Luego de dos días de intensa búsqueda, las autoridades lograron dar con el paradero de "M", la pequeña de 7 años que había sido secuestrada por el cartonero Carlos Savanz. Según información que trascendió de la Policía, la niña junto a su captor fueron hallados en la Estación de Trenes de Luján: el hombre, acostumbrado a vivir en la calle y que no usa teléfono celular, desconocía que lo estaban buscando, por lo que en realidad no tenía una estrategia para esconderse.
El caso reveló la situación de crisis habitacional que hay en Argentina, pobreza y de tantos niños y niñas que son víctimas de un sistema que vulnera constantemente sus derechos y no hace nada para restituirlos.
Según publicó el portal Infobae, la pequeña no tiene casa porque vive en la calle y descansa sobre un colchón de goma espuma dentro de una carpa junto a su mamá, Estela. Esta especie de carpa está respaldada por dos árboles bajo y delimitada por un perímetro construido por una reja, tela de un cartel y otros materiales.
"M" nació y se crió en esa casilla de la esquina de la manzana cinco de la Villa Cildañez, a metros de la intersección de las avenidas Dellepiane Norte y Escalada. La zona es donde coquetean Parque Avellaneda, Villa Soldati y Villa Lugano, el sur degradado de la Ciudad de Buenos Aires.
En esa misma carpa dormía junto a su mamá y, en las últimas dos semanas, también lo hacía junto a Carlos Savanz, un hombre ajeno y externo del barrio que no era conocido por nadie. Los habitantes de la avenida Dellepiane Norte lo veían integrado al núcleo familiar de "M" y Estela. “Se manejaba como si fuese su padre”, le dijo una mujer que vive en esa arteria a Infobae. “Al fin alguien que la ayude y que la quiera. Él tenía pinta de malevo, con la cara hundida, chueco y con el cuerpo arqueado, pero las defendía muchísimo a Estela y a la nena. No quería que nadie se acercara a ellas”, agregó.
La madre de "M", Estela, es adicta al paco y por eso no le sorprendió a nadie la presencia de “Carlitos”, como lo llamaban a Savanz. Estela también nació en la villa y es víctima de la vulnerabilidad y de la pasta base.
Ese hombre que era desconocido para todo el barrio, jugaba con "M", andaba en bici y por el terraplén que separa la calle de la autopista. Según contaron: “Savanz le compraba caramelos y chupetines, también le regalaba alfajores, helado, Doritos. Venía con mucha plata. No parecía tener recursos para gastar tanto”.
Sin embargo, el lunes 15 de marzo llegó lo peor. Ese día Carlos despertó a la madre y le dijo: “Voy y la traigo, vamos a buscar la bicicleta”. El hombre le había prometido a "M" comprarle una bicicleta nueva y se la llevó.
Cinco horas después, la comunidad de Villa Cildañez cortó la autopista Dellepiane. Había desaparecido una niña de siete años. Se la había llevado un hombre extraño. "M" había nacido y se había criado ahí. Era, al igual que su mamá, propiedad de la villa, una hija de la Cildañez. Los vecinos la apadrinaban. La llevaban a comer a sus casas. La llevaban a bañar a sus baños. La describen cariñosa, amorosa, dulce, dócil y educada. “Es una niña divina, muy agradecida, siempre te responde ‘Dios te bendiga’”, destacó una vecina.
Todos conocen a "M" en la Cildañez: en los comedores, en los merenderos, en la salita, en las ferias, en los pasillos, en las ocho manzanas de la villa, “la nena de la Beloso”. Los vecinos la recuerdan recostada en el cochecito de bebé, comiendo un pan, sucia, con un pañal cargado, sin ropa, a la intemperie, expuesta al frío y al sol, a veces sin la madre. Cartoneaban juntas. Se despertaban tarde y volvían tarde. Durmieron en el CEMIC 14, antes de que un incendio arrasara la estructura en agosto de 2018. Durmieron en autos abandonados y en autos prestados, debajo de los puentes de la autopista y debajo de los balcones de la cuadra en noches de lluvia.
“El único lugar donde Estelita podía estar tranquila es en esa esquina”, afirmó una vecina. Élida, la abuela de "M", dijo que su hija también nació y se crió en la Villa Cildañez. “Nosotros nos tuvimos que ir a vivir a la provincia, pero la villa era su locura. Me decía que en la provincia no quería vivir y se volvió”.
En ese sentido, contó que Estela tuvo ocho hijos yinguno quedó a su cuidado. Todos fueron a resguardo del padre y de la abuela materna. El cuidado de "M", la menor de los hermanos, lo tiene Élida. Desde organismos internos del barrio explicaron que la madre sabía que si pedía ayuda, iban a quitarle a su hija. Por eso escapaba de la asistencia del Estado. Sus registros revelan que no cobraba ningún plan social.
“La abuela tiene a "M" desde chiquita -reveló Carlos Ramón Beloso, el tío-. Pero Estela nació acá. Ella se halla más acá y un día se la trajo de González Catán sin permiso. Los otros chicos están con el padre y con la abuela. Pero Estelita quería estar con su hija y la pibita la extrañaba mucho. Ellas andan para todos lados juntas. Acá todos la conocen a Estela y es cierto, es adicta, pero para ella su hija es todo”.
"M" tampoco se quiere ir de la villa y lejos de su familia. “Esa es su casa, juega en la calle y los vecinos la ven, la cuidan”, explicó el tío.
“Este es el mejor barrio del mundo, nos ayudamos y nos conocemos todos. Acá todos saben quién es el hijo de quien. Acá adentro de la villa no tengo miedo de que mi nieta ande sola. Pero afuera del barrio sí”, explicó el tío, que vive en el corazón del barrio, en la casa donde la familia hizo la vigilia.
Tras su aparición, el Gobierno porteño analiza su situación con el Consejo de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes. En este contexto, separarla de su familia para llevarla a un hogar es la última opción, o al menos así lo dicen sus seres más queridos.