El Gobierno nacional y las administraciones de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) y la Provincia de Buenos Aires enfrentan otra difícil situación ante el récord de aumento de casos y muertes por coronavirus, a lo que se suma una alta ocupación de camas de terapia intensiva.
Por eso los Ejecutivos deberán definir, antes de este fin de semana, qué medidas adicionales tomar para frenar los contagios en un contexto de poco margen social y económico de maniobra. Los tres gobiernos acordaron, en principio, tomar medidas de forma coordinada. Aunque cada administración tiene sus límites: nadie quiere cerrar las actividades de la industria ni productivas, la CABA no dará marcha atrás con la presencialidad de las clases y la Provincia busca no volver a cerrar todo sino aumentar fuertemente los controles.
Todos coinciden en que la situación es grave, los casos siguen creciendo y así también las cifras de fallecimiento por COVID-19. Este martes se reunieron los jefes de Gabinete de la Nación, Santiago Cafiero; de la Ciudad, Felipe Miguel; y de la Provincia, Carlos Bianco; junto a sus ministros de Salud y coincidieron en darse un día para evaluar cómo evoluciona la situación sanitaria e impulsar nuevas propuestas con mayores restricciones.
Nadie busca afectar aún más las actividades productivas, la industria, ni la construcción, en línea con el reclamo reiterado del ministerio de Economía liderado por Matín Guzmán. Este mismo lunes el viceministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak, advirtió que lo más lógico para contener la suba de casos sería "un cierre muy fuerte, por ejemplo un cierre total". Sin embargo, autoridades de la Provincia aseguraron que no están pidiendo un regreso a la Fase 1. "Queremos el mismo esquema pero más controles", señalan.
Según el último decreto del presidente Alberto Fernández, la restricción de circular en áreas de "alerta epidemiológica" rige desde las 20 hasta las 6. Pero en Casa Rosada analizan la posibilidad de limitar aún más el horario de circulación, al menos de 19 a 6, aunque existe el riesgo de que se genere mayor circulación y aglomeraciones en el transporte público durante los horarios habilitados; y hasta se piensa en la opción de implementar un cierre total los fines de semana.
La idea del Gobierno porteño, por su parte, es restringir más los horarios de circulación, las actividades recreativas habilitadas y el número de asistentes permitido para encuentros al aire libre, pero no cerrar espacios verdes como parques y plazas; en tanto que los locales comerciales podrían en principio seguir funcionando con protocolos y limitación de aforo entre las 6 y las 19.