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El director del Planetario de La Plata y los mitos a 52 años de la llegada a la Luna

El astrónomo Diego Bagú explicó cada una de las teorías conspirativas que giran en torno a una de las hazañas más grandes de la historia de la humanidad.
El director del Planetario de La Plata y los mitos a 52 años de la llegada a la Luna

Un pequeño paso para el hombre, un gran salto para la humanidad”, fue la frase de Neil Amstrong luego pisar suelo lunar el 20 de julio de 1969. Más de 600 millones de personas seguían el minuto a minuto de la hazaña que logró la agencia espacial NASA, la cual necesitó de 450 mil personas y miles de millones de dólares. Hace 52 años, no se puso en duda la veracidad de este acontecimiento, uno de los más grandes y trascendentales en la historia.

El programa Apolo fue el que llevó a la humanidad a la Luna y nació como consecuencia de la Guerra Fría, que protagonizaban por aquel entonces Estados Unidos y la Unión Soviética (URSS). Si bien en un momento hubo negociaciones para formar una empresa colaborativa, el presidente John Fitzgerald Kennedy anunció el 25 de mayo 1961 el compromiso de mandar astronautas antes del final de la década, para reavivar el patriotismo y el espíritu pionero de su Nación.


En medio este conflicto geopolítico, los soviéticos jamás dudaron ni tejieron teorías conspirativas para avivar las tensiones entre las dos superpotencias que encabezaban la carrera por llegar primero a la Luna. De hecho ocurrió todo lo contrario: los equipos técnicos reconocieron la labor de sus pares de la NASA. Sin embargo, con el correr de los años, los propios norteamericanos empezaron a sospechar y elaborar distintos análisis técnicos de las imágenes que se difundieron por aquel entonces, para derribar lo que ellos llaman el “mito de la llegada del hombre a la Luna”.

Lo del engaño de haber ido a la Luna nació en los Estados Unidos, a partir de unos productores audiovisuales en la década del ’80, no cuando el hombre llegó a la Luna. Tampoco en los ’70. En la década del '80 empezaron a aparecer estas conspiraciones que tomaron más auge con Internet. Así como terraplanismo y los movimientos anti vacunas. Todos movimientos que comparten algo que es pasión por la conspiranoia”, le dijo a 0221.com.ar el Director del Planetario de La Plata, Diego Bagú.

En ese sentido, remarcó que “en el programa Apolo trabajaron, de manera directa e indirecta, más de 450.000 personas y llama la atención que haya gente que crea que esto haya podido ser grabado en un set de filmación”. “Lo que es increíble, literalmente, es que los cohetes del programa Apolo que iban a la Luna despegaban. No solamente despegaban de la Tierra, el cohete Saturno V tenía la configuración que iba a la Luna y se podían seguir las señales de radio. Tal es así que los únicos y quienes podrían haber puesto el grito en el cielo eran los soviéticos, justamente no lo hicieron. No hay que olvidarse que esos eran tiempos en los que había una Guerra Fría descomunal”, argumentó.

Con el avance vertiginoso de Internet, las redes sociales se convirtieron en el canal por excelencia para difundir este tipo de informaciones, basándose en sospechas técnicas como estas: por qué no se ven las estrellas en las fotografías de los astronautas; por qué flamea la bandera de Estados Unidos si en la Luna no hay viento; y otras decenas de interrogantes. A pesar de que la ciencia tuvo respuesta para cada una de las dudas de estos movimientos, los más conocidos “Moon Hoax” siguen trabajando para instalar teorías conspirativas, con la justificación de que es más fácil montar un estudio de televisión (bajo la dirección del reconocido cineasta Stanley Kubrick) que mandar una persona a la Luna.

“Las cuestiones técnicas de las imágenes están todas explicadas. La bandera que flamea, es uno de los más repetidos. La bandera no flamea en absoluto porque no hay aire en la Luna, lo que ocurrió con la bandera es que cuando ellos estaban colocando la bandera, que era una especie de L invertida, es decir, tenía un caño para que la bandera colgase. Cuando están armando la bandera Amstrong y (Buzz) Aldrin, ese caño horizontal a la superficie lunar era como una especie de mira telescópica, un tubo dentro de otro, cuando ellos lo empiezan a desplazar el caño se les dobla en el medio. Cuando esto ocurre, la bandera no quedó totalmente desplegada y quedó como semi arrugada. Lo que se dieron era que quedaba más linda esa bandera que simulaba una bandera en la Tierra, el mismo efecto”, detalló Bagú.

Y añadió que esto fue una cuestión de momento mientras plantaban la bandera en suelo lunar. “Hay que tener en cuenta que los trajes del Apolo, el A7L así se llamaban, eran muy voluminosos. Es como tener dos pares de guante para la nieve en cada mano, no vas a tener mucho manejo táctil. Entonces cometen ese error y les queda. Era un efecto hermoso. Pero no se mueve ni mucho menos. Si ellos no le pegan a la bandera, va a quedar quieta y va a seguir quedando así por los millones de años mientras nadie vaya y la toque”, remarcó en diálogo con este portal.

Bagú es un apasionado de los temas espaciales y, en especial, de la llegada del hombre a la Luna. Conoce las historias y todos los detalles de una misión que tardó casi una década en concretarse. Y es por ese motivo que se toma su tiempo para explicar cada uno de los mitos que instalaron estos grupos, que juegan con la tendencia que tienen los seres humanos en creer en las conspiraciones. “Después todo el tema de las fotos, de las famosas grillas en cruz, de las fotografías, hay que tener en cuenta que fueron tomadas en un primer momento y después hubo reimpresiones de esas imágenes. La cuestión de las sombras hay una cuestión geométrica de la óptica y de por qué son así. Algunos esgrimen que no son paralelas y que por lo tanto está trucado. En fin… hay mucho para hablar al respecto”, consideró.

Si bien es cierto que las teorías conspirativas son atractivas, llama la atención las argumentaciones con poco sustento para ocultar el proyecto científico y tecnológico más grande de la historia de la humanidad. Sobre ese punto, Bagú se preguntó cómo no existieron este tipo de cuestionamientos cuando el cosmonauta soviético Yuri Gagarin se convirtió en el primer humano que orbitó el planeta en una nave especial. Una hazaña trascendental que se llevó a cabo el 12 de abril de 1961. “Es mucho más inverosímil que los soviéticos hayan puesto un hombre en la Luna en 1961, o incluso los norteamericanos, que hayan puesto un hombre en el espacio a poquitas semanas del vuelo de Yuri y de eso no se dice nada. En cambio lo de la Luna les fascina decir que es una mentira. Vos no podés ocultar un cohete del tamaño de la Catedral de La Plata, lanzarlo al espacio y decir: ¿A dónde fue el cohete?”, explicó.

Por si faltara aún más evidencia que demuestre que el hombre efectivamente si pisó la Luna, es interesante saber qué sucedió con los 390 kilos de roca lunar que están en la Tierra. “Esas rocas no las podés encontrar en la Tierra ya que tienen muchas particularidades especiales. Por ejemplo, en la Luna vos no tenés atmósfera entonces cualquier piedra que caiga en esa superficie sea grande, chica o mediana y microscópica, al no haber atmósfera va a pegar en el suelo lunar. En la Tierra eso no pasa. Cuando uno ve las estrellas fugaces, eso son piedritas que andan en el espacio y que entran en la atmósfera a miles de kilómetros por hora y se incineran. Están los asteroides, los meteoritos. Todas las piedras que andan en el espacio y caen en la Luna pegan en la superficie. Por lo tanto, las rocas lunares están como microperforadas. Porque son esas piedras que cayeron del espacio y pegan en la roca y le dejan marcas o fisuras. Eso en la Tierra no lo tenés, tampoco lo podes simular. Esas rocas están para estudiar y fueron estudiadas en gran parte del mundo, incluido la URSS. A mí me quieren hacer creer que eso fue una mentira y los soviéticos nunca dijeron nada”, enfatizó Bagú. Y agregó: “Como no hay atmósfera, no hay agua líquida, no hay erosión, las rocas lunares tienen filosos muy agudos, cortantes. Las rocas en la Tierra están más redondeadas por la erosión fluvial, eólica y pluvial. En la Luna no”.

POR QUÉ TARDAMOS EN VOLVER A LA LUNA

El 7 de diciembre de 1972 se llevó a cabo la última misión del programa Apolo de la NASA en la que los humanos viajaron y caminaron en la Luna. Durante estos tres años frenéticos para la ciencia aeroespacial, un total de 12 astronautas caminaron sobre superficie lunar y realizaron una gran cantidad de estudios científicos de un valor incalculable.

En la actualidad, tanto la NASA como Rusia y China están trabajando para regresar a la Luna. Y aunque parezca increíble, este es otro de los motivos para descreer que Neil Amstrong plantó la bandera en suelo lunar hace 52 años. “En ese momento, todos los recursos de Estados Unidos estaban puestos en ganarle a la URSS. No fue un motivo tecnológico ni científico, fue político. Por eso pudieron ir a la Luna, la enorme cantidad de dinero que usaron. Durante 10 años quemaron dinero de una manera impresionante y pudieron hacer tres programas especiales Mercury, Géminis y Apolo, que culminó en el descenso lunar. Los soviéticos también pero el tema es que le falló su cohete. Lo que ocurrió fue que su ingeniero jefe falleció en el año ‘67 y era el cerebro de todo el sistema. Intentaron continuar pero pasó la muerte de Serguéi Koroliov y no lo lograron. Lo probaron cuatro veces, se llamaba N1 y los cuatro explotaron. Uno fue tremendo porque hubo varios fallecidos en la base”, contó Bagú. Al tiempo que indicó que “una vez que los soviéticos cancelaron su programa espacial, Estados Unidos no encontró motivos para seguir yendo a la Luna. Estaba enfrascado en la guerra de Vietnam, estaba complicada la situación. Dejaron de ir, el programa estuvo aletargado y no es casualidad que ahora la NASA quiera volver, porque China los está corriendo de atrás y van muy rápido. En pocos años vemos ese regreso”.

Sobre las próximas misiones a la Luna, consideró que estamos viviendo un cambio de época total porque actualmente “una empresa privada pueda ir a la Luna por motu propio era impensando y es muy probable que lo veamos. Estamos a muy poco del regreso y de que por primera vez camine una mujer”.

El objetivo de la misión va a ser colocar una estación de manera permanente. Las tripulaciones van a ir cambiando pero irán construyendo una base lunar para que definitivamente el ser humano se quede en la Luna.

¿PORQUÉ CREEMOS EN LAS CONSPIRACIONES?

A lo largo de toda la charla con el director del Planetario, la pregunta que se caía de maduro es por qué tenemos tendencia a creer en las conspiraciones. O, dicho de otra forma, por qué nos parece más atractivo este tipo de teorías que apelan al secreto y el misterio y no conocer las razones que posibilitaron la llegada del hombre a la Luna.

Sobre este aspecto, Bagú consideró que hay una cuestión asociada al factor psicológico ya que “a muchos les atraen todas las cuestiones conspirativas": "Así como a algunos le gustan las películas de misterio, algunos sienten atracción por el secretismo, conspiraciones. Cuando uno se pone a pensar cómo se hace una nave que va a la Luna a mí me fascina. A otros les fascina eso”.

Por último, analizó que “desde hace tiempo, a nivel mundial estamos viviendo la era de la posverdad. Esto es una manera de entender las cosas por cuestiones subjetivas, donde las opiniones y los pensamientos sobre un hecho o situación pesan más sobre los hechos concretos”. “En la posverdad yo creo que las vacunas son malas porque me dijo un familiar tal cosa. Pero no dice que esas vacunas en medio planeta han salvado vidas. Cuando tenés años y décadas de investigación de comprobaciones empíricas y datos concretos, aparece alguno”, cerró.

El director del Planetario de La Plata y los mitos a 52 años de la llegada a la Luna
ANIVERSARIO

El director del Planetario de La Plata y los mitos a 52 años de la llegada a la Luna

El astrónomo Diego Bagú explicó cada una de las teorías conspirativas que giran en torno a una de las hazañas más grandes de la historia de la humanidad.

20 de julio de 2021

Un pequeño paso para el hombre, un gran salto para la humanidad”, fue la frase de Neil Amstrong luego pisar suelo lunar el 20 de julio de 1969. Más de 600 millones de personas seguían el minuto a minuto de la hazaña que logró la agencia espacial NASA, la cual necesitó de 450 mil personas y miles de millones de dólares. Hace 52 años, no se puso en duda la veracidad de este acontecimiento, uno de los más grandes y trascendentales en la historia.

El programa Apolo fue el que llevó a la humanidad a la Luna y nació como consecuencia de la Guerra Fría, que protagonizaban por aquel entonces Estados Unidos y la Unión Soviética (URSS). Si bien en un momento hubo negociaciones para formar una empresa colaborativa, el presidente John Fitzgerald Kennedy anunció el 25 de mayo 1961 el compromiso de mandar astronautas antes del final de la década, para reavivar el patriotismo y el espíritu pionero de su Nación.


En medio este conflicto geopolítico, los soviéticos jamás dudaron ni tejieron teorías conspirativas para avivar las tensiones entre las dos superpotencias que encabezaban la carrera por llegar primero a la Luna. De hecho ocurrió todo lo contrario: los equipos técnicos reconocieron la labor de sus pares de la NASA. Sin embargo, con el correr de los años, los propios norteamericanos empezaron a sospechar y elaborar distintos análisis técnicos de las imágenes que se difundieron por aquel entonces, para derribar lo que ellos llaman el “mito de la llegada del hombre a la Luna”.

Lo del engaño de haber ido a la Luna nació en los Estados Unidos, a partir de unos productores audiovisuales en la década del ’80, no cuando el hombre llegó a la Luna. Tampoco en los ’70. En la década del '80 empezaron a aparecer estas conspiraciones que tomaron más auge con Internet. Así como terraplanismo y los movimientos anti vacunas. Todos movimientos que comparten algo que es pasión por la conspiranoia”, le dijo a 0221.com.ar el Director del Planetario de La Plata, Diego Bagú.

En ese sentido, remarcó que “en el programa Apolo trabajaron, de manera directa e indirecta, más de 450.000 personas y llama la atención que haya gente que crea que esto haya podido ser grabado en un set de filmación”. “Lo que es increíble, literalmente, es que los cohetes del programa Apolo que iban a la Luna despegaban. No solamente despegaban de la Tierra, el cohete Saturno V tenía la configuración que iba a la Luna y se podían seguir las señales de radio. Tal es así que los únicos y quienes podrían haber puesto el grito en el cielo eran los soviéticos, justamente no lo hicieron. No hay que olvidarse que esos eran tiempos en los que había una Guerra Fría descomunal”, argumentó.

Con el avance vertiginoso de Internet, las redes sociales se convirtieron en el canal por excelencia para difundir este tipo de informaciones, basándose en sospechas técnicas como estas: por qué no se ven las estrellas en las fotografías de los astronautas; por qué flamea la bandera de Estados Unidos si en la Luna no hay viento; y otras decenas de interrogantes. A pesar de que la ciencia tuvo respuesta para cada una de las dudas de estos movimientos, los más conocidos “Moon Hoax” siguen trabajando para instalar teorías conspirativas, con la justificación de que es más fácil montar un estudio de televisión (bajo la dirección del reconocido cineasta Stanley Kubrick) que mandar una persona a la Luna.

“Las cuestiones técnicas de las imágenes están todas explicadas. La bandera que flamea, es uno de los más repetidos. La bandera no flamea en absoluto porque no hay aire en la Luna, lo que ocurrió con la bandera es que cuando ellos estaban colocando la bandera, que era una especie de L invertida, es decir, tenía un caño para que la bandera colgase. Cuando están armando la bandera Amstrong y (Buzz) Aldrin, ese caño horizontal a la superficie lunar era como una especie de mira telescópica, un tubo dentro de otro, cuando ellos lo empiezan a desplazar el caño se les dobla en el medio. Cuando esto ocurre, la bandera no quedó totalmente desplegada y quedó como semi arrugada. Lo que se dieron era que quedaba más linda esa bandera que simulaba una bandera en la Tierra, el mismo efecto”, detalló Bagú.

Y añadió que esto fue una cuestión de momento mientras plantaban la bandera en suelo lunar. “Hay que tener en cuenta que los trajes del Apolo, el A7L así se llamaban, eran muy voluminosos. Es como tener dos pares de guante para la nieve en cada mano, no vas a tener mucho manejo táctil. Entonces cometen ese error y les queda. Era un efecto hermoso. Pero no se mueve ni mucho menos. Si ellos no le pegan a la bandera, va a quedar quieta y va a seguir quedando así por los millones de años mientras nadie vaya y la toque”, remarcó en diálogo con este portal.

Bagú es un apasionado de los temas espaciales y, en especial, de la llegada del hombre a la Luna. Conoce las historias y todos los detalles de una misión que tardó casi una década en concretarse. Y es por ese motivo que se toma su tiempo para explicar cada uno de los mitos que instalaron estos grupos, que juegan con la tendencia que tienen los seres humanos en creer en las conspiraciones. “Después todo el tema de las fotos, de las famosas grillas en cruz, de las fotografías, hay que tener en cuenta que fueron tomadas en un primer momento y después hubo reimpresiones de esas imágenes. La cuestión de las sombras hay una cuestión geométrica de la óptica y de por qué son así. Algunos esgrimen que no son paralelas y que por lo tanto está trucado. En fin… hay mucho para hablar al respecto”, consideró.

Si bien es cierto que las teorías conspirativas son atractivas, llama la atención las argumentaciones con poco sustento para ocultar el proyecto científico y tecnológico más grande de la historia de la humanidad. Sobre ese punto, Bagú se preguntó cómo no existieron este tipo de cuestionamientos cuando el cosmonauta soviético Yuri Gagarin se convirtió en el primer humano que orbitó el planeta en una nave especial. Una hazaña trascendental que se llevó a cabo el 12 de abril de 1961. “Es mucho más inverosímil que los soviéticos hayan puesto un hombre en la Luna en 1961, o incluso los norteamericanos, que hayan puesto un hombre en el espacio a poquitas semanas del vuelo de Yuri y de eso no se dice nada. En cambio lo de la Luna les fascina decir que es una mentira. Vos no podés ocultar un cohete del tamaño de la Catedral de La Plata, lanzarlo al espacio y decir: ¿A dónde fue el cohete?”, explicó.

Por si faltara aún más evidencia que demuestre que el hombre efectivamente si pisó la Luna, es interesante saber qué sucedió con los 390 kilos de roca lunar que están en la Tierra. “Esas rocas no las podés encontrar en la Tierra ya que tienen muchas particularidades especiales. Por ejemplo, en la Luna vos no tenés atmósfera entonces cualquier piedra que caiga en esa superficie sea grande, chica o mediana y microscópica, al no haber atmósfera va a pegar en el suelo lunar. En la Tierra eso no pasa. Cuando uno ve las estrellas fugaces, eso son piedritas que andan en el espacio y que entran en la atmósfera a miles de kilómetros por hora y se incineran. Están los asteroides, los meteoritos. Todas las piedras que andan en el espacio y caen en la Luna pegan en la superficie. Por lo tanto, las rocas lunares están como microperforadas. Porque son esas piedras que cayeron del espacio y pegan en la roca y le dejan marcas o fisuras. Eso en la Tierra no lo tenés, tampoco lo podes simular. Esas rocas están para estudiar y fueron estudiadas en gran parte del mundo, incluido la URSS. A mí me quieren hacer creer que eso fue una mentira y los soviéticos nunca dijeron nada”, enfatizó Bagú. Y agregó: “Como no hay atmósfera, no hay agua líquida, no hay erosión, las rocas lunares tienen filosos muy agudos, cortantes. Las rocas en la Tierra están más redondeadas por la erosión fluvial, eólica y pluvial. En la Luna no”.

POR QUÉ TARDAMOS EN VOLVER A LA LUNA

El 7 de diciembre de 1972 se llevó a cabo la última misión del programa Apolo de la NASA en la que los humanos viajaron y caminaron en la Luna. Durante estos tres años frenéticos para la ciencia aeroespacial, un total de 12 astronautas caminaron sobre superficie lunar y realizaron una gran cantidad de estudios científicos de un valor incalculable.

En la actualidad, tanto la NASA como Rusia y China están trabajando para regresar a la Luna. Y aunque parezca increíble, este es otro de los motivos para descreer que Neil Amstrong plantó la bandera en suelo lunar hace 52 años. “En ese momento, todos los recursos de Estados Unidos estaban puestos en ganarle a la URSS. No fue un motivo tecnológico ni científico, fue político. Por eso pudieron ir a la Luna, la enorme cantidad de dinero que usaron. Durante 10 años quemaron dinero de una manera impresionante y pudieron hacer tres programas especiales Mercury, Géminis y Apolo, que culminó en el descenso lunar. Los soviéticos también pero el tema es que le falló su cohete. Lo que ocurrió fue que su ingeniero jefe falleció en el año ‘67 y era el cerebro de todo el sistema. Intentaron continuar pero pasó la muerte de Serguéi Koroliov y no lo lograron. Lo probaron cuatro veces, se llamaba N1 y los cuatro explotaron. Uno fue tremendo porque hubo varios fallecidos en la base”, contó Bagú. Al tiempo que indicó que “una vez que los soviéticos cancelaron su programa espacial, Estados Unidos no encontró motivos para seguir yendo a la Luna. Estaba enfrascado en la guerra de Vietnam, estaba complicada la situación. Dejaron de ir, el programa estuvo aletargado y no es casualidad que ahora la NASA quiera volver, porque China los está corriendo de atrás y van muy rápido. En pocos años vemos ese regreso”.

Sobre las próximas misiones a la Luna, consideró que estamos viviendo un cambio de época total porque actualmente “una empresa privada pueda ir a la Luna por motu propio era impensando y es muy probable que lo veamos. Estamos a muy poco del regreso y de que por primera vez camine una mujer”.

El objetivo de la misión va a ser colocar una estación de manera permanente. Las tripulaciones van a ir cambiando pero irán construyendo una base lunar para que definitivamente el ser humano se quede en la Luna.

¿PORQUÉ CREEMOS EN LAS CONSPIRACIONES?

A lo largo de toda la charla con el director del Planetario, la pregunta que se caía de maduro es por qué tenemos tendencia a creer en las conspiraciones. O, dicho de otra forma, por qué nos parece más atractivo este tipo de teorías que apelan al secreto y el misterio y no conocer las razones que posibilitaron la llegada del hombre a la Luna.

Sobre este aspecto, Bagú consideró que hay una cuestión asociada al factor psicológico ya que “a muchos les atraen todas las cuestiones conspirativas": "Así como a algunos le gustan las películas de misterio, algunos sienten atracción por el secretismo, conspiraciones. Cuando uno se pone a pensar cómo se hace una nave que va a la Luna a mí me fascina. A otros les fascina eso”.

Por último, analizó que “desde hace tiempo, a nivel mundial estamos viviendo la era de la posverdad. Esto es una manera de entender las cosas por cuestiones subjetivas, donde las opiniones y los pensamientos sobre un hecho o situación pesan más sobre los hechos concretos”. “En la posverdad yo creo que las vacunas son malas porque me dijo un familiar tal cosa. Pero no dice que esas vacunas en medio planeta han salvado vidas. Cuando tenés años y décadas de investigación de comprobaciones empíricas y datos concretos, aparece alguno”, cerró.

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El astrónomo Diego Bagú explicó cada una de las teorías conspirativas que giran en torno a una de las hazañas más grandes de la historia de la humanidad.