El Gobierno nacional continúa analizando estrategias para aminorar el impacto de la segunda ola de contagios de coronavirus, ante la baja viabilidad de implementar una nueva cuarentena social, preventiva y obligatoria. En ese marco, las autoridades sanitarias monitorean varios indicadores para evaluar el curso de la pandemia y así analizar posibles restricciones.
El dato más preocupante tiene que ver con los 9.405 contagios que se registraron este martes. Un mes atrás, no se informaban más de 9.000 casos en 24 horas. La última vez había sido el 2 de febrero, con 9.565, para después descender y estabilizarse en entre 7.000 y 8.000 infectados por día .
“Hay un aumento del número en las últimas tres semanas y ya estamos con un valor alto. Esto es importante porque significa que la meseta empezó a aumentar”, le dijo a La Nación Eduardo López, jefe del Departamento de Medicina del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez e integrante del comité asesor nacional para COVID-19.
En ese sentido, el reconocido infectologo declaró: “El otro riesgo es si empiezan a circular las cepas de Manaos y la Sudáfrica, que son las que comparten una porción genómica que puede evadir el sistema inmunológico. Ambas, con la de Reino Unido, son las que más transmisibilidad tienen. Aún no hay estudios que digan que esas variantes tengan una mayor mortalidad”.
Teniendo en cuenta la circulación de nuevas variantes del virus, en Argentina prevé que empiecen a regir desde el fin de semana restricciones para los viajeros, en especial los que regresen de Brasil, camino a limitar a la menor frecuencia posible los vuelos con ese país. También, para reducir el movimiento turístico en Semana Santa. Las provincias estarán a cargo de hacer cumplir el período de cuarentena a las personas que regresen y el test de COVID-19 al entrar al país.
Miami, Cancún y Río de Janeiro está entre los destinos turísticos con más reservas. El martes, en Córdoba se confirmó la muerte de un hombre de 59 años que había vuelto de México: se detectó que se había infectado con la variante de Reino Unido o P.2, a la que se le atribuye un 40% más de transmisibilidad con respecto del resto y, por eso, se la considera de interés para la vigilancia sanitaria.
Las que más preocupación están generando por la velocidad de su diseminación son las variantes de Manaos (P.1) y Sudáfrica.
La de Río de Janeiro se había identificado en enero en el país, en muestras de pacientes principalmente del área metropolitana de Buenos Aires (AMBA), con circulación comunitaria. Al mes siguiente, el equipo de la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud Dr Carlos Malbrán (Anlis Malbrán) detectó, también, la variante amazónica (P.1) en dos viajeros que volvían de Brasil. El resto de los casos, por ahora, se mantienen limitados a personas que regresan de viaje y sus contactos estrechos, según se informó desde Anlis Malbrán en los últimos días.
Los ministros de Salud del país analizaron el viernes pasado la descentralización de los testeos en las jurisdicciones: que en los centros del primer nivel de atención se pueda diagnosticar COVID-19. Esto va junto con la incorporación de esos equipos de salud al plan de testeo, rastreo de contactos y vigilancia del aislamiento en los barrios. Esto ampliaría la capacidad de detección de los casos y atención de acuerdo con la complejidad de cada caso.
En las provincias empiezan a faltar vacunas para avanzar con la inmunización de los grupos priorizados, que avanza con diferencias entre los distritos. Aunque aún no hay un cronograma con fechas y cantidades de próximas entregas, en abril llegarán las dosis de AstraZeneca. Este martes, funcionarios de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) aclararon que los primeros envíos a los más de 30 países de la región a través del sistema internacional Covax incluirán “cantidades limitadas”.
En una primera estimación, la Argentina tiene asignadas 1.944.000 millones de dosis en entregas hasta mayo del total de 9 millones reservados. La semana pasada, la OPS comunicó que los países recibirán inicialmente dosis equivalentes a entre el 2% y el 2,6% de su población. Eso, para Argentina, es entre 900.000 y 1.170.000 vacunas Covishield (AstraZeneca) desde India.
Otro de los datos que miran de cerca los especialistas es la tasa de positividad de los testeos. Hace meses que este indicador que muestra si es suficiente o no la búsqueda de casos quedó relegado con otros. Sin embargo, en los últimos días, ese porcentaje volvió a repuntar por encima del 20% (24,3% esta semana) después de disminuir en enero hasta el 11,3%, casi el valor aceptable para la Organización Mundial de la Salud (OMS).
La OMS definió un 10% de positividad como aceptable, con un valor ideal en el 5% o menos. Superarlo significa que se está testeando insuficientemente.