran convencerlos de que no hay futuro, de que han nacido en un país que no merece ser vivido, acuérdense de nuestros próceres, San Martín, Guemes, Belgrano", aseveró el Presidente.
"Que no nos confundan más, somos un país extraordinario, que tiene un pueblo maravilloso, que se cayó y levantó mil veces, muchas veces porque lo hicieron tropesar muchos gobiernos asumiendo compromisos que después el pueblo debía pagar con sacrificio. La puerta de salida es la vacunación, y no voy a parar hasta que esté vacunado el último argentino. No vamos a parar de vacunar a cada argentino y argentina, construyendo el país entre todos aunque algunos busquen dividirnos", finalizó el mandatario.