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La UNLP desarrolló un insecticida contra especies chupasangre que no daña el medioambiente

El repelente ataca a especies como mosquitos o vinchucas sin dañas a otras ni afectar a los humanos. Un gran hallazgo en la lucha contra el dengue y el chagas.
La UNLP desarrolló un insecticida contra especies chupasangre que no daña el medioambiente

Investigadores del Centro Regional de Estudios Genómicos (CREG) de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP, en colaboración con laboratorios de Brasil e Inglaterra, desarrollaron un insecticida selectivo para insectos artrópodos que no daña el medioambiente. Estas especies de bichos como mosquitos, vinchucas, moscas tsé-tsé y garrapatas, se alimentan de sangre y transmiten una gran variedad de enfermedades infecciosas, que tienen un grave impacto en la salud de los humanos y en la economía agrícola en todo el mundo.

Las enfermedades trasmitidas por artrópodos hematófagos como afectan a cientos de millones de personas en todo el mundo. Algunas de ellas son la malaria, chagas, dengue, enfermedad de Lyme, la esquistosomiasis, la enfermedad del sueño y las infecciones causadas por el virus del Zika.

Aunque los insecticidas neurotóxicos son el principal instrumento para el control de insectos, éstos tienen un impacto negativo en el medio ambiente y reducen las poblaciones de especies benéficas de insectos, como los polinizadores. 

La selección y propagación de poblaciones resistentes a estos insecticidas ha limitado fuertemente la eficiencia de las campañas de control, por lo cual resulta urgente el desarrollo de nuevos métodos para reducir la trasmisión de tales enfermedades.

En ese marco, los investigadores de la UNLP hallaron una alternativa prometedora y respetuosa amigable con el medio ambiente que se dirige a la vía del metabolismo de la tirosina de los insectos.

El Doctor Marcos Sterkel, uno de los investigadores a cargo del desarrollo explicó que, “los insectos hematófagos incorporan muchas veces su peso corporal de sangre en una sola comida”. Y agregó: “Como las proteínas son el principal componente de la sangre de los vertebrados, su digestión en el intestino de los insectos hematófagos genera concentraciones extremadamente altas de aminoácidos libres. La vía de degradación de la tirosina desempeña un papel esencial en la adaptación de estos animales a la alimentación con sangre. La inhibición de la enzima 4-hidroxifenilpiruvato-dioxigenasa (HPPD), impide de la degradación de la tirosina y provoca la muerte de los insectos hematófagos después de alimentarse”.

Sterkel expresó que, “el tratamiento de estos insectos con NTBC, ya sea administrado por vía oral como endectocida o por vía tópica en la cutícula del insecto, provoca la acumulación de tirosina. “Esto conduce a la parálisis inicial, seguida de la destrucción de los tejidos luego de la ingesta de sangre”, sostuvo.

En cuanto a los resultados de la investigación, el investigador indicó: “Todas las pruebas realizadas hasta el momento han sido en laboratorio, aún falta desarrollar la etapa de prueba en campo.  En Inglaterra están realizando trampas de azúcar con proteínas y esta droga (NTBC) para el control de malaria en África y nuestro propósito es viajar allá para construir estas mismas trampas para  mosquitos en Argentina, principalmente Aedes Aegypti”.

Por último, el especialista señaló que los resultados proporcionan pruebas de que el NTBC podría utilizarse como una estrategia sinérgica ecológica junto con las actuales prácticas de control. “Las ventajas de este fármaco son varias: en primer lugar, es selectivo para artrópodos hematófagos (vinchucas, mosquitos, garrapatas, moscas tsetse, etc), sin afectar a insectos con otro tipo de alimentación, como ser las abejas. Por otro lado, al estar aprobado su uso en salud humana, se podría aplicar tanto de forma tópica (a través de la cutícula de los insectos) como los piretroides, o bien se podría administrar a personas y animales como la ivermectina para el control de hematófagos.  Además, insectos que presentan una resistencia alta a piretroides y otros insecticidas neurotóxicos son sensibles a NTBC, lo que indicaría que no existe resistencia cruzada”, concluyó Sterkel.

La UNLP desarrolló un insecticida contra especies chupasangre que no daña el medioambiente
CIENCIA

La UNLP desarrolló un insecticida contra especies chupasangre que no daña el medioambiente

El repelente ataca a especies como mosquitos o vinchucas sin dañas a otras ni afectar a los humanos. Un gran hallazgo en la lucha contra el dengue y el chagas.

01 de marzo de 2021

Investigadores del Centro Regional de Estudios Genómicos (CREG) de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP, en colaboración con laboratorios de Brasil e Inglaterra, desarrollaron un insecticida selectivo para insectos artrópodos que no daña el medioambiente. Estas especies de bichos como mosquitos, vinchucas, moscas tsé-tsé y garrapatas, se alimentan de sangre y transmiten una gran variedad de enfermedades infecciosas, que tienen un grave impacto en la salud de los humanos y en la economía agrícola en todo el mundo.

Las enfermedades trasmitidas por artrópodos hematófagos como afectan a cientos de millones de personas en todo el mundo. Algunas de ellas son la malaria, chagas, dengue, enfermedad de Lyme, la esquistosomiasis, la enfermedad del sueño y las infecciones causadas por el virus del Zika.

Aunque los insecticidas neurotóxicos son el principal instrumento para el control de insectos, éstos tienen un impacto negativo en el medio ambiente y reducen las poblaciones de especies benéficas de insectos, como los polinizadores. 

La selección y propagación de poblaciones resistentes a estos insecticidas ha limitado fuertemente la eficiencia de las campañas de control, por lo cual resulta urgente el desarrollo de nuevos métodos para reducir la trasmisión de tales enfermedades.

En ese marco, los investigadores de la UNLP hallaron una alternativa prometedora y respetuosa amigable con el medio ambiente que se dirige a la vía del metabolismo de la tirosina de los insectos.

El Doctor Marcos Sterkel, uno de los investigadores a cargo del desarrollo explicó que, “los insectos hematófagos incorporan muchas veces su peso corporal de sangre en una sola comida”. Y agregó: “Como las proteínas son el principal componente de la sangre de los vertebrados, su digestión en el intestino de los insectos hematófagos genera concentraciones extremadamente altas de aminoácidos libres. La vía de degradación de la tirosina desempeña un papel esencial en la adaptación de estos animales a la alimentación con sangre. La inhibición de la enzima 4-hidroxifenilpiruvato-dioxigenasa (HPPD), impide de la degradación de la tirosina y provoca la muerte de los insectos hematófagos después de alimentarse”.

Sterkel expresó que, “el tratamiento de estos insectos con NTBC, ya sea administrado por vía oral como endectocida o por vía tópica en la cutícula del insecto, provoca la acumulación de tirosina. “Esto conduce a la parálisis inicial, seguida de la destrucción de los tejidos luego de la ingesta de sangre”, sostuvo.

En cuanto a los resultados de la investigación, el investigador indicó: “Todas las pruebas realizadas hasta el momento han sido en laboratorio, aún falta desarrollar la etapa de prueba en campo.  En Inglaterra están realizando trampas de azúcar con proteínas y esta droga (NTBC) para el control de malaria en África y nuestro propósito es viajar allá para construir estas mismas trampas para  mosquitos en Argentina, principalmente Aedes Aegypti”.

Por último, el especialista señaló que los resultados proporcionan pruebas de que el NTBC podría utilizarse como una estrategia sinérgica ecológica junto con las actuales prácticas de control. “Las ventajas de este fármaco son varias: en primer lugar, es selectivo para artrópodos hematófagos (vinchucas, mosquitos, garrapatas, moscas tsetse, etc), sin afectar a insectos con otro tipo de alimentación, como ser las abejas. Por otro lado, al estar aprobado su uso en salud humana, se podría aplicar tanto de forma tópica (a través de la cutícula de los insectos) como los piretroides, o bien se podría administrar a personas y animales como la ivermectina para el control de hematófagos.  Además, insectos que presentan una resistencia alta a piretroides y otros insecticidas neurotóxicos son sensibles a NTBC, lo que indicaría que no existe resistencia cruzada”, concluyó Sterkel.

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El repelente ataca a especies como mosquitos o vinchucas sin dañas a otras ni afectar a los humanos. Un gran hallazgo en la lucha contra el dengue y el chagas.