Minka es un mercado cooperativo que fue creado por la Confederación Nacional de Cooperativas de Trabajo (CNCT), cuyo local funciona en un polo donde también trabajan otras dos cooperativas y dos federaciones y hoy vende los "superbarbijos" del CONICET hasta dos veces más baratos que otros locales y farmacias.
"Nació con el primer objetivo de comercializar productos de esas organizaciones y luego se incorporaron otros espacios de la economía social, emprendimientos autogestivos y familiares, de la agricultura familiar", contó a 0221.com.ar una de las seis integrantes de Minka, Lorena Vergniaud.
"Hace unos meses una de nuestras federaciones de cooperativas, la Red Textil, firmó un convenio con la UBA y la UNSAM por el cual nos donan, por unos meses, una partida de tela de los barbijos del CONICET", explicó Lorena. Si bien los barbijos fueron desarrollados por el organismo científico, la tela es fabricada por la empresa Covi. "Ambas entidades tienen un convenio a través del cual la empresa debe donar cierto porcentaje a organizaciones sociales. Ahí es donde la UBA y la UNSAM entran en convenio con CONICET y distintas organizaciones y así hace que se corten, confeccionen y comercialicen en Minka y distintas cooperativas de nuestra Confederación, a un precio popular y no del mercado", aclaró.
A su vez, una parte de lo que la CNCT recibe como donación debe donarlo también, en este momento lo hace a comedores pero antes lo había hecho a escuelas y otras entidades. "La otra parte la comercializamos a precio popular y eso es por convenio. Hace meses lo venimos haciendo, pero hace dos semanas fue un boom", advirtió frente al hecho de que cientos de platenses comenzaron a comprar en cantidad, muchas veces agotando el stock y generando largas filas fuera del local, en 26 entre 65 y 66.
"Creemos que el proyecto se fue conociendo cada vez más, gracias a los medios entre otras cosas, y además hubo un regreso a un montón de actividades que implicó mucha demanda de talles pequeños, para niñas y niños", contó. Las largas colas y la intensa demanda por redes sociales también fue una sorpresa para Minka, que afortunadamente logró sortear tomando algunas medidas y, de paso, haciendo conocer al público el origen y objetivo central de su emprendimiento.
"Queríamos dar a conocer el resto del proyecto que no solo es la venta del barbijo del CONICET. Además se trata de un convenio que tiene un marco de fechas, que en un tiempo se va a terminar. El mercado lo abrimos y organizamos para poder vender nuestros productos, que se conozcan los productos cooperativos, para trabajar con el consumidor de una manera distinta, explicando y comunicando de dónde viene cada producto, y tratar de que se consuma responsablemente... Por eso aprovechando esta demanda y caudal de gente quisimos contar un poco qué había detrás, para que no sea solo un expendio automático de barbijos", aclaró Lorena.
No está al alcance de Minka abastecer a toda La Plata, no solo porque tiene un stock limitado sino porque no es un ente estatal. "En noviembre cuando arrancamos no había límite, porque no había tanta demanda. De a poco empezamos a recibir muchos pedidos de particulares. Obviamente teníamos pedidos de escuelas y sindicatos, y nos parecía super importante venderlos a un precio popular, porque sabemos adónde llegan. Pero teníamos pedidos de particulares y hasta de farmacias que iban y a la vuelta los revendían. Ahí fue que decidimos acotar la cantidad. Ahora con el boom lo bajamos a dos por persona para que puedan llegar a más. Estos barbijos tienen 15 lavados de duración, por lo que uno podría estirarlo y comprar cada 15 días o un mes y no dejar sin stock a otra persona", reiteró.
A pesar del precio de los barbijos ($150 cada uno frente a $400 y hasta $500 pesos que se venden en farmacias) la idea es generar conciencia para que no ocurra un desabastecimiento y quienes más lo necesiten puedan acceder a un producto de calidad en el marco de la pandemia de coronavirus. A partir de ahora en Minka piden que los clientes lleven un producto hecho por cooperativas para acceder a hasta dos barbijos por persona.
En el acogedor espacio frente a Parque Castelli puede encontrarse indumentaria, guardapolvos y pintores, accesorios de decoración, libros, agendas y alimentos, todos productos hechos por cooperativas o emprendimientos autogestivos.