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Expertos de la UNLP aseguran que no es posible imantarse por la vacuna contra el COVID-19

A raíz del caso de una joven, profesionales afirmaron a 0221.com.ar que "no hay nada para sospechar que eso sea así" tras la aplicación de la dosis.

Desde el inicio del plan de vacunación contra el COVID-19, en las redes sociales se difundieron una gran cantidad de afirmaciones en torno a los efectos secundarios de las dosis. Agua de volga, veneno y hasta chips para controlar los movimientos de las personas fueron algunas de las teorías que se viralizaron, a pesar de que ninguna de ellas contaba o cuenta con un sustento científico que así lo asegure.

En los últimos días una joven platense reveló en su cuenta de Instagram que luego de recibir la primera dosis de la vacuna que desarrolló el laboratorio AstraZeneca/Oxford distintos objetos metálicos se “imantaban” en el brazo en el cual recibió el fármaco. 

Como era de esperar, las imágenes que corrieron como reguero de pólvora en las redes y volvieron a reflotar todo tipo de conspiraciones. Cabe señalar que en su caso, Gómez tomó esta situación con humor y reafirmó su postura de que las vacunas son necesarias para terminar con la pandemia. “Yo me la hubiera puesto igual a la vacuna, sabiendo lo del magnetismo del brazo, me parece importante vacunarse y la mejor es la que uno recibe. Yo fui contenta, si hoy me dijeran que iba a tener ese efecto, lo haría igual. Es curioso y raro, y por suerte llegué a documentar con fotos”, comentó. 

Sin embargo, 0221.com.ar se contactó con especialistas en vacunas de La Plata, quienes cuestionaron la situación y negaron la posibilidad de quedar “imantado” después de recibir una dosis contra el COVID-19. “Hace poco me hicieron ver un video para consultarme sobre este tema pero era al revés: lo que había adentro de la vacuna era metal. Sin embargo, ahora lo que hay adentro de la vacuna son imanes. Es un imán superpoderoso”, ironizó Daniela Hozbor, investigadora del Laboratorio VacSal del Instituto de Biotecnología y Biología Molecular de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de La Plata- CONICET.

Al ser consultada por la composición de las vacunas, la profesional detalló que “no hay metales ni imanes”. “Si uno mira la composición de las vacunas que está en los prospectos de las vacunas, incluso en los lineamientos de la vacunación que publican la composición, no hay nada. No hay metales. En vacunas todo está muy controlado en cuanto a composición”, sostuvo. Y agregó: “Entonces, en este caso, sería un nuevo imán que tiene un poder que pasa por la jeringa y en una cantidad que es espectacular y que es capaz de tener esa potencia. Es raro y que después se vaya a los días. Ese imán dejó de ser imán y se perdió”.

Por su parte, el responsable del área de Epidemiología de Región Sanitaria XI, Dr. Eduardo Fortunato, indicó que una inyección tiene 0.5 mililitros (mL) y se preguntó: “¿Cómo es posible mover con un imán un cuchillo de ese tamaño?”. “Supongamos que aunque fuera todo imán, estamos poniendo medio mL en un cuerpo. Eso no resiste un análisis científico y, por otro lado, de sentido común. A veces circula mucha información que no tiene ningún fundamento científico”, manifestó en diálogo con este portal.

Sobre la posibilidad de que esto ocurra con alguna vacuna, los especialistas remarcaron que “no hay nada para sospechar que esto fuera así” y, para hacer esa afirmación, habría que hacer un estudio con rigor científico para evaluar cuál es la repuesta del suero que desarrolló el laboratorio AstraZeneca junto a la Universidad de Oxford. “Lo que nos preocupa es cómo funciona la vacuna, ya se demostró que funciona muy bien, los datos están en varios países. Se puede mirar lo que pasa en los países del Reino Unido que usan fundamentalmente la vacuna de Oxford/AstraZeneca, además de Pfizer. No hay nada para sospechar que esto fuera así. En todo caso, habría que hacer un estudio con rigor científico y hacer unas comparaciones con vacunados con diferentes vacunas, ver y prever. Además de analizar los elementos que tienen una determinada calidad para ver”, enfatizó Hozbor, experta en vacunología. 

Sobre el seguimiento de cada uno de estos desarrollos, la investigadora de la UNLP detalló que se les hace una observación constante para saber si funcionan bien, su seguridad y cuando aparece algún evento se frena el estudio y luego se decide cómo continuar. “Esto es lo más valioso. En cuanto al resto no hay ninguna sospecha de por qué y, a la hora de mirar eso, tendría que tener una súper molécula que pase a través de la jeringa y que tenga un efecto que genere estos campos magnéticos y que desaparecen instantáneamente”, le dijo a 0221.com.ar.

En esa línea, Fortunato insistió en la cantidad de suero que recibe una persona que se inocula contra el coronavirus y destacó que, en caso de esto ocurra, la reacción debería ser en todo el cuerpo “y no solo en el brazo que recibió la dosis”. “Ninguna de las vacunas con las que estamos trabajando tiene un producto electromagnético. Todos los fármacos con los que hoy cuenta la humanidad, en general, modulan procesos que el cuerpo ya tiene. No se agregan fenómenos nuevos. No lográs que el cuerpo haga algo que no puede hacer. Simplemente modulás los mecanismos normales de tu cuerpo”, sostuvo. Y puso como ejemplo qué es lo que ocurre cuando un paciente con diabetes toma su medicamento. “Lo que hacés es regular toda la fisiología de la diabetes. Acá es lo mismo, vos ponés una cosa que estimula a crear anticuerpos o una respuesta inmune contra un agente externo”, contó.

Otra dato de relevancia es que desde que la provincia de Buenos Aires comenzó con la campaña de vacunación contra el COVID-19 ningún bonaerense se contactó con las líneas de atención para reportar este tipo de eventos. “Pueden suceder una importante cantidad de cosas que pueden ser asociados o no a la presencia de la vacuna en tu cuerpo. Esto se notifica hace mucho pero este no fue el caso. Lo analizamos porque nos interesa y le da transparencia a la campaña. Si a vos te sucede algo y si amerita ser estudiado, esto se da a conocer porque le da confianza a aquel que todavía no se la aplicó. Porque sabe que hay sustento e información en Argentina y no información sesgada de un laboratorio”, indicó Fortunato.

En tanto, Hozbor pidió que antes de hacer estas afirmaciones es necesario generar un método científico y elaborar una hipótesis de base para verificar si esto es correcto o no. Sin embargo, consideró que en este caso no es necesario porque “no hay nada que así lo indique”. Y consideró que “si quieren habría que hacerlo así, en base a la evidencia, generar la hipótesis y probar a cada vacunado. Esto es verificar objetivamente y no un caso que no sabemos si tiene algo pegado en el brazo ni nada. Con eso se mide la calidad del experimento y leer objetivamente”.

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