Investigadores de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP trabajan en simulaciones matemáticas para entender por qué ciertos organismos pueden regenerar parte de sus miembros y los humanos no. El proyecto se complementa con otro estudio que se está realizando en Viena, Austria, donde se están experimentando con axolotes criados en colonias para tal fin.
Esta investigación se viene desarrollando desde el 2015 en el Instituto de Física de Líquidos y Sistemas Biológicos (IFLYSIB). "Para nosotros, tratar de comprender como una médula espinal puede regenerarse es fundamental porque es un canal que comunica al cerebro con los músculos, con lo cual se convierte en el canal de entrada y salida de información del cerebro al cuerpo y viceversa", explicó el Dr. en biofísica Osvaldo Chara.
La explicación proviene de la naturaleza en un anfibio que se encuentra en las costas mexicanas y que es estudiado aquí en La Plata, desde el modelado matemático, con un equipo que integran Emanuel Cura Costa, co-primer autor del estudio, estudiante de doctorado en el IFLySIB y su Director Osvaldo Chara. Último autor del trabajo.
La investigación fue publicada en la revista científica "eLife", abre una posibilidad a otras ramas de la ciencia para una posible aplicación en humanos a futuro, teniendo en cuenta la regeneración perfecta de los tejidos en este tipo de anfibios. "Es notable que cuando en un axolote se produce la amputación de la cola y dentro de la misma se encuentra su médula espinal; lo que se observa es que esa regeneración no es solo anatómica, sino que todos los reflejos que están codificados en la misma, son copiados a la perfección como si nunca hubiese ocurrido una amputación", manifestó el Dr. Chara. Y agregó que esta cualidad encontrada en la naturaleza lo que hace encender un futuro prometedor para poder trasladar esta posibilidad de regeneración de tejidos a humanos.
Cabe señalar que una parte del proyecto se está haciendo en la Universidad de Dundee y en el Instituto de Investigación de Patología Molecular (IMP, por sus siglas en inglés) en Viena. Allí Leo Otsuki, co-primer autor del trabajo, está realizando un post doctorado e integra un equipo liderado por Elly Tanaka (también autora del trabajo) que realiza los experimentos de laboratorio. En esta investigación de ciencia básica concurren aportes locales desde disciplinas diversas como la física, biología, matemática e informática.