En la cresta de la segunda ola de COVID-19, las restricciones nacionales a las que adhirió el gobernador Axel Kicillof este jueves pasado ya comenzaron a regir. De cara al fin de semana, los platenses deberán decirle que no a las reuniones sociales de más de diez personas y evitar las salidas a bares o restaurantes incumpliendo las normas de uso de tapaboca y distanciamiento social, entre otras medidas para frenar la circulación del virus.
En ese marco, los infectólogos advierten que las actividades que disparan la ola de casos en la ciudad son las reuniones sociales, las salidas nocturnas y el transporte público. En estos ámbitos se comprobó una creciente relajación de los cuidados y un incremento en la circulación.
La problemática fuerte es la concientización de los jóvenes que necesitan vida social de los peligros de transmisión del COVID-19. Al respecto, la infectóloga Elena Obieta explicó a La Nación que "los más jóvenes son los que más vida social tienen en lo laboral y recreativo" y añadió: "Los más grandes están más temerosos y se guardan más, pero los jóvenes necesitan celebrar, tener otro tipo de vida social y eso nos preocupa. En una oficina, con protocolos, no es un problema, pero sí que se junten a toman una cerveza después del trabajo y sin cuidados".
En el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), los casos confirmados al momento ascienden a 795.918 y en un 60% corresponden a la porción de la población entre 20 y 50 años y los índices de peligrosidad mayor dentro de esa zona corresponden a La Plata, Berisso y Ensenada, donde se registran cerca de 51 mil confirmados de los cuales 35 mil corresponden al grupo etario joven.
En la ciudad la tasa de letalidad es de 2,61% por un total de 1319 fallecidos, 1200 de los cuales corresponden al grupo entre 60 y 100 años. Los datos indican que en la ciudad los contagiados son los jóvenes pero la epidemia repercute mayoritariamente en los adultos.
En este marco, el ministro de Educación de la Nación, Nicolás Trotta, declaró este miércoles que las escuelas no son focos de contagio y reveló que la incidencia de casos de niños y personal educativo apenas suma el 1%. Además, remarcó que son ámbitos con estrictos protocolos de cuidado y que las medidas restrictivas deben concentrarse en frenar la circulación de la población adulta, y en el caso de la escuela, asegurar el ingreso escalonado para combatir la aglomeración de padres en las puertas.
"Las formas de contagios son nuevas porque hacemos cosas que no hacíamos el año pasado. No supone ninguna cosa rara, esto se da de acuerdo a una dinámica diferente a la de 2020", sostuvo por su parte el infectólogo Lautaro De Vedia en diálogo con el citado médio. Para el virólogo es importante acatar las restricciones: "Cualquier medida que tienda a hacer que circulemos menos, que estemos en menos lugares con concentración de gente, que utilicemos más barbijos y nos distanciemos más serán medidas que contribuyan a reducir el impacto de los contagios", concluyó.