La Municipalidad de La Plata continúa trabajando en un ambicioso plan para bajar la circulación vehicular en el microcentro de la ciudad, un sector que se denomina “Zona 30 ”, basado en la reducción de velocidad máxima a 30 kilómetros por hora, la priorización de la peatonalización y la generación de espacios que inviten a la permanencia de los vecinos y vecinas en la zonas comerciales.
En la actualidad, la ciudad forma tiene dos corredores en el Casco Urbano en donde se aplican velocidad máximas de 30 km/H. Estos son: 12 de 54 a 64 y 53 de 7 a 31. Ahora el objetivo es replicar la iniciativa en el sector de 1 a 13 y de 44 a 60.
La idea, desarrollada por las secretaría de Planeamiento Urbano y Espacios Públicos, y su objetivo central es dar respuesta a los problemas viales que se profundizaron en la ciudad, como el aumento del uso de vehículos particulares, la falta de fluidez vehicular, el aumento de la contaminación atmosférica y acústica, y la movilidad del peatón y el ciclista, entre otras.
La medida es complementaria de otra, ya informada por 0221.com.ar con la que se apunta a promover la construcción de cocheras en altura, con el objetivo de descomprimir el estacionamiento y avanzar gradualmente con la peatonalización del microcentro. El proyecto plantea que deberán ser edificios con fachada verde e incorporar energías renovables.
“Consideramos que la pandemia nos dejará muchas enseñanzas, modificará hábitos y costumbres de la ciudad. Por eso queremos trabajar en este programa que prevé adaptar el microcentro con el objetivo de evitar la congestión vehicular y promover mayores espacios para la circulación de peatones y ciclistas”, había explicado la titular de Planeamiento, María Botta.
En ese sentido, anticipó que el proyecto prevé crear un área urbana que abarcará el cuadrante delimitado entre las Avenidas 1, 13, 44 y 60, en el que regirá una circulación máxima de 30 kilómetros por hora en las calles con sentido único de circulación. Su idea es generar una mejor convivencia en el espacio público de los diferentes actores, garantizar prioritariamente el derecho del peatón, asegurar la movilidad de personas y mercaderías, y jerarquizar vías.
“Esta propuesta permitirá peatonalizar el eje cívico, reducir la contaminación ambiental, fomentar el uso de otros modos de transporte, promover la futura implementación de cocheras en altura sustentables y la generación de espacios públicos que inviten a la permanencia de vecinos y turistas en las zonas comerciales”, dijo la funcionaria.

Por su parte, su colega de Espacios Públicos, José Etchart, indicó: “Con este proyecto prevemos pacificar la escena vial en calles y avenidas con sentido único de circulación, reduciendo la velocidad de los vehículos motorizados y mejorando las condiciones de convivencia vial para potenciar el uso de bicicletas y la seguridad de los peatones”. Y subrayó: “Es una intervención económica, de alto impacto, de rápida ejecución y sin conflictos secundarios”.
En caso de ser aprobada por el cuerpo deliberativo local, la implementación de “Zona 30” será un área urbana conformada por “vías de estar” a las que se accede desde “vías de pasar” que la delimitan mediante “puertas de entrada” y señalización específica, y en las que rige una velocidad máxima de 30 kilómetros por hora.
Esto contemplará acciones complementarias como la señalización vertical y horizontal, la delimitación de sendas peatonales ligeramente elevadas, la ampliación de veredas, la incorporación de elementos reductores de velocidad y vías para ciclistas, la construcción de pavimentos especiales y la elevación de calzadas.

Según la Agencia Nacional de Seguridad Vial, la velocidad a 30 kilómetros por hora reduce sustancialmente la distancia de frenado de los vehículos ante una situación de emergencia, lo que incide en la caída de la siniestralidad, como ha sucedido en los países que han adoptado esta medida. Además, en caso de producirse el hecho, una persona atropellada a 30 km/h tiene un riesgo de morir de apenas el 10%.
Cabe señalar que un total de 22 ciudades argentinas adhirieron hasta el momento a una campaña propuesta por las asociaciones civiles Luchemos por la Vida y Madres del Dolor que procura reducir la velocidad máxima de circulación permitida en calles a 30 km/H, “para disminuir las muertes y generar ciudades más seguras, verdes y habitables”.