La segunda ola de coronavirus no da tregua y cada vez son más los casos que requieren atención médica. Ante esa situación, se dispuso el protocolo “última cama”, que se deberá activar si colapsa el sistema de salud.
La segunda ola de coronavirus no da tregua y cada vez son más los casos que requieren atención médica. Ante esa situación, se dispuso el protocolo “última cama”, que se deberá activar si colapsa el sistema de salud.
Ante el avance de la pandemia y el crecimiento de los cuadros graves de COVID-19 que precisan internación, los médicos tendrán que seguir el criterio regulado por las autoridades sanitarias en caso de que la capacidad de los hospitales se vea saturada.
En ese sentido, a través de sus Comité de Ética los profesionales se verán enfrentados a la dramática decisión de tener optar a quién se asiste con una cama de terapia intensiva o respirador o a quien se relega en medio de un contexto tan complejo.
En cada hospital porteño y de la provincia de Buenos Aires hay protocolos que reciben distintos nombres, como el de “última cama”, que deben seguir los profesionales de la salud en situaciones límites, como la que se puede desatar hay un rebrote de infectados y hospitalizaciones por coronavirus como en la actualidad.
A pesar de que en algunos centros de salud esas normas están escritas y en otros no, se toman como marco general las recomendaciones realizadas por el Comité de Ética y Derechos Humanos en Pandemia COVID-19. Se trata de un organismo autónomo, creado por la resolución 1092 del Ministerio de Salud de la Nación, del 23 de junio del 2020, elaborado a instancia del entonces responsable del área, Ginés González García.
Las recomendaciones están basadas en certezas científicas, pero también aborda cuestiones morales y éticas. Describe criterios, por ejemplo, de “respeto igualitario” y de “no discriminación” para los pacientes en igual oportunidad de sobrevida. Es decir que no se debería decidir si a un paciente se le asigna o no un respirador por su raza, credo, condición sexual o social, entre otras.
De esta manera, los médicos y médicas se verán en una situación realmente dura si la curva de casos positivos no cede en los próximos días y muestra un descenso de las internaciones por la enfermedad.
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