Desde que comenzó la pandemia de coronavirus, las nuevas cepas que aparecieron demostraron ser más contagiosas respecto a la versión original del COVID-19 que surgió en Wuhan a fines de 2019. Entre las variantes que causaron estragos a nivel global se encuentran las ahora preocupantes Alfa, de Reino Unido, y Delta, originaria de India. La comunidad científica señaló que ambas versiones de coronavirus generan un alto nivel de contagio que puede duplicar y hasta triplicar el número de transmisiones desde una persona infectada.
Los científicos utilizan la denominación R0 para describir la intensidad de una enfermedad infecciosa. La definición formal del R0 de una enfermedad es el número de casos, en promedio, que podrían ser causados por una persona infectada durante el periodo de contagio.
Ese número estaba en 2,5 cuando comenzó la pandemia en Wuhan y podría llegar hasta 8,0 para la variante Delta. “Este virus nos ha sorprendido mucho. Va más allá de lo que temíamos”, dijo el doctor Aris Katzourakis, que investiga la evolución viral en la Universidad de Oxford.
Si el R0 llega a un número menor a 1, la enfermedad desaparecería porque el promedio indicaría que por persona infectada, se contagiaría a menos de un individuo. En el caso de las nuevas variantes de COVID-19, si el R0 para la cepa Delta llegara hasta un 8,0 implicaría que cada persona en curso de la enfermedad podría contagiar a otras ocho. Es un número que generaría un avance vertiginoso de la transmisión del virus.
Los expertos indican que el virus evoluciona y mejora su permanencia en el aire y la cantidad de carga viral que los pacientes infectados despiden al toser o respirar. También aclararon que existe el concepto de compensaciones evolutivas en las que para mejorar en una cosa, a menudo el virus empeora en otras. El programa de vacunación más rápido de la historia le otorga al coronavirus un nuevo obstáculo para superar.

“Es muy posible que los cambios en el virus que hacen que evite las vacunas mejor puedan terminar comprometiendo su capacidad de transmisión en un sentido absoluto”, aseguró Katzourakis.
QUÉ SE SABE DE LA VARIANTE DELTA
La variante B.1.617 (Delta, según la clasificación de la OMS) es una transformación del virus SARS-CoV-2, que se detectó por primera vez en India en diciembre de 2020.
Días atrás, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reclasificó los tres subtipos conocidos de la variante del virus de COVID-19 detectada en India hace ocho meses. Uno solo de esa familia, el B.1.167.2, está en la lista de variantes de preocupación internacional por su mayor transmisibilidad.

A la vez, en Reino Unido, donde más de la mitad de las “cepas” del SARS-CoV-2 en circulación en la población corresponden a casos de infecciones con la variante Delta, los expertos investigan si está asociada con una mayor capacidad de causar reinfecciones, evadir el sistema inmunológico y enfermar de manera más grave.
QUÉ SE SABE DE LA VARIANTE ALFA
Alfa tiene 23 mutaciones que lo distinguen de otras versiones de coronavirus. En diciembre apareció en el Reino Unido y en abril se convirtió en la cepa dominante en los contagios en Estados Unidos.

Los investigadores inspeccionaron la cepa con el propósito de explicar porqué se propagaba con mayor rapidez que otras variantes. Muchos se centraron en las nueve mutaciones que alteran la llamada proteína de espiga que cubre al coronavirus y le permite invadir las células. Una de esas mutaciones, ayuda a que el virus se adhiera más a las células, lo cual en teoría amplifica sus posibilidades de infección.